Solo amigos CAPÍTULO 8
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CAPÍTULO 8

BIR

Me encantaría que Stefan, mi mejor amigo, no hubiera elegido coger vacaciones e irse al Caribe dos semanas, desconectado del mundo, para poder explicarle lo que está sucediendo en mi vida.

Soy consciente de que el nuevo trabajo lo tiene extasiado, y de que llevaba muchos años sin salir del país y disfrutar, pero… joder, qué mal ha coincidido el tiempo.

A eso se le suma que mi hermana pequeña ha vuelto a montar follón en casa, lo que es sinónimo de que mi madre está que trina.

¿Y qué decir de mi cerebro? Ese que tiene vida propia y que no asume que en unos días estaré trabajando con niños que adoran los coches, gritar y conducir coches.

Monitor de verano.

Un Arwan.

Monitor.

En fin, mi vida solo puede ir a peor, y no estoy dramatizando, me baso en los hechos.

Mi padre no se enterará de esto, y si lo hace solo pensará que me he vuelto más gilipollas de lo que ya era; ahora bien, los Arwan son un problema al que tengo que poner solución.

—¿Me estás vacilando? —me pregunta por tercera vez Lucy.

—Joder, que no. Y más te vale pensar una excusa rápida, porque por ahí viene mamá con los accionistas.

Una de las cosas que tuvo que mantener mi padre tras el divorcio con ella fue una parte de la empresa. Maggie Arwan es inteligente, sabe cómo buscarse la vida. Nunca estuvieron enamorados, eran una especie de pareja de conveniencia. O al menos eso es lo que ambos me contaron tras su separación.

Nunca he intentado comprenderlos, son seres extraños.

Los dos.

Menos mal que no me parezco a ninguno y soy el miembro más guay de mi familia.

—Como veis, mi hijo es un fan absoluto de la nueva bebida. Ha comentado que en la universidad es el licor preferido de todos.

Mi padre heredó un imperio de bebidas alcohólicas.

Toda su familia se ha dedicado a ello, y él no iba a ser menos.

En pocos años consiguió que lo que era algo grande se convirtiera en inmenso.

Llevó el nombre Rodríguez por todo lo alto, y justo cuando estaba casado con mi madre, creó una nueva línea de bebidas que ella también gestiona.

La única pega que tiene es que no puede dirigir los beneficios a su antojo, y eso la mata por dentro. Cuando eres adicta a los billetes, solo quieres más y más. Como el poder. Por eso nunca entendí por qué se separaron, eran tal para cual aunque no se quisieran.

Nadie en la universidad me ha dicho si les gusta el alcohol de mi padre o no. Tampoco pregunto, es algo que ni me va ni me viene. Con tal de que me salga gratis, estoy contento.

Sonrío como me han enseñado, cogiendo la cadera de mi hermana para integrarla en la conversación.

Mi madre tiene la manía de separarnos dependiendo de qué padre subvencione la conversación, y no me gusta una mierda.

Es una forma de manipular que tiene, como si así nos obligara a tener diferencias entre nosotros.

—La juventud es el mejor aliado, Maggie, haces bien en que el pequeño Bir sea parte de la promoción.

—El pequeño Bir va a hacer mucho más que la promoción. —Me he envalentonado, Lucy me aprieta el brazo, sin que mi madre lo vea, pero yo lo siento. Tengo que decir algo sobre lo de este verano; sin embargo, la verdad está fuera de la ecuación. A mi madre le daría una embolia.

—¿De qué estás hablando, Bired? —Lo ha preguntado con un tono de voz tan neutro que cualquiera que no la conociera no sabría que detrás hay tal cuchillo que ya se ha clavado en mi garganta.

—Escúchalo, madre, es una idea estupenda —comenta Lucy para seguirme el rollo sin tener ni idea de lo que voy a decir.

Ni yo tengo idea de lo que va a salir por mi boca. Voy a apostar por la improvisación, es otro de los pilares fundamentales de mi vida.

—He pensado que, como bien ha dicho Francisco, la juventud es clave en la nueva bebida.

Todos me observan. Tienen en su mano derecha una copa de vino y en la izquierda el nuevo licor en concreto. Yo también lo estoy bebiendo, más por presión que porque adore el sabor dulzón que le han puesto.

Lo único que me ha aportado mi herencia, hasta el momento, es una amplia sabiduría en bebidas alcohólicas. Es más, han patrocinado muchas de mis borracheras sin haber abierto la cartera, ventajas de ser un Rodríguez Arwan.

—Lo son. Nosotros estamos invirtiendo para poder captar a gente joven en el equipo, hacen efecto arrastre —indica uno de ellos. Esta gente no ha hablado con un chaval en su vida, de ahí que necesiten hacer una búsqueda exhaustiva para que sus productos se vendan.

—En mi caso es más sencillo, he visto una opción de negocio más factible.

—Me miran alucinando, mi madre la que más.

No me he metido en el negocio nunca, si hasta estoy estudiando periodismo en el DRS para no tener nada que ver con la empresa y su gestión—.

Estaré de forma personal en el campamento de verano de La Colina para promocionar Puerto de Frutas, la bebida del verano.

Allí no solo acuden niños, sino también patrocinadores y ojeadores jóvenes.

Se hace el silencio, solo contemplado por un suspiro de Lucy que no sé si es por guardar una risa floja o porque se ha quedado impactada con mi capacidad de inventiva.

—He querido estar cerca de los chavales para conocerlos mejor, el director, Michael Douglas, me ha dado su beneplácito para que conviva con ellos.

Será la mejor escuela que uno pueda tener; además, me ha permitido ser la imagen del campamento.

Es perfecto, ya tengo la foto pensada; me apoyaré en uno de los coches con la copa en la mano.

—Madre mía —susurra Lucy.

El suspiro era para aguantar la risa.