Capítulo 11
CAPÍTULO
ONCE
OWEN
Ya está conectado cuando entro en la aplicación.
Owen:
¿Estás?
Levi:
Estoy.
Owen:
Creí que no te conectarías.
Levi:
Siempre me conecto.
Owen:
No después de sobrevivir a un encontronazo directo con mi padre.
Lo siento. Ya has visto cómo se puso.
Solo le faltó hacer una hoguera y ponerse a dar vueltas alrededor de ella. Cantarles a los dioses y todo eso.
Me estoy muriendo un poco de la vergüenza.
Levi:
No tienes por qué. Jackson es fantástico. Tus dos padres lo son.
Owen:
Te ha hecho un interrogatorio digno del FBI. Me asombra que no te atragantaras con el café.
Levi:
Me lo he pasado muy bien.
Mañana seré yo quien se muera un poco de la vergüenza, pero se me pasará.
Owen:
¿Mañana?
Levi:
En la cafetería, cuando vaya a trabajar.
Owen:
¿Vendrás?
Levi:
Voy todos los días, Owen. Me gusta mucho trabajar desde ahí.
¿Te molesta que tu novio falso esté por ahí? Tampoco es que te fijaras mucho en mí.
Owen:
Sí me fijé. Es decir, sabía que estabas ahí. Eras una presencia constante, pero evitaba mirarte. Por eso de que eras borde y todo eso.
Levi:
Claro. Entonces, ¿no te molesta que vaya?
Owen:
No, idiota. Es solo que…, no sé. Es todo muy raro. Todavía estoy procesando que te conozco en persona. Te he tocado.
Levi:
Has hecho algo más que tocarme, Owen. Me has metido la lengua hasta la garganta.
Owen:
Eso fue… No fue planeado.
Levi:
Y te has frotado contra mi polla.
Owen: ¿Tenías que recordarme eso?
Levi:
Es de vital importancia que te lo recuerde.
Owen:
Quería que el momento fuera verosímil.
Levi:
Fue tremendamente verosímil. Todavía la tengo dura.
Owen:
¿En serio?
Levi:
Te estoy tomando el pelo, idiota.
Owen:
Pues yo sí la tengo dura al recordarlo, la verdad.
Fue un puto subidón.
¿Crees que la compatibilidad tiene algo que ver?
Levi:
Bueno, si besas a alguien y te frotas así, no creo que sea tan difícil ponerte cachondo. Tampoco creo que la compatibilidad tenga mucho que ver.
Owen:
He estado así antes, y no ha sido igual de intenso.
Levi:
Ajá.
Owen:
No me digas que no sentiste nada.
Levi:
Sabes lo que sentí. Owen, estabas encima de mí. Tenías una clara perspectiva de mi polla, sobre todo cuanto empujabas contra mí.
Owen:
Fuiste tú quien empujó.
Levi:
No soy de piedra.
Owen:
¿Ahora es cuando dices que no es por mí, que solo es una reacción involuntaria de tu cuerpo?
Levi:
No soy hipócrita. Ni me parezco a ti. Mi cuerpo reacciona cuando le gusta algo.
Owen:
¿A qué te refieres con eso de que no te pareces a mí?
Levi:
A que soy incapaz de fingir algo que no siento.
Owen:
Yo no finjo.
Levi:
Claro.
Owen:
Me refiero a que no finjo en ese sentido. Que me veas haciendo el paripé con chicas no significa que me sienta atraído sexualmente por ellas ni que mi cuerpo reaccione de la misma forma.
Desde luego, nunca ha reaccionado por nadie como lo ha hecho contigo.
¿Levi?
Levi:
No me he ido.
Owen:
¿No me crees?
Levi:
¿Qué más da? Solo estamos interpretando un papel. Y te salió bien. Tu padre se lo tragó.
Owen:
Tengo la polla como una piedra, Levi. Y ahora me voy a correr pensando en tu cuerpo debajo del mío. Y en el lunar.
Levi:
¿El lunar?
Owen:
Soy incapaz de dejar de pensar en él. Y es una mierda, porque te tuve muy cerca y me perdí tanto en lo que estaba sintiendo que me olvidé de las ganas que tengo de tocarlo, y quizá pasar la lengua por ahí y…
Levi:
Para. ¿A qué viene todo esto?
Owen:
A que no estoy interpretando nada. A que me puse cachondo por ti. Nunca lo había hecho. En todo este tiempo que hemos estado hablando, jamás me he sentido así, ¿vale?
Levi:
Vale.
Owen:
Buf.
Levi:
¿Qué?
Owen:
Eso también me pone cachondo. Tu voz cuando dices ese «vale» en persona. Me pone un montón.
Levi:
Joder, para.
Owen:
¿Estás…?
Levi:
Sí.
Owen:
¿Te apetece?
Levi:
¿?
Owen:
Por aquí.
Levi:
No.
Owen:
¿Por qué no? Nunca lo he hecho. Sería la primera vez.
Levi:
No me van esas cosas.
Owen:
¿Has probado?
Levi:
Sí, con uno de mis exnovios. No me gusta.
Owen:
Vale, probemos una cosa. Si no te gusta lo dejamos. Ahora que tengo tu teléfono, te voy a llamar. Ninguno de los dos hablaremos. Solo nos escucharemos, ¿vale?
Levi:
¿Por qué? ¿Es tu manera de practicar con tu novio falso?
Owen:
No, Levi. Es porque necesito correrme mientras te escucho gemir. La tengo durísima y me parecería muy triste dejar de escribirte para masturbarme pensando en ti cuando te tengo aquí y podemos hacerlo juntos. Me apetece mucho.
Levi:
Es lo que hace la gente normal. Se hace una paja y ya está.
Owen:
Quiero hacerlo contigo. Has dicho que tú también la tenías dura, ¿no?
Levi:
Owen, ¿cuánto hace que no follas?
Owen:
Vale, lo pillo.
Nos vemos mañana.
Levi:
Owen, espera.
Owen:
No pasa nada. No te apetece, no te pongo. Da igual.
Levi:
No seas tan obtuso. Sabes que me pones y sabes que me apetece.
Owen:
¿Entonces?
Levi:
Entonces llámame. Pero ni se te ocurra hablarme o se me bajará.
Owen:
Solo gemidos, ¿vale?
Levi:
Vale.
Owen:
Dios, si lo dices otra vez me voy a correr.
Levi:
Eres un guarro.
Owen:
Me alegra que te hayas dado cuenta.
Lo llamo enseguida. Como le prometí, no le hablo.
Me tumbo de espaldas y coloco el móvil sobre la almohada.
Luego me quito los calzoncillos y me agarro la polla, extendiendo el líquido que se me ha acumulado en la punta.
No le mentía cuando le decía que la tenía como una piedra.
Se me escapa un suspiro entrecortado y entonces inclino la cabeza para escuchar el movimiento que sale tenue desde el teléfono.
Apenas se escucha su respiración, pero sí las sacudidas de su polla.
Dios. Siento un tirón en los huevos y tengo que aumentar el ritmo para no volverme loco.
Coloco los pies sobre la cama y me impulso con las caderas para ir al encuentro de mi mano.
Cierro los ojos y evoco ese momento increíble en el que lo tuve bajo mi cuerpo y embistió contra mí mientras le recorría la boca con la lengua.
Bajo la otra mano para apretarme los huevos a la vez que aumento el ritmo de mis caricias.
Gimo y entonces lo escucho. Su respiración pesada, gemidos tenues pero audibles.
Joder. Noto cómo mi erección crece y mis huevos se contraen.
Voy a correrme. Dios. No voy a durar nada.
Mierda. Se me escapa un gemido ronco cuando lo siento atravesarme la espina dorsal.
A la mierda.
Me agarro la polla con más fuerza y me dispongo a vivir los segundos más excitantes de mi vida sexual, con los gemidos silenciosos de Levi en mi oído; la mejor música que he escuchado en mi vida.
Cierro los ojos y me imagino su boca en mi cuello, sus gemidos en mi oído, sus manos en mi piel, su polla palpitando contra la mía, embistiendo, buscando un alivio que por fin alcanza conmigo.
Me corro con una intensidad devastadora.
Levanto los talones y dejo escapar un gemido largo que debería avergonzarme, pero no lo hace.
Joder, sí. Me muerdo los labios para no hablarle. Quiero respetar sus deseos.
Continúo acariciándome mientras escucho cómo llega al clímax con una sensación de irrealidad.
Levi se corre tal y como es; con esa contención y elegancia que lo caracterizan.
Me imagino su gesto hosco suavizado por el deseo, el alivio impreso en su cara, y decido que necesito verlo.
Lo necesito como nunca he necesitado nada.
Quiero ver a Levi Wright perder los papeles. Por mí.