Solo un juego más (Car Hockey 1) 19. Benji #3
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19. Benji #3

Carraspeo y me incorporo con la intención de echarlo de mi habitación, pero… se ha quedado dormido. Completamente dormido. No tengo alma para despertarlo, así que lo tapo como puedo y me tumbo al otro lado de la cama. Lo miro y clavo la mirada en su pelo desordenado.

Benji es guapo. Guapísimo. Es más guapo que gilipollas, y ya he dicho que gilipollas es un rato. Suspiro.

Me entra un mensaje en el teléfono y frunzo el ceño al verlo. Es Elliot.

Elidiota: ¿Está Ben contigo?

Cannon: ¿Por qué iba a estar conmigo?

Elidiota: Es una respuesta de sí o no.

Cannon: Pues no.

Elidiota: OK, dile que se ha dejado la llave de la habitación aquí. Que me dé un toque al móvil cuando quiera entrar. Lo dejo encendido.

Cannon: ¿Y si se ha quedado dormido?

Elidiota: No lo despiertes.

Está agotado.

Cannon: ¿Cómo sabías que estaba aquí?

Elidiota: La duda ofende.

Cannon: ¿Sabes lo que me ofende a mí?

Que me odies, pero tengas la desfachatez de escribirme un mensaje después de más de diez años.

Elidiota: Yo no te odio.

Hasta mañana, Can.

Quiero responderle, y lo intento durante varios minutos, pero no se me ocurre nada, así que me tumbo junto a Benji y echo un vistazo rápido al chat familiar, que está a tope gracias al último partido que ha disputado Blake. Más bien, al ensañamiento que ha tenido con un jugador en concreto.

LA FAMILIA UNIDA JAMÁS SERÁ VENCIDA

Axel: ¿Te has levantado con el pie izquierdo o nos sentíamos un poquito vengativos con ese jugador en concreto, Blake?

Blake: ¿Por?

Axel: Premeditación y alevosía lo llaman. ¿Cuántos partidos te han sancionado?

Blake: Uno.

Axel: ¿Solo? ¿Tienes a los árbitros en nómina?

Blake: Soy encantador. Eso es lo que pasa.

Sofía: Has ido a por él a saco. Eso es lo que ha pasado.

Blake: No flipéis. Se interponía en mi camino y me lo he quitado de encima.

Chloe: ¿Se interponía en tu camino cuando has cruzado media pista para empotrarlo contra las vallas?

Blake : ¿Qué queréis que os diga? Me ha mirado mal.

Fallon: Yo añadiría ensañamiento…

Chloe: ¿También lo ha mirado con ensañamiento?

Fallon:

Axel: ¿Ves? Hasta Fallon lo ha visto. Y me apuesto lo que quieras a que Brandon también.

Sofía: Medio mundo lo ha visto.

Brandon: El tío es un gilipollas y alguien tenía que bajarle los humos.

Chloe:

Axel: Olé.

Fallon: Olé, olé.

Sofía : Creo que era un grupo de música de los 90. Soldados del amor…

Cannon: A la mierda el mundo.

Fallon: Cani siendo Cani.

Brandon: Totalmente. A la mierda el mundo.

Fallon: El otro…

Chloe: Oooh. Yo también os quiero y apoyo a Blake cien por cien.

Axel: Olé.

Fallon: Olé, olé.

Sofía: Con solo una mirada…

Axel: Eh, que secundo todo lo que habéis dicho. No hace falta que lo diga, ¿no?

Sofía : No. Todos apoyamos a Blake y él lo sabe.

Blake: No hay nada que apoyar… EL TÍO SE INTERPONÍA EN MI CAMINO Y ME LO HE QUITADO DE ENCIMA.

Fallon:

Sofía: Tíos…

Chloe: Pufff…

Sonrío y… me quedo dormida.

—¡No! ¡ Nooo! ¡Déjame! Veteee.

Me despierto, desorientada, y no me doy cuenta de que es Benji hasta pasados unos segundos. Al principio creo que está hablando en sueños, pero enseguida me doy cuenta de que es una pesadilla.

—¿Benji? —Le toco el brazo e intento despertarlo—. ¿Ben, estás bien?

Le acaricio la frente, empapada en sudor, y le retiro el pelo del flequillo. Él no deja de moverse, inquieto. No sé si debo despertarlo. No sé qué hacer.

—Sssh —susurro, sin dejar de acariciarle el pelo—. Estás a salvo. Estás conmigo. Tranquilo.

Se calma enseguida. Su respiración se suaviza, y su cuerpo, todavía medio temblando, se acomoda contra el mío.

Me agarra la camiseta con la mano. Bajo la mirada hacia su rostro.

Tiene el ceño todavía un poco fruncido y el pelo húmedo pegado a la frente.

Parece más pequeño, más niño, más humano, y se me encoge el pecho.

Le aparto ese mechón del flequillo que siempre le cae en los ojos. Él suspira y se pega aún más a mí.

—Ya está —murmuro—. Sssh.

Me quedo en vela, observándolo y con un montón de preguntas en la punta de la lengua.

Benji

Me desp ierto en cuanto despunta el alba y durante unos segundos solo noto calor. Calor y una presión suave sobre la cabeza. Abro los ojos y me topo con el rostro dormido de Cannon. Estoy prácticamente encima de ella. Mi brazo alrededor de su cintura y una de mis piernas atrapada entre las suyas.

Retrocedo unos centímetros, lo justo para mirarla mejor, y descubro que la presión que noto es su mano.

Incluso dormida, sus dedos siguen enredados entre mis mechones, como si le hubiera vencido el sueño mientras me calmaba, o como si hubiese cuidado de mí.

La idea me atraviesa el pecho de una forma muy peligrosa.

Porque nadie hace eso y me gusta. Nadie me toca así y me gusta.

Trago saliva. Canon suspira y se pega más a mí.

Una oleada de calor me recorre el cuello y una tensión extraña me revuelve el estómago.

Durante un segundo absurdo se me pasa por la cabeza quedarme, volver a apoyar la cabeza, cerrar los ojos y dormirme otra vez así con ella.

Me aparto de golpe. Joder. Tengo que salir de aquí, ahora.

Me levanto, me visto y salgo pitando de la habitación.

Qué error de cálculo, ¿no?

Cannon

Cuando me despierto al día siguiente, Benji ya no duerme a mi lado.