Capítulo 3
CAPÍTULO
TRES
LEVI
Levi:
¿Tienes planes para Navidad?
Owen:
¿Beber e ir en bolas por mi casa cuenta como plan? Porque si es así, sí.
Levi:
¿?
Owen:
Es la primera vez en veintidós años que mis padres me dejan solo en casa.
Y está siendo muy dramático.
Han estado a punto de cancelarlo varias veces, porque pobrecito el niño, que se queda solo.
En serio. Llevo unas semanas de puro infierno.
Levi:
Deberías alegrarte de tener una familia que se preocupa por ti hasta ese punto.
Owen:
Pero tú te llevas bien con tu familia, ¿no? O eso he deducido siempre, nunca me has dicho nada malo de ellos.
Levi:
No tenemos una mala relación. Nos llevamos bien y los quiero. Pero hay gente que no tiene la misma suerte. Amigos míos, incluso gente del colectivo que ha vivido un infierno en casa.
Y es una mierda.
Owen:
Lo siento.
Ya sé que no puedo comparar mis chorradas con los problemas de otras personas, pero… bueno, que son mis chorradas y me afectan.
Y quizá te parezco un idiota por sentirme así, pero no conoces a mis padres. Son muy protectores.
Levi:
No, joder.
Perdóname tú.
No tendría que cortarte como lo he hecho. No tienes la culpa de haber crecido en una familia maravillosa y tienes todo el derecho del mundo a quejarte por lo que te dé la gana.
Bueno, cuéntame. Entonces, ¿noche salvaje en casa con… alguna chica?
Owen:
No hay chicas a la vista. Ni noches salvajes.
Levi:
Ah, ¿no?
Daba por hecho que habría unas cuantas.
Owen:
Lo dejé con mi última novia hace tiempo; y lo sabes. Te lo conté.
Levi:
Muy por encima. Y hace mucho que no hablamos de eso.
Owen:
Pues hace meses que no salgo con nadie. Solo tonteo. Ya sabes. Algún rollo de vez en cuando, pero nada serio.
Levi:
Así que vas a pasar las Navidades solo…
Owen:
A menos que encuentre a mi media naranja, eso me temo. Ahora mismo eres el único que cumple con los requisitos. Te pediría salir, pero eres un chico, así que paso.
Además, estoy demasiado a gusto contigo como para estropearlo.
Levi:
¿Qué tiene de malo que sea un chico?
Owen:
Que tienes polla y resulta que la usas.
Porque la usas, ¿no?
Levi:
Justo la usé hace un rato, sí. Pero no hablamos de mi aparato reproductor. ¿Qué tiene que ver que la tenga?
Owen:
No es por tenerla, eso es fantástico. También es fantástico que la uses.
¿Con quién, por cierto? Nunca me hablas de tus ligues.
Levi:
Eso no procede ahora. Dime qué problema hay.
Owen:
Que eres gay. Ese es el problema.
Levi:
¿?
Owen:
No es un problema que seas gay, no me malinterpretes. El problema es que no puedo pensar en ti en términos románticos precisamente por eso, ¿vale?
Levi:
No vale una mierda.
Pensé que eras bisexual.
Owen:
Y lo soy.
Levi:
No lo entiendo.
Owen:
Una cosa es que me guste comer pollas y otra muy distinta que esas pollas en concreto encajen conmigo.
Levi:
¿Has probado los lubricantes? Te puedo recomendar alguno.
Espera, no me digas que solo eres activo.
Owen:
Idiota. Me refiero a almas gemelas.
Levi:
Perdona, me he perdido. Pensé que hablábamos de pollas. Y de cómo no consigues que encajen en tu culo.
Owen:
Yo de mi culo no he dicho nada. Y para tu información, no lo he probado, pero me gustaría.
Levi:
Sigo sin entender. ¿Cómo es eso de que no quieres salir conmigo porque soy un chico?
Owen:
Es por mis padres, ¿vale?
Levi:
Vale.
Owen:
Soy muuuy gais, ¿vale?
Levi:
Vale.
Owen:
Deja de repetir «vale».
Levi:
Pues deja de preguntar. Tú preguntas, yo respondo.
Owen:
El caso es que ellos creen que estar con un hombre es mejor.
Ya sabes, por estadísticas basadas en su relación con altas dosis de azúcar.
En serio, ¿sabes esas parejas que se dan besitos a todas horas y se llaman «cariño» y se regalan algo por cada mesesario (mesesario, has leído bien)?
Bueno, pues estos celebran cada día del año que pasan juntos. Se ponen frases cursis en la nevera y todo eso. No puedo, de verdad. Es… como vivir en un estado de presión constante, ¿vale?
Levi:
Vale.
Owen:
Joder, para de hacer eso.
Levi:
Te estás poniendo un poco intenso, Owen.
Owen:
Bueno, pues ellos son peores. Son mis padres, ¿vale?
No lo digas.
Levi:
Vale.
Owen:
Dios, eres lo peor.
Levi:
No creo que te hayas dado cuenta, pero eres adorable cuando hablas de ellos.
Owen:
No sé de qué me hablas.
El caso es que paso de salir con un chico solo porque ellos crean que es mejor, por darles el gusto.
Seamos sinceros. Es imposible estar a su altura. Encontrar a alguien así…
Ni siquiera esta aplicación puede hacer magia. Míranos a ti y a mí.
Levi:
¿Dos almas gemelas con la mala suerte de tener pollas y saber usarlas? Sería un drama si uno de los dos fuese hetero, pero tu problema está en tu cabeza.
Si lo que querías era una chica, podrías haber limitado tu búsqueda. Con poner que eres heterosexual lo tienes.
El algoritmo cambia y encuentras a una estupenda y preciosa chica con la que poder demostrarles a tus padres… lo que sea que quieras demostrarles.
Owen:
No puedo mentirle a la app, yo no soy así.
Y te he conocido. Soy feliz por eso.
Eres lo mejor que me ha pasado y no quiero que cambie, ¿vale?
Levi:
Vale.
Owen:
Idiota.
Levi:
Yo tampoco quiero que cambie.
Owen:
Bien.
Levi:
Venga, sigue con el drama.
Owen:
Dios, es que es horrible. Me han organizado diez citas este año. Casi una por mes. La del sábado fue horrible. Un paseador de perros, ¿vale?
Levi:
Vale.
Owen:
El tipo esta cañón, pero es idiota. O lo parece, no es que haya hablado con él demasiado. Y ahora me siento mal porque fue bastante dulce y me trajo una flor, aunque se la dejó en casa y la encontré cuando Zero se la estaba terminando de zampar.
Una pena no haberla visto, aunque me alegra, porque resulta que tengo alergia a las flores.
Así que ya lo sabes. Nunca me regales flores, querida alma gemela. Aunque claro, eso ya lo sabías. No hay nada que tú no sepas de mí.
Levi:
Eres increíble.
Owen:
No lo soy.
Y lo que más me jode es que ninguno de mis padres dice nada de mis horribles experiencias con chicos. Ellos están al tanto. Joder, se lo cuento todo, ¿vale?
Levi:
¿Me lo quieres contar? Nunca me has hablado de eso.
Owen:
No has dicho «vale».
Levi:
Hay que saber cuándo es el momento y cuándo no. Y ese no lo era.
Owen:
Necesito que lo digas. Llámame masoquista. Me relaja, supongo.
Levi:
Vale.
Owen:
Vale.
Levi:
No tienes que contarme nada si no quieres o no te apetece.
Owen:
No es tan dramático. Salí con dos chicos. Uno en primer año de carrera.
Se follaba a otros. Ni siquiera llegamos a la cuarta base y no se pudo guardar la polla dentro de los pantalones.
Luego salí con otro hace casi un año. Ese fue mejor. Sí follamos. Bueno, se lo hice yo. Pero creo que lo hice mal, porque unos días después me lo encontré en los baños del pub donde solíamos quedar los de la universidad comiéndole la boca a un tío mayor. Ni siquiera era guapo, ¿vale?
Levi:
Vale.
Owen:
Idiota.
Levi:
Lo siento. Es una mierda.
Owen:
El caso es que, si existe un alma gemela para mí, no creo que sea un hombre. A menos que seas tú, claro.
Pero entonces tendría que arriesgarme a que seas un gilipollas y me pongas los cuernos con vete a saber quién.
Levi:
No te pondría los cuernos. Nunca, Owen. Odio ese tipo de cosas.
Owen:
Y me jodería tener que darles la razón a mis padres o salir con alguien solo porque ellos me lo digan.
Quiero poder conocer a alguien como una persona normal. Encajar, quererlo, follar. Todo eso, ¿vale?
Levi:
Vale.
Owen:
¿Crees que debería mentirle a la app?
Levi:
¿Qué quieres tú?
Owen:
Quiero muchas cosas. La verdad es que no quiero conocer a nadie por aquí. Entro para estar contigo, pero no me planteo buscar el amor ni nada.
En fin. Que estoy tonto hoy. He dormido mal, no me lo tengas en cuenta.
Levi:
Owen, ¿de verdad es tan malo probar algo nuevo solo porque tus padres insisten en que lo hagas?
Owen:
Suena a perreta de crío, lo sé.
En fin. ¿Quieres hablarme de tus parejas?
Levi:
Otro día.
Owen:
Oye, no me has dicho qué harás tú por Navidad.
Levi:
Tengo curro, no creo que pueda ir a casa.
Owen:
Vaya…
Levi:
No es la primera vez. Tampoco es que me entusiasme la Navidad. Soy un poco Grinch.
Owen:
¿Por qué no me sorprende?
Levi:
Porque tú eres como un duende de Santa Claus. Somos perfectamente compatibles. Dos caras de una misma moneda.
Ya sabes. Es puro algoritmo.
Owen:
Lo cierto es que no lo soy. Me gusta la Navidad como época del año. Pero paso un poco. Por eso el algoritmo nos ha unido.
Te dejo. Tengo que ayudar en la cafetería de mis padres.
Levi:
Vale.
No rompas muchos corazones.
Owen:
Ja, ja, ja.
Muy gracioso.