Solo amigos CAPÍTULO 40
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CAPÍTULO 40

CARLEY

—Esto debería ser sencillo. No soy ninguna niña, las situaciones adultas las sé tratar.

Por más que se lo diga al reflejo del espejo, no parece calar dentro de mí.

Nada funciona porque me sigo sintiendo una maldita cría que la ha liado y ahora la van a castigar durante todo el verano.

No diré que eso es lo que solía pasar, aunque puedo dar pistas de que tengo bastantes tablas en el asunto.

El vestido es precioso. El peinado es sencillo, pero también muy bonito, y no me he puesto mucho maquillaje, dado que no suelo ir arreglada, y, aun así, me siento una estrella de cine.

El problema no es la apariencia física, sino lo que siento por dentro.

Es como si fuera una maldita pandereta el día de Nochebuena, no dejan de zarandearla y, por tanto, de temblar.

Joder, si hasta mi cabeza ha comenzado a hacer paralelismos de mierda, ¿pero qué es esto?

—¡Car! Vamos a llegar tarde.

El apartamento de Bired me parece enano desde que la fiesta ha comenzado. Las paredes han comenzado a apretarme, igual que el vestido. Y su voz ya no me relaja como antes, más bien tensa aún más mis músculos.

Juro que yo esto no lo he vivido jamás, y solo espero no tener que volver a pasar por ello. Incluso temo desarrollar un pánico paralizante por culpa del miedo a revivir todo.

—Venga, que estaré a tu lado todo el tiempo, ¡no dejaré que te coman!

—A mí nadie me va a comer —digo al espejo.

De nuevo, el reflejo no opina lo mismo, porque la chica que tengo delante está a punto de echarse a llorar.

Supongo que, fruto de la frustración, Bired entra a la habitación. Me ha dejado la de invitados para que pueda prepararme con tranquilidad. Está claro que no esperaba tanta calma. El tiempo se nos ha echado encima y es la primera vez que lo noto impaciente por llegar a un lugar.

Al verme, los ojos se le amplían cual dibujo animado. Ojalá hubiera podido grabar la expresión, la pondría en favoritos, haría un sticker con ella. Es la reacción más especial que alguien ha tenido conmigo.

Sé lo jodida que estoy, pero, amiga, no todas hemos tenido la suerte de tener experiencias amorosas con gente normal y corriente.

Una tiene sus traumas, y a la vista está.

Daba por hecho que me vería como siempre.

Bir está acostumbrado a rodearse de las modelos más prestigiosas del mundo.

No es que me tenga en alta estima, pero sé que mi físico está a la altura de ellas. Ahora bien, la confianza hace aguas.

Recorta la distancia en un abrir y cerrar de ojos.

Cuando su mano está en mi espalda baja y mi pecho rozando el suyo, sucede algo que me deja todavía más sorprendida.

Y es que parte del peso se ha ido. No del todo, sigo sintiendo las manos débiles, y qué decir de las rodillas.

El pecho es otra historia, se mueve con agilidad, como si no le costara, y eso solo puede ser porque él está cerca, subiendo y bajando la mano con delicadeza por mi piel desnuda.

—Estás preciosa, vas a dejar a todos con la boca abierta.

—Gracias, solo espero que no me la cierren a mí por malhablada. No tengo ni idea de qué puedo tener en común con esa gente, Bir.

Se ríe con tanta intensidad que, como nuestros pechos están conectados, su movimiento reverbera en mi cuerpo.

—¿Sabes que son personas normales y corrientes, verdad? Porque tengan la cuenta llena de dinero no significa que no coman o no caguen. Hacen lo mismo que tú. Y les gusta lo mismo que a los demás.

—Eso es mentira. Su día a día difiere tanto del mío que jamás podríamos tener algo en común.

Su silencio deja claro que he dado en el clavo. Hay una diferencia abismal que tendremos que salvar esta noche.

—¿Te resulta incómodo o costoso estar conmigo?

Levanta mi rostro hacia el suyo, con delicadeza y, a la vez, con determinación. No podría eludir su pregunta aunque quisiera, y me gusta. La parte mandona de Bired Arwan me gusta demasiado.

—No, porque tú eres tú. Y te pasas al lado normal cuando estás con Stefan y conmigo.

—Piensa que esa gente necesita lo mismo que yo, aunque no lo sepan. Necesitan algo de normalidad en sus vidas, sacarse el palo que tienen metido en el culo y, ¿sabes lo mejor de todo?

Niego con la cabeza. Solo soy capaz de expresarme a través de gestos, es lo que tiene estar cagada de miedo.

—Que no conozco a otra persona más especial para hacerles entender eso.

—¿Que necesitan ser normales? Porque yo soy de todo menos eso, Bir.

—No, que existe vida más allá de las cuatro paredes de oro que los rodean.

—¿Eso quiere decir que tú has descubierto que la vida de la calle es mejor que la vida lujosa?

—El tono de broma sale solo, porque verdaderamente pienso que está tomándome el pelo.

Solo cuando aprieta la mandíbula y no mueve el rostro, asumo que es verdad—.

Espera, ¿qué ha pasado para que actúes de forma tan extraña?

—Tú has pasado, Carley Thrown.

—¿Y eso qué significa?

—Eso quiere decir que, gracias a que me has enseñado el mundo real, con sus luces y sus sombras, ahora soy capaz de diferenciar lo que quiero en mi vida y lo que no. Por lo que apostaría todo y por lo que me quedaría callado.

—¿Gracias a mí? Si soy el mayor desastre de este mundo. Sabes mejor que nadie que no estoy en mi mejor momento, lo de Rina me ha dejado rota…

—No, lo de Rina te ha dado fuerzas. Tienes un brillo especial en la mirada que ilumina al resto. Créeme cuando te digo que mi camino lo has iluminado. Y no quiero dejar de sentir esto, así que asume que serás una de mis consecuencias.

—Espera, Bir, ¿qué significa eso?

No me responde, simplemente tira de mí fuera de la habitación, obligándome a mantener el equilibrio con los tacones de infarto que calzo.