Capítulo 12
—Vadim, ¿estás bien? Basile, ¿Te has vuelto loco o qué?
—Alma, ¡mira! ¿Has visto lo que yo he visto? —grita mi hermano desde el otro extremo de su habitación.
Señala la pantalla de su ordenador con el dedo temblando de rabia.
—¡Pero no tenías por qué pegarle, puto tarado!
—¿Acaban de enviarme una foto de mi hermana medio desnuda y no puedo pegarle? ¡Debería matarlo, ya lo creo! ¡Voy a matarlo!
Basile se abalanza de nuevo sobre Vadim.
Me interpongo como puedo entre los dos chicos de cuerpos fornidos y músculos tensos.
Mi hermano mayor está bastante delgado, es alto y está definido, pero su rabia lo convierte en un manojo de nervios difícil de contener.
Vadim mide unos centímetros más, tiene los bíceps mucho más desarrollados y es de complexión más ancha, aunque es como si estuviera paralizado.
Supongo que por el impacto que le ha causado la imagen, por el golpe que acaban de asestarle o, tal vez, por el debido respeto a un Lancaster estando bajo su techo.
Lo ignoro. Pero tengo claro que se está conteniendo.
Cuando por fin se decide a sujetar a Basile y a inmovilizarlo, sus voces se mezclan formando un caótico alboroto de insultos y amenazas casi incomprensibles.
Tiro con todas mis fuerzas de la camiseta de Vadim, trato de poner mi otra mano en la boca de mi hermano para hacer que se calle y sigo interponiendo mi cuerpo entre ambos para tratar de separarlos como puedo.
Sin embargo, no sirve de nada. Y resulta de lo más ridículo.
Mi padre sube corriendo al primer piso e irrumpe en la habitación, seguido de cerca por una Lily supernerviosa y mi madre jadeante.
—¿A qué vienen todos estos gritos?
—No es nada, señor, solo una pequeña discusión entre su hijo y yo. Ya sabe, la pasión por el cine… —improvisa Vadim. Entretanto, ha soltado a mi hermano y se ha situado discretamente ante el ordenador, que sigue encendido.
—Basile, haz el favor de respetar a nuestro invitado y de hacerte oír con argumentos, en lugar de con gritos propios de una bestia salvaje —lo regaña mi padre.
—¡Vamos, chicos, ya sois demasiado mayores para estas disputas! —tercia mi madre en tono afectuoso.
—¡Nooo! Venga, un poco de acción —exige Lily divertida, mirándolos a ambos.
—No pasa nada, ahora todos bajaremos el tono —les digo, acercándome a Basile.
Le suplico con los ojos que se guarde el secreto para sí.
Pongo todo mi amor fraternal en esa mirada, todas las promesas que nos hemos hecho y todos los recuerdos de infancia capaces de comprar su silencio.
Mi hermano se endereza el cuello del polo, se alisa la ropa y por fin habla. El corazón está a punto de estallarme.
—Vale, me he dejado llevar. No era para tanto.
Estoy convencida de que no ha aceptado para complacerme ni para protegerme.
Se ha sentido vejado por los reproches de mi padre y ha querido demostrarle que podía comportarse como un adulto.
Ser un hombre, uno de verdad. Siempre según el código de los Lancaster: un intelectual con buenos modales y un discurso irrefutable, capaz de controlarse en lugar de rebajarse al nivel de sus adversarios impulsivos y descerebrados.
Como Vadim Arcadi. El mismo que acaba de salvarme la vida.
Que les dedica una amplia sonrisa a mis padres antes de que estos se esfumen.
Y que remata la faena dándole una palmada amistosa en el hombro a Basile.
Aunque no estoy segura de que eso fuera necesario…
—Gracias, Lancaster Junior —le dice con su habitual tono a medio camino entre la falsa gratitud y la auténtica insolencia.
—No lo he hecho por ti, Arcadi. Y ahora, deja de hacerte el listillo y explícate.
—No tengo nada que explicar.
—¿Puedes repetirlo? —le exige mi hermano, enfadado de nuevo.
—De verdad que no tengo una explicación.
—¡Pero ¿esa no era tu casa?!
—Sí.
—¿Y vas a decirme que no sabes cómo pasó?
—Han tomado la foto desde la calle, no dentro de mi piso, Sherlock.
—Yo que tú, cambiaría ese tono, imbécil…
—¿O qué? ¿Me darás otro puñetazo? ¿Llamarás a tu padre para contárselo? ¿O a todos tus colegas para que me den una paliza? No, no puedes airear algo así sobre tu hermana.
—¡Si yo he recibido la foto por mail, es posible que ya esté circulando por todo el campus, estúpido!
Sus palabras me dejan paralizada.
—¿Puedes pensar un instante para variar? Lee el pie de foto. El que te ha enviado esto, va a por ti, zoquete. «Vigila a tu hermana». La cosa no tiene que ver conmigo.
—«Vergüenza para la familia Lancaster», según tú, ¿a quién se refiere? ¿Entiendes el mensaje, Arcadi? La vergüenza es que la vean contigo. Ninguna chica en su sano juicio querría que te relacionaran con ella.
—Yo diría que Alma no piensa lo mismo.
—¿Os habéis percatado de que estoy presente? —intervengo, sarcástica—. Por cierto, ¿habéis terminado ya con vuestra disputa doméstica?
Vadim se ríe sin ganas y Basile me fulmina con la mirada.
—¿Y tú tampoco sabes cómo fuiste a parar a su casa en plena noche? ¿Cómo acabaste medio en pelotas delante de su ventana?
—Eso no es asunto tuyo, Basile.
—¡Al parecer sí lo es! —exclama mi hermano, señalando el ordenador—. ¡Joder! ¿Es que quieres arruinarte la vida?
—No le hables así —masculla Vadim.
—¡Tú cállate!
—¡Basta! ¿Por qué alguno de vosotros dos no intenta averiguar quién ha podido sacar la puñetera foto?
—¿Quién sabía que ibais a estar allí?
—Nadie —asegura Vadim.
—Clémentine lo sabía —lo corrijo al instante—-. Pero ella nunca haría algo así.
Y Felix Alonso estuvo allí poco antes. Pero decirlo en voz alta estando mi hermano presente equivaldría a traicionar a Vadim, de modo que me guardo esa información para mí.
—¿Quién más? —insiste Basile, apretando los dientes.
Vadim me mira fijamente y en ese instante sé que ambos estamos pensando lo mismo. En la misma persona.
—Se hace tarde, tengo que irme —me susurra Vadim.
—¿Qué?
—Te llamo luego, Alma.
Observo cómo coge su cazadora de mi habitación y baja las escaleras a toda prisa. Lo oigo saludar educadamente a Georgia y cerrar la pesada puerta de la mansión.
Ya se ha ido.
* * *
Me paso la noche pendiente del móvil por si me llega alguna señal suya.
Dejo que Basile me dé el sermón y se invente escenarios inverosímiles a propósito de la foto robada.
Acorto la cena familiar del domingo, después de haber sido asediada a preguntas sobre mi nuevo compañero de clase.
Y sobre mis «planes» con Timothy Wallace.
Tras lo cual me encierro en mi habitación, oficialmente para repasar las clases, pero en realidad para poder estar sola.
Para reflexionar.
Para rememorar aquella noche inolvidable que pasé en su estudio. Una noche que podría haber sido la más bonita de mi vida de no ser por la foto. Y también para revivir la apresurada partida de Vadim. Ha entrado en mi mundo con estrépito y ha salido de él como un ladrón.
Me siento herida.
Ni siquiera está de mi lado.
Arcadius : Alma, ¿estás ahí?
La ventana parpadea en el centro de mi pantalla cuando me conecto como «anónima» en el correo de la universidad.
Alma_from_paris : No lo sé. En cualquier caso, tú hace mucho que te fuiste.
Mis dedos teclean por libre. Me gustaría que estuviera aquí para tranquilizarme, que volviera y me abrazara. Sin embargo, solo le escribo reproches, solo pienso en cómo se fue, en su cobardía.
Arcadius : Lo mejor que podía hacer era irme.
Alma_from_paris : ¿Lo mejor para quién?
Arcadius : Si llega a pasar un minuto más, habrías pronunciado el nombre de Felix. Y tu hermano habría sido capaz de llamar a la poli.
Alma_from_paris : Estás dispuesto a todo con tal de proteger a tu colega, ¿verdad? ¿Y yo, qué?
Arcadius : No ha sido él, Alma. Te juro que no ha podido ser él.
Alma_from_paris : Solo él lo sabía…
Arcadius : ¿Has oído hablar de la presunción de inocencia? Confío en él, es mi mejor amigo. Casi como un hermano.
Alma_from_pari s: ¡Soy yo quien sale en esa foto, Vadim! Yo quien está medio desnuda, mi nombre sale en el mail. Y el de mi hermano, al que también han humillado.
Arcadius : Alma, tenía tantas ganas de que todo saliera perfecto…
Arcadius : Joder, cómo pille al tío que lo ha hecho…
Siento mi corazón más ligero. Todos esos puntos suspensivos dicen mucho y me hacen sentir bien.
Alma_from_paris : Gracias por decírmelo. Al fin lo has hecho.
Arcadius : ¿Alma?
Alma_from_paris : ¿Qué?
Arcadius : No soy el cretino que piensas que soy.
Alma_from_paris : Más te vale.
Arcadius : Encontraremos al cabrón que quiere chantajearnos.
Alma_from_paris : ¿Pondrías la mano en el fuego por Felix?
Arcadius : ¿Qué motivos podría tener para no hacerlo?
Alma_from_paris : Porque no me soporta desde el primer día que me vio. Porque soy una niña de familia rica que representa todo lo que él odia. Porque le estoy quitando a su mejor amigo y tú ya no estarás allí para él si estás conmigo.
Arcadius : ¿Alma?
Alma_from_paris : ¿Vadim?
Arcadius : ¿Estoy contigo?
Mi corazón deja de latir un instante. No pensaba que fuéramos a tener esta conversación «ahora».
Arcadius : ¿Estamos juntos? ¿Qué somos tú y yo?
Alma_from_paris : ¿Tú + Yo?
No se me ha ocurrido nada mejor… y sin embargo sonrío a releer esas pocas letras que acabo de teclear
Arcadius : Tú + Yo + Tim…
Arcadius : Ahí hay alguien de más, ¿no te parece?
Se me hace un nudo en el estómago.
Y si alguien ha actuado con cobardía hasta ahora, esa he sido yo. No quiero hacer sufrir a Tim, no será fácil causarle dolor ni decepcionar a sus padres y a los míos. Pero ha llegado el momento de asumir mi decisión. Esto no puede seguir así.
Alma_from_paris : Creo que ya lo ha entendido, pero quiero hablar con él. Mañana. Te lo prometo.
Alma_from_paris : Vadim, debes creerme, no lo vi venir, no lo calculé, pero… ahora solo somos Tú +Yo.
Mi corazón palpita con fuerza, ahora mismo daría cualquier cosa por tener su rostro enfrente.
Por poder leer la emoción, por mínima que sea, que lo embarga.
Arcadius : Pienso cazar a ese buitre. No permitiré que te haga daño.
Alma_from_paris : ¿Se te ocurre quién podría ser?
Arcadius : Deben de habernos seguido. Quizá por Timothy, que albergaba sospechas y quería salir de dudas.
Por uno de sus colegas que quería transmitirme el mensaje de que me mantuviera alejado de ti y te sorprendió allí.
O por… Abrams. Piénsalo. Decide echarme la bronca, se presenta en mi casa y se topa contigo.
Cree que te estoy apartando de tus estudios, que nuestra relación te está haciendo perder de vista tu objetivo de abrirte camino en el mundo del cine, saca esa foto y se la envía al aguafiestas de tu hermano para que te vuelva a llevar por el buen camino.
Alma_from_paris : Abrams quiere lo mejor para mí, me ha tomado bajo su protección, eso es todo.
Arcadius : O puede que sienta una excesiva fascinación por ti, él también…
Alma_from_paris : ¿Él también?
Arcadius : Bueno, olvida lo que acabo de decir…
Más puntos suspensivos. Y más problemas con mi ritmo cardiaco.
Arcadius : Tengo que irme. Buenas noches, Alma :)
Alma_from_paris : ¡No, espera!
Arcadius : Pensaré en ti…
Ha vuelto a esfumarse.
Vadim se ha desconectado sin darme tiempo a responder, Sin darme tiempo a respirar. A absorber esta última frase.
A reactivar mi corazón, que ha dejado de latir.