Solo un juego más (Car Hockey 1) 17. Cannon #4
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17. Cannon #4

La succión de mi cuello se convierte en un mordisco que me sacude medio cuerpo y me dobla las rodillas. Acelero el movimiento de mi mano en su polla y, demasiado pronto, siento la electricidad que se dispara por mi columna vertebral.

Mierda. Allá voy.

—Lo necesitas, ¿eh? —me dice de pronto.

—¿Qué te he dicho antes de no joderme el orgasmo? Si sigues hablando, lo voy a perder. Ya lo he perdido, de hecho, y estaba casi a punto, Benji, joder.

—¿Quieres que te tumbe en el suelo, te abra las piernas y te meta la lengua? Sé lo mucho que te gusta follarme la lengua, Cani Pooh.

—No me llames Cani Pooh cuando me hablas de follarte la lengua.

Benji ríe.

—¿Prefieres Gremlin Cuatro?

Dios, voy a cargármelo. Menos mal que el mundo se reduce a una mano de Benji en mi pelo, tirando con posesividad, y a la otra moviéndose de manera experta por mis bajos fondos. Y a su aroma cálido y salado, que se me cuela en las fosas nasales. A la presión de mi palma en su erección, caliente.

Estoy al límite. Tan al límite que me arrastro por la pared y caigo al suelo. Benji cae conmigo. El potente y delicioso placer del orgasmo me recorre el cuerpo de arriba abajo al mismo tiempo que su semen se derrama en mis dedos en un torrente caliente.

Lo miro. Él cierra los ojos, abre los labios y se le enrojecen las mejillas. Es supersexy. Benji corriéndose es supersexy, pero jamás se lo diré.

Gime contra mi cuello y su barba incipiente me arde contra la piel, sensible por el increíble orgasmo que acabo de tener. Sé que el sexo con Benji es bueno, llevo un mes experimentándolo, pero ¿orgasmos simultáneos? ¿En qué momento?

Benji, encima de mí, respira pesadamente en la piel húmeda (por su culpa) de mi cuello.

Retiro la mano de su entrepierna y me la limpio en su camiseta.

Él se muerde el labio con fuerza y respira hondo en un intento de aguantarse la risa.

Debe de hacerle gracia salir ahí fuera con la ropa empapada en semen.

—Qué mala hostia tienes, Can.

—Cámbiate de camiseta.

—Y cómo te gusta que te susurre guarradas al oído.

Me acuerdo de algo y le doy un golpe en el brazo.

—Si me llamas Gremlin de nuevo, te corto los huevos. Capisci?

—Pero te has corrido.

—No me he corrido por eso —le aclaro—. Ha sido tu dedo.

Sonríe con suficiencia.

—Lo sé.

Dios. No lo aguanto.

Tiene e l pelo deshecho, pegado a la frente, y me apetece peinárselo, o tocárselo sin más, no sé, así que lo hago.

No puedo evitarlo. Esos mechones son un afrodisiaco.

No lo entiendo. ¿Y siempre han tenido esa pinta de suave?

Se deslizan entre mis dedos como si fueran agua.

Y le brillan más de lo normal. Como si se hubiera puesto reflejos.

«¿Por qué te fijas en eso, Cannon?».

Mierda. Vale. Lo reconozco. A los veinticuatro años he adquirido una severa y nueva adicción: una adicción al sexo con Benji.

Sin dejar de acariciarlo con una mano, con la otra saco el móvil del bolsillo para enviar al chat del equipo el mensaje que tengo pendiente.

Cannon: Mañana os espero a todos en el aeropuerto. A las 5 a. m.

Traed lo necesario para pernoctar un día.

PD: hará frío.

El aviso en el teléfono de Benji llega al instante, pero no se molesta en leerlo.

Jonathan: Eso es dentro de cinco horas.

Cannon: Muy bien, Ros.

Y sin calculadora.

Elliot: ¿Juls lo ha autorizado?

Julián: Sí.

Sed puntuales y obedeced a Cannon.

De lo contrario, habrá consecuencias.

Jonathan: Señor, sí, señor.

—¿Qué p asa? —me pregunta Benji, medio dormido.

—Pasa que tenemos que levantarnos ya.

—Joder, sí. Voy a asegurarme de que no haya nadie. —Se separa de mí, muy a regañadientes, medio zombi a causa del sueño, y se acerca a la puerta. La abre y asoma la cabeza—. Camino despejado. ¿Vamos?

—Coge el barril de cerveza, ¿no?

—Joder, sí —repite—. Estarán desesperados.

Río sin poder evitarlo.

Benji es gracioso. A veces.

Cannon: ¿Creéis que el buen sexo va unido a la persona con la que lo «practicas»?

Brandon: Sin duda.

Fallon: A ver, vamos por partes.

Brandon: Como dijo Jack el Destripador…

Fallon: Joder, Bran. Vaya humor te gastas últimamente…

Y a ti, Cani: ¿estamos hablando de Benji? ¿Otra vez?

Brandon: Llevamos un mes hablando de Benji. Voy a tener pesadillas.

Cannon: No sé si es por Benji per se o… ¿Quizá sea así con cualquier persona con la que te acuestas con habitualidad porque comienzas a entender lo que le gusta y viceversa?

Brandon: Ni idea. Solo he follado con una persona en toda mi vida.

Y últimamente me masturbo más que otra cosa.

Fallon: Lo sabemos.

Lo de que solo has follado con una persona.

Pero lo otro nos lo imaginamos.

No en plan de que nos imaginamos haciéndotelo. Dios, mis ojos.

Pero ¿qué me pasa hoy?

Me refiero a que es lógico que te masturbes si pasas nueve meses al año separado de Gari.

Cannon: No sé si me gusta hablar de las masturbaciones de Bran con vosotros.

Brandon: ¿Pero tú sí puedes contarnos que Benji se ha corrido en tu cara?

Cannon: Touché.

Brandon: Y ten cuidado con su nariz. Le han dado un buen golpe.

Mierda. ¿Y a mí qué más me da?

Me estoy ablandando.

Fallon: Can, dale un buen manotazo en la nariz de nuestra parte, así como el que no quiere la cosa.

¿Mejor, Bran, alias Jack el Destripador?

Brandon: Sí.

Y lo de Jack es de una canción de Estopa.

Fallon: Lo que tú digas…

Benji Pooh: ¡Cannon!

¿¿¿A las 5 a. m.???