Solo una fan #5 Hemos venido a entrenar, no de paseo #2
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#5 Hemos venido a entrenar, no de paseo #2

La presencia de Nora en los entrenamientos empieza a ser la norma. Cuando no tiene que preparar algo para las redes, tiene que hablar con algún jugador sobre alguna campaña. De hecho, habla con todos, excepto conmigo. No necesito saber el motivo.

Pensaría que se ha rendido en lo que respecta a vigilarme, o a mí en general, salvo porque Riley me da la lata cada día con alguna campaña en la que está trabajando con la jefa de comunicación del equipo.

El único intercambio que tengo con ella, en ocasiones, es a través de las miradas. Por lo demás, sale huyendo en cuanto me acerco, y no puedo reprochárselo, porque siempre estoy dispuesto a soltarle alguna bordería.

Hoy no he podido ver sus ojos marrones ni una sola vez. Están enfocados en la pantalla de su teléfono, que no ha dejado de toquetear durante todo el entrenamiento.

Se me ocurren varias cosas que decirle que podrían sacarla de quicio, y, finalmente, decido que voy a acercarme a molestarla cuando terminemos esta ronda de jugadas.

Me preparo en la línea de golpeo y, cuando McKillen da la señal, empieza el movimiento. La jugada es para Blaze, pero hago mi carrera igualmente, intentando dar a Bonner un poco de su propia medicina. Sin embargo, antes de que el 34 me alcance, me freno al ver al novato corriendo hacia la banda.

«Joder».

Está tan pendiente del balón y de la jugada, que no ve a dónde se dirige. Nadie a mi alrededor parece darse cuenta de que Blaze va a arrollar a Nora. Ni siquiera ella, que sigue ensimismada en la puta pantalla de su teléfono.

Me quito de encima a Bonner y salgo corriendo hacia ella. Eso hace que me gane unos cuantos gritos del entrenador, pero puede gritarme lo que quiera. Mis pies no se detienen. Es más, trato de sacarle más potencia a mis piernas, que ya están bastante jodidas tras el entrenamiento de hoy.

Cuando llego hasta Nora, no me detengo. Intentar placar a Blaze nos supondría un buen golpe a mí, y a ella por sucesión. En lugar de eso, tiro de su brazo y giro sobre mí casi en el mismo instante en que Blaze llega a donde estaba Nora una milésima antes.

Mis pies, por el contrario, no han sido tan rápidos y se cruzan con los del novato, tropezando con el choque. En lugar de protegerla del golpe, soy yo quien se abalanza sobre ella haciéndola caer conmigo.

La abrazo sin pensarlo y sujeto su cabeza con una mano en un rápido movimiento mientras con la otra intento frenar la caída cuando llegamos al suelo.

Y, de pronto, todo termina. El césped se hunde bajo mis brazos y la respiración cortada de Nora acaricia mi cuello. Sus brazos rodean mi torso, tan fuerte, que no me permiten moverme para comprobar que sigue de una pieza.

Mi mano permanece cubriendo su nuca, y aprieto suavemente mi agarre para hacerle ver que todo ha terminado. Más tarde, mi otra mano sube hasta su cintura, amoldándose a ella como si fuera su posición natural.

—¿Estás bien? —pregunto preocupado. No se me escapa que al intentar apartarla de la trayectoria de Blaze me la he llevado por delante, y no creo que esté acostumbrada a placajes de tíos de cien kilos.

Sigue con los ojos cerrados hasta que presiono mis dedos en su cintura. Los abre y, después de un momento, se centran en mí. Descubro de nuevo el toque dorado que esconden.

A nuestro alrededor, la gente se acerca corriendo, pero apenas me percato de ello. Únicamente veo a Nora. Y, por cómo me mira, diría que ella solo me ve a mí.

Sin embargo, todavía no es capaz de decir nada, y empiezo a acojonarme.

—¿Estás bien? —vuelvo a preguntar, esta vez en un susurro. Me preocupa que incluso mis palabras puedan hacerle daño ahora mismo.

Mientras caigo en sus ojos, mi cabeza no deja de repetir lo que ha pasado, buscando cualquier otra forma de haberle evitado el golpe, y de evitarme a mí lo que seguramente será una regañina por su parte.

Entonces, pestañea varias veces seguidas, y casi oigo el clic en su cabeza al volver en sí. En un instante, se percata de que soy yo quien está sobre ella, porque retira sus brazos de mi cuerpo, aunque no del todo. Sus manos se mantienen sobre mis costados.

Trata de asentir con la cabeza, y lo hace de forma tan leve, que solo me doy cuenta porque estoy totalmente enfocado en ella.

El ruido que hacen los que se han acercado hasta nosotros es tal, que no puedo seguir fingiendo que no existe.

Sobre todo, cuando unos brazos tiran de mí para levantarme.

Pienso en negarme, pero permanecer encima de ella no va a ayudarla a encontrarse mejor.

Aun así, no aparto la vista de su cara, ni siquiera cuando los jugadores me rodean y el cuerpo médico se acerca a ella.

La ayudan a sentarse, despacio, y descubro que he estado conteniendo el aire todo este tiempo.

Parece estar bien. McKillen, Kovacs y otros jugadores me están preguntando qué coño ha pasado. Siendo sincero, yo no lo entiendo mucho mejor que ellos. Ni siquiera recuerdo haber decidido correr hasta ella para salvarla. Simplemente, lo he hecho.

Una vez se levanta del suelo, veo cómo descubre que todo el equipo está rodeándola, y su cara comienza a teñirse del mismo color que el logo de su camiseta. Busca algo con la mirada, y únicamente termina de escudriñar a su alrededor cuando sus ojos dan conmigo. Me estaba buscando a mí.

Espero su gesto de cabreo reprochándome haberla lanzado por el campo y, en cambio, no lo veo. No dice nada. Solo me mira.

Alguien la empuja con una delicadeza que yo no he tenido y se la llevan de allí.

Al menos sale andando por su propio pie y la veo sacudir su cabeza, intentando calmar a los que hablan con ella.

Yo me pregunto si de verdad está bien, o si simplemente quiere quitarse de encima toda la atención recibida.