#35 ¿Por qué te importa tanto?
¿POR QUÉ TE IMPORTA TANTO?
Apenas he pegado ojo en toda la noche pensando en el tema del acosador. En lo referente al clickbait , mi amigo Patrick lo tiene perfectamente dominado. Su escueto mensaje me ha bastado para mantenerme toda la noche en vela.
No estoy segura de que le haya ocurrido lo mismo a Tyler, porque cruzamos las calles de Northpoint a un paso más acelerado de lo normal, como si no le faltase ni un ápice de energía. Al salir del hotel, tomó mi mano y, con cada calle que recorremos, noto sus dedos rodeándola con más fuerza.
No hemos dicho ni una palabra durante el trayecto, pero no tengo dudas de que estamos pensando en lo mismo.
Me resulta irreal que todo pueda acabar: las fotos, las amenazas, las filtraciones a la prensa… Estoy deseando que nos reunamos con mi amigo para saber qué ha descubierto.
Miro a Tyler a mi lado. Tan cerca, parece aún más alto. El pelo rubio que se escapa de su gorra tiene un brillo distinto bajo los primeros rayos de sol, dándole unos tonos dorados que desconocía, y que me hacen imaginar una corona sobre su cabeza.
Vuelve a apretar su agarre, y, al mismo tiempo, sus cejas se unen.
Yo deslizo mis dedos sobre su piel, tratando de insuflarle algo de calma. Una que no tengo para mí, pero que quiero para él.
Se da cuenta de mi movimiento y se gira para observarme. Yo me escondo bajo la visera de mi gorra.
Nos movemos por la ciudad como si la conociéramos, o, más bien, Tyler lo hace.
Cualquiera diría que lleva viviendo en Northpoint toda su vida.
Yo habría necesitado poner el GPS de mi móvil para encontrar cualquier sitio, puede que incluso en Redmont, y él, solo con el paseo nocturno que dimos ayer, sabe exactamente a dónde debemos ir.
Me digo que debería prestar más atención a mi alrededor y no únicamente a la persona que tengo a mi lado.
Aunque se me antoja complicado. Sobre todo, cuando en mi fuero interno sé que esto solo va a durar unos días más, quizás semanas.
Cuando acabe, tendré que olvidarme de él.
Volverá a su vida de jugador estrella de la NFL rodeado de fiestas, dinero y mujeres preciosas.
Se me encoge el estómago al recordar la realidad que me espera a mí.
Puede que también sea por el hambre que tengo, pues no he sido capaz de desayunar nada.
Cuando me encontré con Tyler en la cafetería del hotel, le aseguré que ya había tomado algo en mi dormitorio. Simplemente no me entra nada cuando estoy muy nerviosa, y él parece haberse cansado de obligarme a comer.
Mi tripa se revuelve con los recuerdos.
¿Por qué no puedo solo calmarme, dejarme llevar y disfrutar de su mano entrelazada con la mía?
Su tacto me abandona, y miro a Tyler contrariada hasta que pasa a rodear mi cintura.
—Ya estamos —susurra agachándose levemente para alcanzar mi oído.
Dirijo la vista al frente y leo el rótulo del edificio que tenemos delante. Es la cafetería en la que habíamos acordado encontrarnos con Patrick.
Cruzamos la puerta y no tardamos en localizarlo, sentado en la mesa más alejada. Nos ve y nos saluda con la mirada. No hace ningún otro gesto.
Tyler y yo nos movemos pegados, con sus dedos apretando mi cintura.
Quiero buscar su mano, hacerle saber que todo irá bien. En cambio, me muevo en dirección a la mesa que nos va a dar las respuestas que llevamos semanas buscando.
—¿Así es como pasáis desapercibidos? —Patrick nos observa con escepticismo, primero a uno, luego al otro.
Me siento en mi silla y me muevo la gorra, como si estuviera mal colocada, pese a que Tyler siempre la alinea perfectamente, aumentando mis pulsaciones en el proceso.
—¿Qué pasa? —pregunto, sin entender a qué se refiere.
—Pues que no me extraña que os pillen en todas vuestras salidas.
Patrick se ríe antes de beber de su taza de café. Está a punto de llamar al camarero, pero Tyler tiene otros planes, y yo tampoco creo que pueda tomar nada.
—¿Sabes cómo descubrir a mi acosador? —pregunta, con un tono más serio de lo necesario.
—Directo al grano —dice Patrick, tratando de sonar divertido. Tyler, en cambio, no sonríe, así que lo hago yo, porque esta es una reunión cordial.
—Volamos esta tarde. No estoy para perder el tiempo —le explica. Luego, cruza sus brazos, y yo no sé cómo recordarle que la persona sentada con nosotros quiere ayudarnos, no sacarnos información. Tenía que haber hablado con él antes de venir. Sin embargo, estaba ocupada babeando con su presencia.
—Tranquilo, he preparado el anzuelo perfecto.
—Te escuchamos —lo animo a contarnos su plan antes de que a Tyler se le agote la paciencia.
El reportero se echa hacía atrás en su asiento y entrelaza sus dedos sobre la mesa. La sonrisa que nos muestra hace saltar mis alarmas, porque sé exactamente lo que significa.
Me repito de nuevo en mi cabeza que tenía que haber hablado con Tyler antes de venir.
—Primero, tenemos que hablar de ciertas cosas —me dice, para más tarde dirigirse a Tyler—. Según tu acosador, esto es un montaje —mueve su dedo índice señalándonos—. ¿Es verdad?
Yo sonrío, aunque mis cejas van por otro lado, mostrando lo insegura que me siento.
—¿Qué tiene que ver eso con…?
—No lo es —responde Tyler tajante.
Su voz suena como un rugido. Un depredador asustando a su atacante para proteger a la manada. Su imagen, en esta ocasión. Me alegro de que al menos uno de los dos no tenga problema en seguir con la mentira que los Stallions nos obligaron a crear.
Él tiene más que perder si se destapa que todo es falso; todo, incluida su mano colocada alrededor de mi cintura, acariciando mi costado lentamente.
—Bueno, yo voy a ayudaros por la mera bondad de mi corazón.
—Patrick se cubre el pecho de forma dramática—.
Sabes lo mucho que te quiero, Nora —insiste, y yo noto el cuerpo de Tyler aproximándose un poco más al mío.
Desde luego que lo de la farsa se lo toma muy en serio—, pero no me vendría mal un ascenso. La vida está muy cara.
Sonrío por su inútil tentativa de afligirme. Con él, todo son favores de los que espera sacar algo de vuelta. El mundo de los medios y las filtraciones es así.
Y otra vez pienso que debía habérselo explicado a Tyler, que parece enfadarse por momentos. Su mandíbula está tensa, marcando cada uno de sus ángulos más de lo normal.
Pongo mi mano sobre su pierna esperando calmarlo y tomo la palabra.
—¿Qué quieres, Patrick? —Lo digo en mi tono más amigable, porque el cabreo de Tyler hace temblar todo su cuerpo. Piensa que esto no va a servir para nada y que el reportero solo quiere aprovecharse. Yo, por el contrario, confío en él.
—Me vale cualquier cosa. Algo que me dé una buena portada para mi ascenso.
—¿No te vale con descubrir al acosador? —Tyler se me adelanta.
—Todos los famosos tienen. Eso no interesa. —Patrick airea la mano delante de su cara.
—¿Entonces? —Me quedo pensativa durante un momento, porque no tengo nada más jugoso que ofrecerle. No lo suficiente como para una portada.
—¿Una entrevista, o…?
—Eso me suena un poco mejor.
La sonrisa que muestra me hace entender que hemos llegado al punto exacto al que quería llegar. Tyler, en cambio, no está dispuesto a ceder tan rápido.
—Primero dinos lo que sabes. En función de eso, negociamos el precio.
—Se te dan bien los negocios —Patrick se muestra impresionado.
—He topado con muchos oportunistas.
—Muy bien. Tu acosador está obsesionado con arruinarte la vida —el reportero empieza por el principio.
—Eso ya lo sabemos —Tyler se mueve en su silla, y temo que se vaya a levantar.
—He mantenido contacto con él. Incluso diría que somos amigos. Lo de hablar mal de ti funciona a la perfección con él.
—Enternecedor —corrobora Tyler, aburrido.
Yo le doy un pequeño codazo para que se relaje.
—Déjalo hablar —le susurro, y Patrick continúa con su explicación.
—El caso es que, por probar, le dije que estando fuera de la ciudad las comunicaciones no eran seguras, y que iba a necesitar un encuentro personal para que me pasara la información que me tiene prometida.
Tanto Tyler como yo nos erguimos en nuestras sillas.
—Vaya, veo que ahora sí estáis interesados —se ríe Patrick.
—¿Se lo ha tragado?
—Puedo ser muy convincente cuando quiero.
—¿Dónde va a ser? ¿Y cuándo? —las preguntas salen de mi boca a la misma velocidad que funciona mi cerebro. ¡Tenemos una oportunidad de descubrirlo!
—Hoy —nos confirma el reportero—. No quiere verme en persona, así que vamos a establecer un punto donde dejar la información. Puedo pasaros el lugar y la hora exacta cuando la reciba.
Los nervios que tenía antes de llegar a la reunión no pueden compararse con los que sacuden en este momento mi cuerpo. Nos está dando una opción real de encontrarlo. De terminar con sus amenazas, de poder dar tranquilidad a Tyler en su carrera. Al menos, hasta que aparezca el siguiente.
—Si lo encontramos allí, irá con la información encima. —Me giro hacia Tyler sin contener mi emoción—. ¡Podemos denunciarlo! Tendrá su teléfono con los mensajes que nos mandó y con las filtraciones a la prensa.
—Exacto —corrobora mi amigo, orgulloso de sí mismo y de su astuto plan.
—¡Patrick, es genial! —Estoy reprimiéndome para no ponerme a saltar allí mismo—. ¡No sé cómo has conseguido que picara!
—Ya te digo que somos casi amigos.
—Un amigo al que vas a traicionar —apunta Tyler, y sujeta mi brazo antes de que pueda darle otro codazo.
Cuando alzo la mirada, lo encuentro dedicándome una sonrisa de suficiencia.
—Bueno, nadie se mete con Nora y se va de rositas. No, si puedo evitarlo —sigue hablando Patrick, haciendo que me suba el calor a las mejillas—. Pero esto va a costarme una buena fuente de información. Quiero algo a cambio.
Aunque sé que me ayudaría solo con pedírselo, tiene razón: va a perder muchas exclusivas si conseguimos detenerlo. Así que retomamos el tema de la negociación.
—Puedo darte prioridad en las entrevistas con los jugadores.