Solo un juego más (Car Hockey 1) 30. Cannon #3
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30. Cannon #3

—Me refería a Ben, Chloe.

—Es el tío más guapo sobre la faz de la Tierra.

—¿Ben?

—¡Jon!

—Tampoco es para tanto.

—Los deportistas sanan a marchas forzadas. Por Ben, digo.

—¿Qué hace bajo la ventana de Cani?

—A saber…

Paso de ellos.

—¿Benji?

¡Cannon! Miro hacia arriba y allí está ella, en pijama y con su coleta deshecha de siempre, más guapa que nunca. Y yo me quedo en blanco.

Mierda. ¡Ahora no!

—Dale, hombre —me anima Blake, apoyado en la jamba como si fuera el dios del mundo. Vamos, en su línea.

Le saco el dedo corazón y miro de nuevo hacia arriba.

—Hola —la saludo con una sonrisa tímida.

—¿Qué quieres, Ben? —me pregunta ella con mala baba. Pero sigue estando igual de guapa. Y me ha llamado Ben.

—Podría quererte con toda mi alma —respondo sin pensar, pero ya que he empezado… continúo en la misma línea—. Podría quererte con toda mi alma y convertirme en tu novio. Podrías presentarme a tus padres.

—¿Ha dicho que podría presentarle a sus padres? —escucho de fondo.

—Creo que sí.

—¿Qué se habrá fumado?

—Seguro que de todo. Como aún está de baja no tiene que enfrentarse a los controles de sangre y orina del equipo.

—¿Invitamos a Jon a cenar?

—No.

—¡Ya conoces a sus padres! —grita Axel.

Yo lo miro de reojo.

«¿Te callas, imbécil?».

—¿Puedes hablar más alto, Ben? Gari no te oye.

Y ahora el otro. Lo miro y me enseña su teléfono, como señalando a Gari. Detrás de él veo a la abuela y a Oskar y a Lili. Joder… Los ignoro a todos y me centro en Cannon, que me mira con los ojos entrecerrados. Normal, no me están dejando soltar mi discurso como Dios manda.

—Podrías lucirme delante de todos vuestros amigos —continúo—. Y podría convertirme en el padre de tus hijos.

—Ay, Dios. Otro embarazo al canto.

—Papá, no entres en pánico.

—No sé qué se ha fumado, pero mola.

—Callaos, que no oigo bien.

—Con el tiempo, me refiero. Podría convertirme en el padre de tus hijos, con el tiempo —carraspeo, miro de reojo a Oskar y continúo—.

Podría vivir a tu lado el resto de mi vida y…

, joder, podría decirte mil cosas más, pero tu familia está delante y me están tocando mucho las narices.

Excepto tu padre. Tu padre… mola mogollón —carraspeo.

Mierda. Esto se me da fatal y no está saliendo como yo quería—.

Vale, vamos a hacer una cosa. Piénsatelo, ¿vale?

—le digo a Cannon, que me mira como si me hubieran crecido tres cabezas—.

Piensa si tú también podrías quererme con toda tu alma y… ¿hablamos? Joder, mierda.

Cannon cree que está soñando, se lo veo en la cara. Eso o piensa que soy gilipollas, aunque creo que advierto emoción en esos ojos azules suyos. Ojalá. Porque quiero emocionarla durante el resto de mi vida.

Sonrío como mejor puedo, le lanzo un beso y me doy media vuelta. Necesito salir pitando de aquí. Los Donnelly al completo se están mondando de risa, así que les saco el dedo corazón. Menos a su padre.

—Señor —le digo al pasar por su lado.

Él me mira divertido y me da una palmada amistosa en la espalda. Me lo tomo como una buena señal. Entro en el coche a todo correr, donde, por cierto, mis amigos se están desternillando aún más que los otros. Serán capullos. Jonny llora de la risa y todo.

—Arranca —le digo a Elliot.

—N… no p… puedo.

Le doy un golpe en el brazo.

—Deja de reírte y arranca. —Miro hacia atrás—. Y vosotros a ver si os atragantáis con la pizza.

Jonny está a punto, desde luego.

—Dios, no puedo respirar.

Echo la cabeza hacia delante y la apoyo en el salpicadero. Joder.

Elliot arranca y, cuando levanto la mirada, capto el momento en que su madre se deja ver entre la marea de gente y levanta el brazo para saludar a Elliot, que levanta el suyo en respuesta mientras sonríe débilmente.

Yo también sonrío. Jonny y Álvaro me contaron lo que pasó en el hospital entre Elliot y su madre.

No han vuelto a hablar desde entonces, pero esto tiene muy buena pinta.

El viaje de vuelta es… relajado. Me he quedado con una buena sensación y nos hemos acabado las pizzas.

Cuando llegamos a casa, Julián nos espera en el salón, sentado en el sofá con Viktor, charlando como si fueran viejos amigos. Julián ha estado superpendiente de mí. Ha venido a verme cada día y me ha llamado por teléfono un montón de veces. Se levanta en cuanto nos ve aparecer.

—Hola —nos saluda.

—Hola —respondemos Jonny, Álvaro y yo al unísono.

—He venido porque… mañana jugamos nuestro último partido de la temporada —me dice— y te quiero con nosotros, así que voy a convocarte. Quería decírtelo en persona. No creo que te saque a jugar, pero…

—No me importa. Gracias. Allí estaré.

—Bien. ¿Y tú? —le pregunta a Elliot, que no ha abierto la boca desde que hemos salido del coche. Y Elliot siempre abre la boca.

—¿Yo qué?

—¿Vas a volver?

—¿Puedo volver?

Julián lo coge del brazo y lo lleva a un rincón en busca de intimidad. Jonny y Álvaro se sientan con Viktor en el sofá y le dan conversación. Yo me quedo escuchando, por supuesto, sin un ápice de vergüenza.

—Tú siempre vas a poder volver. No he hablado con los jueces. Nadie sabe lo que pasó entre Jordi y tú, así que no va a abrirse una investigación. Y ya le he dicho a él que intente controlarse en lo que a defenderte se refiere. De eso ya me ocupo yo, ¿de acuerdo?

Yo sonrío. Elliot no contesta.

—Entonces ¿vas a volver? —insiste Julián.

—Voy a pensármelo.

—Vale. Bien. —Julián sonríe—. Buenas noches —nos grita a todos—. A ti te espero mañana en el entrenamiento de primera hora —le dice a Jonny.

—Sí, señor.

—Hasta luego, Viktor. Gracias por la charla.

—Cuando quieras, hijo.

Cannon

Qué imbé cil es.

Sigo asomada a la ventana incluso después de que el coche haya desaparecido calle abajo. Tengo el corazón tan acelerado que apenas oigo el escándalo en las escaleras y en el pasillo hasta que la puerta de mi habitación se abre de golpe.

—«Podría quererte con toda mi alma y convertirme en tu novio» —canturrea Fallon, y avanza hacia mí con los brazos abiertos de par en par, como si estuviera interpretando el momento más romántico de una obra de teatro.

—«Podría convertirme en el padre de tus hijos» —entona Blake, detrás, de la misma guisa.

—«Con el tiempo» —añade Axel, imitando la voz de Ben—. Importante aclaración.

Cierro los ojos. Oh, joder. Voy a cargarme a Ben. Les lanzo a mis hermanos la primera almohada que pillo, pero Blake la atrapa al vuelo antes de que dé a alguno en la cara. Siempre ha tenido buenos reflejos.

—«Tú padre mola mogollón» —continúa Chloe partiéndose de risa.

—A mí eso me ha gustado —dice mi padre, que entra en la habitación con Lili a su lado—. El chico tiene buen gusto. Eso es innegable.

—¡Papá, no te salgas del guion! —gritan todos.

—¡Calma, equipo! —responde con sorna y extiende los brazos al mismo tiempo que Lili—. «Podrías presentarme a tus padres» —recitan ambos a una sola voz.

No me lo puedo creer.

—¡Papá! —me quejo y me dejo caer en la cama.

—«Podrías lucirme delante de todos nuestros amigos» —continúa Brandon, el último que faltaba por entrar en mi dormitorio, teatralizando cada palabra mientras se lleva una mano al pecho—. Cani, si yo fuera tú, aceptaría matrimonio esta misma noche.

—¡No me ha pedido matrimonio!

—Estaba a dos segundos de darte el anillo más improvisado de la historia —resopla Blake.

—Eso sí que habría sido cine.

Una cálida marea invade mi pecho. Me tapo media cara con la almohada para que no vean la sonrisa que se me ha escapado, pero ya es tarde.

—¡Miradle la cara! —grita Chloe.

—Está enamorada.

—A reventar.

—Y el hermano del hermanastro también lo está —dice Brandon, y me mira—. Porque lo has visto, ¿no?

Sí, claro que lo he visto. En cómo me miraba. En lo nervioso que se ha puesto. En la forma en la que ha aparecido aquí, aun estando medio muerto, solo para decirme todo eso delante de mi familia. Benji odia exponerse, odia sentirse vulnerable, y aun así ha venido. Por mí.

Les saco el dedo corazón a todos sin apartarme la almohada de la cara. Los muy traidores ríen aún más fuerte.

—Vale, ahora fuera todo el mundo —ordena mi padre.

—Papá… —protestan mis hermanos al unísono.

—Venga, circulando, que ya habéis dado bastante por saco.

—Pero si esto es mejor que un partido de hockey.

—Blake…

Mi hermano levanta las manos en señal de rendición y se marcha junto a los demás entre quejas y risas. Chloe me señala antes de cruzar la puerta:

—Mañana quiero todos los detalles.

Fallon me guiña un ojo antes de desaparecer por el pasillo, y Brandon y Axel tararean la marcha nupcial. La habitación se queda en silencio. Mi padre y Lili se acercan a la cama y se sientan a un lado cada uno. Lili me acaricia el pelo.

—Oye —dice mi padre, con voz más suave—, bromas aparte…, he visto cómo te miraba.

—Y cómo lo mirabas tú a él —añade Lili.

Trago saliva. Aún tengo el corazón desbocado.

—Da un poco de miedo —murmuro.

Mi padre me rodea los hombros con un brazo y me aprieta contra él.

—Las cosas importantes suelen darlo. Escucha a tu corazón, cariño. Si te hace feliz, no dejes que el miedo te detenga.

Ambos me dan un beso en la mejilla y salen del cuarto. Me echo hacia atrás sobre el colchón y me quedo mirando el techo con una muy estúpida sonrisa extendiéndoseme por la cara. Intento borrarla, pero no puedo.

Qué imbécil tan increíblemente adorable es.