1. Cannon #3
Suelto otro suspiro y me voy. Descanso la espalda en la puerta del despacho una vez la he cerrado. ¿Qué estoy haciendo aquí? Entorno los ojos y suspiro. Después, abro mi red social favorita para distraerme y veo que el chat familiar está a pleno rendimiento gracias a mis hermanos.
Tengo seis. Casi nada. Som os como esa numerosa familia de la película Sonrisas y lágrimas , los Von Trapp, pero sin la parte de los cánticos. O casi sin la parte de los cánticos, porque de vez en cuando sí cantamos, y mantenemos vivo el legado más valioso que nos dejó nuestra madre.
Debería decirles que esta mañana a primera hora me he subido a un avión y que estoy en la Costa Brava. Debería decirles que me han ofrecido un trabajo y que es probable que tenga que mudarme.
LA FAMILIA UNIDA JAMÁS SERÁ VENCIDA
Blake: Imagen
Blake: Me he despertado y casi me estampo de morros contra el suelo con esta maleta y bolsa de patines que han aparecido de la nada. Estoy flipando.
Fallon: ¿Estás flipando porque has tropezado?
Blake: Estoy flipando porque hay una maleta y una bolsa de patines en mi casa que han aparecido de la nada.
Fallon: Eso tiene más sentido, sí.
Axel: ¿En tu casa de Barcelona?
Fallon: Obvio.
Brandon: Y necesitabas compartirlo con nosotros porque…
Blake: Porque no son mías.
Sofía: ¿Estás seguro?
Blake: Bastante.
Sofía: ¿Y del amor de tu vida?
Blake:
Sofía: ¿Qué tal Núria, por cierto? Hace un montón que no la veo.
Blake: Bien.
Fallon: A mí esa maleta me suena un montón.
Chloe: A mí la bolsa de los patines.
Elevo los ojos al cielo y escribo un comentario.
Cannon: La maleta y los patines son míos. Los he dejado esta mañana a primera hora.
Blake: ¿¿¿Has estado en mi casa??? No te he sentido.
Cannon: Estabas roncando que flipas; se oía desde el salón. No habrías sentido ni un terremoto.
Axel: As usual…
Blake: Yo no ronco.
Axel: ¿Se lo preguntamos al amor de tu vida?
Blake:
Blake: ¿Y cómo has entrado?
Cannon: Papá me ha dejado su llave. Y he cogido tu coche, por cierto. Por si bajas al garaje y no lo ves… Necesitaba desplazarme por las carreteras de este sanguinario y desalmado mundo nuestro.
Axel: *Eleva los ojos al cielo*
Chloe: Cani siendo Cani.
Blake: ¿Algo más? No sé, ¿me has abierto en canal y quitado un riñón?
Cannon: Iba fatal de tiempo…
Brandon: POR FAVOR, no abráis a nadie en canal sin contar conmigo.
Fallon: Hablando de sanguinarios…
Axel: ¿Para qué iba a querer Cani un riñón tuyo, Blake?
Chloe: Ya te digo…
Fallon: ¿Nadie va a preguntar por qué Cani ha dejado una maleta en casa de Blake?
Axel: Yo estaba a punto. Más que nada porque ayer cenamos juntos en casa, en la Comunidad de Madrid, y Blake vive en Cataluña. ¿Cómo has llegado tan rápido, Can?
Cannon: Volando.
Fallon: Ja, ja, ja, ja, ja. Cuando te pones…, te pones.
Cannon: Me refiero a que he venido en avión. LITERALMENTE volando.
Brandon: Yo me lo he imaginado…
Sofía: Hombre tú. El listo de la familia…
Cannon: Luego os lo cuento todo.
Blake: Casi me mato.
Axel: Sea lo que sea, lo superarás. No tomes decisiones precipitadas.
Blake: Casi me mato CON LA MALETA DE CANI.
Brandon: ¿Tú no eres deportista de élite?
Blake: A las siete de la mañana, no.
Fallon: Flojo.
Blake: Empollona.
Fallon: Ese adjetivo calificativo está fuera de lugar en esta conversación, ceporro.
Blake: Me suda la polla.
Sofía: Tápate los ojos, Chloe.
Chloe: Tengo diecinueve años.
Sofía: ¿¿¿Ya???
Sofía: Tápate los ojos, Axel.
Axel: ¡Tengo diecisiete!
Sofía: ¿¿¿Ya???
Sofía:
Axel: Y a Blake le suda la polla desde que tengo uso de razón.
Brandon: Eso es verdad.
Blake:
Fallon: No puedo con los tíos.
Sofía: Amén.
Papá: ¿Podéis dejar el tema de los genitales para cuando habléis por privado? Me sangran los ojos de oíros.
Fallon: Será de leernos…
Papá: No te pases de lista, jovencita.
Papá: Y Cannon, llámame cuando puedas.
Axel: Hola, papá.
Brandon: Hola, papá.
Sofía: Hola, papá.
Chloe: Hola, papá.
Blake:
Sonrío sin poder evitarlo, a pesar de la mierda de día que me espera por delante, porque mi familia siempre me saca una sonrisa.
Sobre todo Blake. Es mi hermano predilecto, mi persona especial, mi debilidad desde que tengo uso de razón.
Es imposible tener seis hermanos y que ninguno sea especial.
Y a la mierda lo políticamente correcto.
Blake es el mayor de los chicos y me lleva tres años.
También es impulsivo, arrogante, presumido y amante del juego sucio.
Una joya. Pero, madre mía, cómo lo quiero.
Se ocupó de todos nosotros antes de haber siquiera terminado él de crecer.
Fallon y Brandon lo siguen de cerca en el escalafón. Muy de cerca.
De pronto, me vibra el teléfono con un mensaje del susodicho.
Blake: Oye, enana, ¿todo bien?
¿Te has peleado con papá?
Ya sabes que yo te acojo en mi casa encantado, pero dime que estás bien.
Cannon: Todo bien. Me han ofrecido un trabajo aquí y me lo estoy pensando.
Blake: ¿Un trabajo? ¿Qué trabajo? ¿De mates?
Cannon: Es largo de contar…
Blake: Y yo tengo un día de locos, como puedes imaginarte. Hablamos luego.
¿Te veo en casa esta noche?
Cannon: Sí.
Blake: Genial. Cocino yo.
Cannon: ¿Pizza a domicilio?
Blake: Con extra de queso, como a ti te gusta.
¡Me piro!
Te quiero, pastelito.
Cannon: Te quiero, mazapán.