16. Benji #2
Tiene la boca abierta y el pecho le sube y baja al compás de las fuertes respiraciones.
Los cristales están llenos de vaho y apenas nos llega ruido del exterior.
A mí se me acelera el pulso sin saber muy bien por qué.
Estoy totalmente empalmado. Comienzo a acariciarme la polla por encima de la ropa. Ladeo la cabeza.
—¿Ya? —le pregunto con una sonrisa burlona.
Cannon bufa y cierra los ojos de puro sufrimiento. Se está aguantando el orgasmo con todas sus fuerzas. Lo que no sé es cómo de potente son esas fuerzas suyas, hasta que me inclino de nuevo y le paso la lengua por…
Comienza a correrse. Noto cómo el calor se extiende desde su clítoris hasta mi boca y me pongo a cien. Afianzo las manos en su culo y me trago su orgasmo sin dejar de follarla con la lengua, hasta el final. Deja escapar un último gemido y se desploma en el asiento.
—De nada —le digo—. Y, por cierto, eso han sido como dos minutos. Ibas muy en serio con eso de que ibas a disfrutar con mi cabeza entre tus piernas.
—Cállate —responde con mala baba, y se tapa los ojos con el brazo.
Me levanto, me bajo un poco los pantalones y me masturbo a toda leche. Casi lo tengo. Joder. Dios. Cannon apenas me mira: aún se está recuperando. Hasta que comienzo a gemir y a correrme en su abdomen. Otra vez.
Me mira con cara de querer matarme y yo me corro con más fuerza. Oye, al menos esta vez no he apuntado a su cara. Cuando acabo, me pongo a cuatro patas, aún con la polla fuera, y acerco mi rostro al suyo.
—Te has vuelto a correr encima de mí —me dice enfadada.
Sonrío. Joder, sonrío de verdad.
—Lo siento —respondo divertido.
—Te la vas a cargar.
—Claro. Pero ¿hay trato o no hay trato?
Se lo piensa durante unos segundos.
«Vamos, Can».
—Follar contigo durante toda la temporada sin enamorarme, ¿no?
Niego con la cabeza.
—Yo no puedo enamorarme. Tú haz lo que te dé la gana.
«Imbécil», masculla dentro de su cabeza. Se lo leo en la mirada. Sonrío de nuevo.
—¿Entonces?
—Creo que podré hacerlo. ¿Tú vas a ayudarme a acercarme a Elliot?
A Elliot lo tienes cuando quieras. A ver lo que tardas en darte cuenta.
—Creo que podré hacerlo. ¿Hay trato?
—Hay trato.
—Bien. —Reviso el reloj—. Mierda. Me tengo que ir.
Me subo los pantalones, salgo del coche y voy corriendo hacia la pista.
—Puto Gordiflakes —se queja Jonny—. Se habrá quedado a gusto. Me duelen hasta los huevos.
—Gordiflakes en rara ocasión se queda a gusto —dice Elliot, y se prepara para lanzar el puck.
Hemos movido la portería y la hemos colocado paralela y frente a los banquillos de los jugadores.
Nosotros estamos en las gradas, hacia la mitad más o menos, a unas treinta filas de distancia del hielo, en nuestro rincón de siempre.
Jonny está sentado en el pequeño muro que tenemos justo detrás, con las piernas colgando, mientras Elliot y yo nos turnamos para lanzar los pucks a la portería.
Solemos meter uno de cada veinte. Jonny falla uno de cada veinte, y por eso estamos aquí.
Álvaro tenía un rato libre antes del entrenamiento de la tarde y ha venido a vernos.
Está recostado en el muro, con los brazos y las piernas cruzadas, cerca de Jonny.
—Pues yo creo que se corre del gusto de vernos sudar.
Me gustaría verlo sudar a él, para variar.
¿Qué? —nos pregunta al ver que los tres le arqueamos la ceja.
Elliot incluso se ha incorporado; estaba a punto de lanzar—.
¿Nunca habéis pensado que es como si no tuviera glándulas sudoríficas o algo?
Jamás le he visto una sola gota en la frente.
Me apuesto los gayumbos de la suerte de Elliot a que no suda ni en la playa.
—Apuéstate tus propios gayumbos de la suerte.
—No puedo. Aún están en el cesto de la puta ropa sucia, Elliot.
Elliot eleva los ojos al cielo.
—¿Glándulas sudoríficas? —le pregunto con guasa.
—¡Oh, cállate! —Me da un empujón con el pie—. Tengo puta cultura general. ¿Sabéis qué? Deberíamos retarnos a hacer sudar a Julián. Y el primero que lo consiga, se lleva el premio gordo.
—¿Qué premio gordo? —preguntamos Elliot y yo al mismo tiempo, interesados.
—Una tableta gigante de Toblerone.
—Hecho —respondemos Elliot y yo al unísono.
Nos encanta el Toblerone.
—¿Y tú por qué estás tan callado, St. Claire? —le pregunta Jonny a Álvaro.
—Estoy pensando en algo. ¿Y si Benji pierde el reto y se enamora de Cannon?
Nos quedamos en silencio, mirándolo de hito en hito, hasta que segundos después Jonny y yo rompemos en una carcajada.
—Muy buena, Varo… —Jonny le da una palmada en la espalda.
—No me voy a enamorar. No está en mi naturaleza. Y, además, se trata de Cannon.
—Cannon y tú estáis obsesionados por no gustaros el uno al otro, así que ándate con ojo, Benji Pooh —me advierte Elliot mientras se prepara una vez más para lanzar.
Frunzo el ceño.
—¿Qué quieres decir?
Lanza y el puck se va hacia la derecha de la portería. Ouch. Me toca.
Me preparo, lanzo y… se va hacia la izquierda de la portería. Joder.
—La portería es aquel objeto de allí con las dos barras verticales y la otra horizontal —nos dice Jonny, parafraseando a Julián.
—Lo que quiero decir —Elliot le lanza una mirada hostil a Jonny— es que nunca he visto a dos personas más empeñadas en no gustarse. No empezasteis con buen pie, pero sois bastante compatibles. Encajáis mucho más de lo que os creéis. Medítalo.
—Quizá en otra galaxia…
—De otra galaxia es que Elliot Schmidheiny sea la voz de la cordura.
—Estoy preocupado por Ben. Quedan cinco meses para que acabe la temporada regular. En cinco meses se puede follar mucho…
—Lo sabrás tú bien, que no le haces ascos a nada.
—… y follando mucho con la misma persona se pueden albergar sentimientos.
—¿En serio? —pregunta Jonny escéptico.
—Eso he oído. De ahí el reto…
—Chorradas…
—¿Tú crees?
—Yo ya tengo sentimientos hacia Cannon —añado—, y son todos negativos. O casi todos.
Reconozco que lo del pendiente de su madre me tocó un poco el alma. Reconozco que sí me importan sus problemas. Un poco . Tampoco es el fin del mundo. Es la hermanastra de mi hermano y la conozco de toda la vida. Es normal que me preocupe un poco por ella.
—Yo solo digo que pienses con la cabeza. Me refiero a la que tienes encima del cuello.
—Lo he pillado.
—Por si acaso.
—¿Y qué hay de tu reto, Elli?
—¿Qué reto?
—No te hagas el tonto.
—Yo no acepté ningún reto.
—Claro que aceptaste. Y ya lo dijo Emilio, eres un jugador. Más que todos nosotros juntos. Así que dime, ¿qué vas a hacer antes? ¿Besar a Julián o hacer que sude?
Elliot le guiña un ojo a Jonny, que a saber lo que significa. La dinámica entre Elliot y Julián es complicada. Muy complicada.
Y en cuanto a mí…, no me voy a enamorar. Ni de coña me voy a enamorar.
Cannon
Cannon: El gilipollas de Benji ha vuelto a correrse encima de mí.
Fallon: Cannon, joder.
Brandon: ¿Y seguro que el gilipollas es él?
Cannon: Y ha sido en la parte trasera del coche de Blake.
Fallon: Tranquila, lo que no haya visto ese coche…
Tienes un par de ovarios para haberte metido ahí dentro, hermana.
Cannon: ¿Creéis que se dará cuenta?
Fallon: ¿El coche?
Cannon: Blake.
Brandon: Ni de coña.
Pero ese no es el caso.
Fallon: El caso es que no hay dos sin tres.
Mierda.
Cannon - 1
Benji Pooh - 2,5
Tengo que remontar esto. Y cerrar las piernas, limpiarme su maldito semen de la tripa, subirme los pantalones y salir del coche. Después me lo voy a cargar.