#26 ¿Quién lleva el 89? #2
Me quito la ropa a regañadientes y me meto en la ducha, convenciéndome de que cuando volvamos a vernos, todo volverá a la normalidad.
Llego al Complejo a toda prisa para encontrar el coche de Tyler en mi plaza de aparcamiento.
El pulso se me acelera al ver su vehículo ocupando mi espacio.
No he sabido nada de él desde la noche de la fiesta y no sé cómo voy a sobrevivir a verlo cara a cara, o incluso a hablar con él.
Así que decido mentalmente que voy a tratar de evitarlo tanto como pueda.
Busco otro hueco. Hace unos días habría tapado su coche con el mío, como él suele hacer, pero no voy a darle la oportunidad de venir a hablar conmigo. Lo más seguro es que acabara derritiéndome frente a él.
Aparco y salgo del coche corriendo. Del mismo modo me acerco al Complejo Stallions.
Llego tardísimo, y no puedo culpar a nadie salvo a mí y los sueños que han estado acosándome durante toda la noche.
Todos con el mismo protagonista y con una trama más o menos similar.
La que no terminamos en su casa de invitados.
Me paso la mano por el pelo recogido, como si eso pudiera calmar mis nervios, y cruzo los pasillos con el foco puesto en mi destino, sin atreverme a alzar la mirada ni una vez.
Cuando llego a mi departamento, encuentro la preocupación en los rostros de mis compañeros, mirándome por encima de sus pantallas y en silencio.
Yo resoplo. Ni siquiera he llegado a mi mesa, y sé que hay malas noticias.
—¿Qué ha pasado ahora? —pregunto, dejando todos mis bártulos en mi escritorio.
No me ha saltado ninguna alarma sobre los Stallions esta mañana, así que no puede haber ocurrido ninguna catástrofe.
—Matthew se ha pasado por aquí. Te estaba buscando —dice Andrew, y entiendo su cara de circunstancia, porque mi jefe nunca nos visita, excepto para gritarnos.
—¿Qué quería? —pregunto, no muy segura de querer conocer la respuesta.
Varios de ellos se encogen de hombros, y es Andrew quien vuelve a contestarme.
—Que vayas a su despacho. Tenía pinta de ser importante.
—Ha dicho que fueras cuanto antes —lo secunda Marcus.
Suelto todo el aire que no sabía que estaba conteniendo y busco mi móvil entre mis cosas. Hago una rápida búsqueda entre las notificaciones. No hay ninguna noticia referente a los Stallions más allá de la fiesta del domingo, así que no tengo ni idea de lo que está pasando.
Finalmente, decido que no debería alargarlo más y, tras hablar durante un breve momento con los demás sobre las tareas del día, me dirijo al despacho de Matthew. Está en una de las pocas zonas que gozan de privacidad en el Complejo, ya que las paredes por allí no son de cristal.
Es por eso que no me percato de que hay alguien escondido detrás de la última esquina antes de llegar a mi destino. En un rápido movimiento, su brazo sale de su escondite y tira de mí, lanzándome contra la pared tras la que se ocultaba.
Mi respiración ya estaba bastante descoordinada por el susto, y ver a Tyler frente a mí, no me ayuda a mejorar su ritmo.
Una de sus manos se mueve sobre mi cintura y mi cuerpo la recibe como si la hubiera estado echando de menos, dejando un pequeño cosquilleo que sube por mi pecho. La otra, apoyada en la pared, por encima de mi cabeza, me dice que no puedo escapar.
Cuando llego hasta sus ojos, me miran intensamente. Su mano abandona mi cintura para agarrar mi camiseta y tirar de ella.
—Esperaba que llevaras la mía.
Su voz me transporta de inmediato a la noche de la fiesta. Es un poco ronca, posiblemente porque no lleva mucho tiempo despierto y puede que necesite más café. Mis nervios, en cambio, no precisan de más cafeína para activarme.
—¿Cómo va esto entonces? —me pregunta, dejándome confusa—. ¿Me seduces y luego me abandonas?
Pestañeo mientras trato de dar significado a sus palabras, porque ahora mismo me cuesta concentrarme en cualquier cosa que no sea su olor, su mano sobre mi cuerpo, o su boca demasiado cerca de la mía, pero no lo suficiente.
—Yo no… —empiezo, sin saber cómo acabar la frase, o si estoy físicamente capacitada para terminarla.
—Tienes razón. —Entonces sus ojos se abren un poco más, al mismo tiempo que la sonrisa se le dibuja en la cara—. Ni siquiera fue un rollo de una noche.
Sus palabras me golpean con dureza. Si lo que quiere es acabar conmigo, no es necesario. Yo sola puedo cavar mi propio hoyo.
Me mantengo en silencio, todavía incapaz de articular más de tres palabras seguidas.
—Déjame besarte —me dice de pronto.
Lo miro perpleja, y aún más cuando suelta mi camiseta para recorrer mi labio inferior con su pulgar. Mi boca se abre contra mi voluntad y mi cabeza se echa hacia atrás, buscando más de su tacto.
—¿Qué? —Mi pregunta sale en forma de suspiro, pues me siento demasiado débil como para darle más fuerza a mi desorientación. Es como si cada vez que me tocara, perdiera mi energía, aletargándome en el anhelo de sentirme deseada por él.
—Quiero seguir besándote. Una noche no es suficiente. Ni siquiera creo que otro beso lo vaya a ser. —Se agacha junto a mí, acariciándome con su aliento—. Quiero besarte cada día, Nora.
—Estás… Estás diciendo tonterías —el susurro consigue traspasar mis labios, por más que procure acallarlo. Quiero que lo haga, que me bese, que termine con todas las voces en mi cabeza que pretenden acabar conmigo. Quiero que sea verdad.
Tyler se ríe frente a mí. Una risa suave que se queda en su garganta y hace que en mi pecho florezca algo. No sé el qué; solo sé que ansío escuchar de nuevo ese sonido.
—Lo más seguro —me confirma—. ¿Entonces? —Continúa a la espera de mi respuesta o mi permiso.
—¿Tú…? ¿Tú quieres…?
Tyler se acerca más a mí y sus ojos se pierden en el labio que acaricia con su dedo. Cuando lo libera, recorre mi cuello con su mano y me acerca hacia él, sosteniéndome con fuerza.
Su boca encuentra la mía, y un estallido de nervios se desata en mi estómago, erizando mi piel a su paso.
Intento hacer llegar un poco de aire a mis pulmones alterados y, un segundo después, su lengua entra en mi boca, saboreando cada recoveco.
Da igual lo que me diga a mí misma, las trabas que ponga a esto. No puedo contener lo que siento por Tyler. Podría consumirme bajo su tacto, y aun así seguiría buscándolo, deshaciéndome bajo él.
Cuando termina de besarme, arrastra mi labio inferior con sus dientes y lo lame con un movimiento rápido. El efecto que tiene en mí, por el contrario, no se disipa tan deprisa.
—¿Responde esto a tu pregunta?
Ahora mismo no tengo muy claro de a qué pregunta se refiere, y debe verlo en mi rostro, porque se ríe levemente y se agacha hasta mi oído para susurrarme.
—Sobre si de verdad quiero besarte.
Yo asiento lentamente, y su sonrisa vuelve a aparecer en mi campo de visión. El movimiento exagerado de mi pecho, por el contrario, deja entrever que no me he recuperado.
—¿Estás bien? —me pregunta, con un tono preocupado en su voz.
Asiento de nuevo y, al ver que permanece a la espera, soy yo quien tira de su camiseta para que continúe robándome el aliento de la forma más fascinante que conozco.
No sé cuánto tiempo llevo disfrutando de su boca. Debería estar en otro sitio, y no soy capaz de recordar dónde. Sus manos, sus besos, sus ligeros gruñidos contra mi piel son lo único que ocupan mi mente en este momento, y no quiero que eso cambie.
Solo cuando escuchamos una puerta cerrándose con fuerza cerca de nosotros, dejo que sus labios abandonen los míos.
Él me abraza por la cintura y me mueve con velocidad, escondiéndonos de quien sea que se acercara a nuestra posición.
—Puede que no debamos hacer esto aquí —le digo, tratando de infundir un poco de cordura en lo que estamos haciendo: me estoy enrollando con Tyler Kelscot en los pasillos de los Stallions.
Un despido es lo mínimo que me merezco. Y, sin embargo, no puedo pensar en separarme de él.
En cuanto lo haga, mi cabeza volverá a avisarme de lo mal que está esto, de lo peligroso y terrible que terminará siendo para mí.
—Claro, ¿mejor aquí? —me susurra él, poniendo su mano bajo mi barbilla y haciendo girar mi cabeza para tener acceso a mi cuello, que empieza a besar con calma. Da igual lo rápido o lento que lo haga, los escalofríos llegan hasta el último centímetro de mi cuerpo, cortando mi respiración.
—No me… No me refiero a eso. —Intento que mi voz no suene como un gemido, aunque no estoy muy segura de hacerlo correctamente.
—Puedo probar aquí —me responde él, deslizando mi camiseta para llegar hasta mi hombro y allí depositar más besos. Si su plan es dejarme desarmada, puede estar satisfecho de conseguirlo. Apenas puedo moverme.
—Tyler… —susurro. No sé ni qué pretendo decir. ¿Que deberíamos parar? ¿Que no quiero que pare?
—Sal conmigo —dice él contra mi hombro.
No esperaba escuchar esas dos palabras, y soy incapaz de continuar relegada a sus besos.
—¿Qué? —pregunto con una voz demasiado aguda.
—Esta noche. Te invito a cenar donde quieras —sigue hablando, esta vez mirándome a los ojos.
No puedo responder. Casi me duele respirar.
—¡¿Dónde coño está Nora?!
La voz de Matthew a lo lejos debería acelerar mi pulso, fruto del miedo que he desarrollado a sus reuniones cuando está cabreado. En cambio, sigo paralizada frente a Tyler, que continúa moviendo su pulgar sobre el labio que acaba de dejar sonrosado con su afecto.
—Tomaré eso como un sí. Paso a recogerte luego.
—¡Búscala y que venga ahora mismo! —escucho a mi jefe gritar desde su despacho, y el golpe con el que cuelga su teléfono. Debería irme de allí, pero no puedo renunciar a las manos de Tyler y sus caricias. Definitivamente, estoy perdiendo la cabeza.
—Estás preciosa —me dice antes de agacharse y dejar pequeños besos sobre mi boca y mi cuello. Después, se aleja de una carrera, y yo no logro hacer otra cosa más que mirarlo.
La puerta de Matthew se abre y me encuentro con mi jefe cara a cara. No sé cómo se verá la mía; la suya me augura una muy mala reunión.
—¿Qué haces ahí parada? ¡Entra ya! —me dice antes de volver a desaparecer en el interior.
Yo me fuerzo a poner un pie detrás de otro para llegar hasta el despacho. Cuando cierro detrás de mí, al menos alcanzo a moverme con normalidad, pese a que todavía me cuesta concentrarme.
Mi jefe, por otro lado, acaba pronto con mis fantasías al informarme del próximo gran problema al que nos vamos a enfrentar.
—¿Por qué tengo un mensaje de Sully Draven diciéndome que tienes al topo de la filtración?