Sobreviviendo en el mundo gay 11. Envejecer como gay, la familia y el amor duradero #3
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11. Envejecer como gay, la familia y el amor duradero #3

No te cuento esto como solución a nada, tampoco he descubierto la panacea, te lo cuento para que veas que repetimos mucho el patrón de los roles de género del mundo heterosexual , en el que el hombre de cincuenta años puede estar con una mujer diez o veinte años más joven (en muchos casos, si pudiera, estaría con la de veinte), mientras que la mujer suele buscar hombres mayores que ella o de su misma edad (por diversos motivos).

Es muy raro ver a una mujer de cincuenta años, recién divorciada y con tres hijos mirando a chicos de veintitantos por la calle, ¿verdad?

Sin embargo, esto no es tan raro en los hombres; todos conocemos a un hombre con dinero que, tras el divorcio, está con una chica jovencita, y todo el mundo comenta que probablemente ella quiera el dinero o tenga daddy issues .

En el mundo gay hay una tendencia en la que los activos buscan chicos más jóvenes y los pasivos suelen fijarse en chicos mayores (muchos de ellos buscan específicamente daddies ); y, si crees que esto no es así, conéctate a cualquier aplicación en la que haya un daddy buscando a un jovencito, y dime cuántos de ellos son pasivos.

Los hay, pero muchos menos. Quiero recalcar que simplemente estoy mostrando una realidad que observo, para que cada uno saque sus conclusiones y se abra un debate sano al respecto.

Envejecer, desde luego, no es sencillo para nadie, pero para muchos hombres gais tiene un matiz particular, ya que crecer sin referentes nos deja la sensación de estar improvisando en un escenario nuevo, sin guion ni mapa, a ciegas.

Cuando éramos niños, todos pensábamos que al cumplir los treinta seríamos muy viejos, nos visualizábamos con todo claro, una casa, coche, hijos, una vida resuelta.

Sin embargo, cuando llegas a los treinta, la realidad es que sigues sintiéndote casi igual que con dieciocho, con ciertos matices de madurez, pero sin sentirte para nada viejo .

Me encantan los tiktokers que dicen, por ejemplo: «He tenido un embarazo adolescente con treinta y cuatro años», porque escenifican genial cómo se sienten las generaciones de hoy en día, por diferentes motivos sociales, económicos y culturales, respecto a la edad.

En el mundo gay esto es mucho más fuerte e intenso, pues la vida gay es totalmente distinta en muchos aspectos .

Mientras que nuestros amigos heteros del colegio se están casando, teniendo hijos y generando esa vida adulta llena de responsabilidades, muchos adultos gais apenas empiezan a desarrollarse, salir, aceptarse y vivir su sexualidad plena, y están en la época dorada de su vida.

El hecho de que seamos hombres nos ayuda a no tener la presión de un reloj biológico, pero, además, las relaciones van con mucha más calma tempo ral .

Conozco muchos chicos que en consulta me comentan con frustración que sus amigos heteros se han vuelto aburridos, apenas salen de fiesta, ya están todos emparejados y no hablan de otra cosa que de pañales y trabajos, lo que les hace sentirse solos, perdidos y desplazados (por supuesto hay de todo).

Estos chicos vienen quejándose y maldiciendo ser gais, porque eso los aleja de poder seguir el ritmo de la gente de su entorno , pero creo que no ven las ventajas que yo veo.

Personalmente, lo que siempre les digo a mis pacientes que tienen esta preocupación es que pienso que nuestra vida es mucho más divertida, tenemos muchos más años de juventud y mucha mayor capacidad de exploración .

La clave está en buscar un grupo de iguales.

Es bastante habitual que un gay de treinta años salga de fiesta cada fin de semana, tenga numerosos amantes y citas, y a la vez que prospere en lo laboral de manera brillante.

Esa es otra cuestión, ver un hetero con treinta años que ha tenido dos o tres compañeros sexuales en toda su vida no es nada raro, mientras que en un gay esto es prácticamente impensable.

El hecho de tener más de quince o veinte años laborales en los que no tenemos responsabilidades de paternidad, lo cual desgasta muchísimo, nos ayuda en general a prosperar en los puestos de trabajo, llegamos descansados y felices, además de tener una vida social desbordante y unos findes llenos de viajes, amigos y salidas, es como seguir en los veinte, pero con más dinero y más posibilidades .

Esto no es incompatible con querer una vida tradicional y una familia, simplemente digo que aprovechemos las ventajas que ofrece nuestra situación personal , que ya bastantes años de adolescencia perdimos algunos debido a la homofobia social.

Cada año vivido no es solo uno más de vejez, es también un privilegio.

Piensa que muchos de los que nos precedieron no llegaron tan lejos, de hecho, fueron víctimas de la homofobia, del estigma, de la violencia y de la epidemia del VIH, o fueron y son directamente asesinados.

Cumplir años siendo gay y visible es, en cierto modo, un acto político, una victoria silenciosa contra todos los que quisieron borrarnos del mapa y pretender que dejásemos de existir.

Que sí, que entiendo que arrugarse y verse mayor es sinónimo muchas veces de quedar invisibilizado y reducido a la nada en el ambiente, pero también nuestras arrugas son cicatrices de resistencia , pruebas de que seguimos aquí, riendo, amando, construyendo.

El tema de las operaciones y los retoques estéticos, de las skincare routines y de todo ese tinglado tan extremo que gira en torno a los gais y el autocuidado va relacionado con el haber encontrado la validación que nunca se tuvo a través del cuerpo y el sentirse deseado .

Es normal cuidarse y querer verse bien, pero hay una obsesión en el mundo gay por evitar el paso del tiempo.

En este sentido, creo que el haber sufrido tanto en la infancia, haber sido rechazados o haber sentido que la orientación sexual te hacía en cierto modo menos válido a ojos del mundo generó una herida grande en la autoestima de muchos , que posteriormente fue reemplazada con el cuerpo y la validación a través del sexo.

No es broma ver todas esas imágenes en internet que hablan sobre los gais con cuarenta años viéndose guapos, fuertes, musculados y aparentando veinte, mientras que muchos de los heteros que se metían con ellos lucen gordos, calvos o desmejorados.

¿Cuál es el motivo? (Por supuesto que la genética no es selectiva en función de la orientación sexual).

El principal motivo es la necesidad de se guir siendo perfecto para poder seguir siendo aceptado y visto por el entorno.

«Mientras sea guapo y deseado, sigo siendo válido».

Más allá de la lucha por la belleza, envejecer nos debería invitar a redefinir el sentido de la vida .

Ya no se trata de acumular experiencias o placeres inmediatos, sino de buscar profundidad más allá de la apariencia física, vínculos más verdaderos, proyectos que trasciendan, momentos de calma compartida.

El tiempo nos debería enseñar que lo importante no es con cuántos cuerpos compartimos la cama o cómo nos veamos en el espejo, sino con cuántos corazones compartimos la vida y de qué manera su amor nos lle ga con plenitud .

No quiero ser idealista ni vivir en un mundo de piruleta, quiero hablar de lo que realmente hace que la gente sea feliz , lo que nos llena ese vacío tan profundo que muchos sentimos.

Créeme, basar tu autoestima y amor propio en verte guapo y ligar es como un saco roto, siempre hará falta llenar más y más; pero según entra sale, nunca es suficiente, nunca está lleno.

Y al final del camino ya no habrá casi formas de llenarlo desde ese lugar.

En definitiva, quiero que enfrentes el futuro y el envejecer como una forma de ganar claridad, ganar autenticidad, ganar la posibilidad de vivir sin máscaras ni concesiones , sentir que disfrutas de las cosas más simples del día a día y que vives con consciencia de todo aquello que ocurre a tu alrededor, con gratitud.

Porque ahí sí es. Y quizá ese sea el mayor regalo que supone tener determinada edad, sea la que sea, aprender que el sentido de todo no está en cumplir expectativas externas, sino en construir una vida que, al echar la vista atrás, nos haga sentir orgullo .