Solo amigos CAPÍTULO 7
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CAPÍTULO 7

BIR

Cuando entro al día siguiente, a primera hora, en el despacho de dirección, Michael me dice:

—Podrías tener la misma eficiencia en los estudios, Arwan.

No solo he acudido por mi propia voluntad al despacho de Michael, sino que he entrado con una sonrisa.

Sabía que si alguien podía ayudarme, esa era mi hermana Lucy.

Me ha dado varias ideas, algunas descabelladas, pero otras tan acertadas que entre los dos hemos creado el mejunje que le vengo a exponer ahora al director.

—Créeme, mi TDAH me permite hacer cosas increíbles solo cuando estoy en hiperfoco, a mí también me encantaría poder centrarme todos los días de mi vida.

Se ríe, lo he dicho en un tono que invita a ello.

Y eso que mi neurodivergencia no es un tema que sepa racionalizar como me gustaría.

Me costó mucho entender que mi cerebro no funciona como el de los demás.

Está sobreestimulado constantemente, y lo que para muchos es parte de su rutina, como sentarse y meditar, para mí es un despropósito de dimensiones estratosféricas.

—Te escucho. —Extiende la mano con precisión, dándome paso solo como podría hacer un director, trajeado y con un despacho que invita a demostrar el gran poder que tiene dentro de la institución.

—Seré la imagen perfecta del Douglas Racing School, podréis hacer conmigo lo que os dé la gana.

Lucy y yo llegamos a esta conclusión porque, de forma paralela, ella está viviendo algo similar.

Ser modelo es una cosa, y ser imagen de una campaña es otra.

Para el DRS, que un Arwan sea imagen siempre es un hilo interesante del que tirar.

No traerá dinero de forma directa, pero sí miles de euros de forma indirecta.

No tengo ni idea de posar ante una cámara de forma profesional; aun con eso, estoy dispuesto a aprender. Soy guapo, y en cámara quedo muy bien, o eso me dicen.

—¿Esa es la propuesta, Bir? Tenemos modelos para ese tipo de trabajos. Tu hermana es una de ellas.

—¡Lo sé! Por eso veo importante no obviar la parte de «puedes hacer conmigo lo que quieras».

—No me beneficia en nada que quieras ser modelo. Eres un fanfarrón, te encanta ser el centro de atención. Te lo dije ayer de forma directa, quiero que tengas un castigo. Y no solo para ti, sino un castigo público. Te has pasado de la raya y yo no quiero a niñatos en la institución.

Joder, me había hecho ilusiones.

Otra de las opciones para hacerle entrar en razón pasaba por convencer a la sobrina de Michael, Iris, de que remase a favor de mi causa.

Es una chica que estudia conmigo, es rarita de cojones, pero me cae de lujo.

Con unas cuantas birras la tendría en el bote.

Ama tocarle los huevos a su tío, lo he comprobado, además de que los rumores son imparables.

Esos dos se odian y se quieren a partes iguales.

Quizá ha sido un error confiar más en mi hermana que en esa opción.

Michael abre su agenda, una preciosa libreta de cuero que está tan organizada que me causa envidia solo con verla. Ojalá poder llegar a ese nivel de control sobre las actuaciones del día en algún momento de mi vida.

—He hablado con los técnicos de la pista, y el descalabro que has montado es más importante de lo que en un principio tasaron los peritos.

—¡Correrá por mi cuenta!

—Eso no lo dudo.

Mantengo silencio. Lo decía con intención de quedar bien, no porque fuera evidente que tuviera que pagarle a un millonario por una broma de nada. No me va mal en la vida, pero a este tipo le va muy bien. Extremadamente bien. Si tiene hasta avión privado.

Ese es el sueño de mi madre. Con mi padre lo rozó, porque, por supuesto, Antonio Rodríguez puede permitirse eso y mucho más. La cuestión es que, tras su separación, perdió el poder sobre el aeroplano.

Dado que mi padre tiene un palo metido por el culo, yo tampoco tengo poder sobre él. Me subvenciona la vida, pero no me aporta comodidades lujosas.

A lo que iba, necesito encontrar la forma de que Michael no haga esto público, como sea.

—Haré lo que sea, estoy a tu disposición.

Pasa una página de la agenda, luego otra, y después otra más. Llega a una semana que no me gusta nada. La universidad tiene que cambiar de aspecto solo por lo que ocurre en dicha semana.

Si lo que creo es lo que se le está ocurriendo, estoy verdaderamente jodido.

—Estoy pensando que…

—Si le pido dinero a mi padre, me lo prestará. —Aunque sea para salvar el culo a mi familia materna. Los odia con todo su ser, más cuando mi madre lo obligó a que yo llevara su apellido y no el que él quería; no obstante, si se lo pido de rodillas lo aceptará. Soy su único hijo.

—No quiero dinero, o no el que crees ofrecerme. Quiero tu dinero.

—Tengo ahorros.

—Vas a trabajar, Bir, y lo harás con mis normas.

—¿De qué estás hablando?

Me he perdido, cosa que me sucede de manera habitual. Esto de que mi cerebro cambie de un tema a otro no ayuda a seguir una línea temporal. Creía que no me estaba sucediendo, pero al parecer así es. Michael se muestra muy confiado y no entiendo de dónde viene.

—Has dicho que puedo hacer contigo lo que sea, ¿no es así?

Asiento mientras trago saliva. Hay momentos donde es mejor mantener la boca cerrada, y presiento que este es uno de ellos.

—Bien, conoces lo que sucede en esta semana. —Señala la hoja con el día exacto. ¿Quién del campus no podría conocerlo?

Vuelvo a asentir, pero en esta ocasión no me cuesta tragar saliva, me cuesta simplemente respirar.

—Si conoces los detalles, te alegrará conocer que serás el próximo monitor del campamento de verano del DRS, querido Arwan.

—No me hagas esto, Michael.

—Solo serán dos semanas de trabajo, puedes con esto y mucho más. Confío en ti.