Sobreviviendo en el mundo gay 11. Envejecer como gay, la familia y el amor duradero #2
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11. Envejecer como gay, la familia y el amor duradero #2

También, una reflexión interesante es si el amor dura para siempre o si tendremos varios grandes amores de nuestra vida.

El mantener una relación duradera y para toda la vida es un reto complicado para todos los seres humanos, sean gais o no, que no nos lo podemos apropiar.

Somos una especie no monógama por naturaleza, en una sociedad de mil estímulos y opciones, lo cual implica que será necesario mucho sacrificio, constancia y trabajo para poder llegar al objetivo, si es que realmente ese es el objetivo que cada uno persigue.

Aun así, esas parejas «para toda la vida» existen, las he visto.

Hay hombres que llevan treinta o cuarenta años amándose y en pareja, que han atravesado dictaduras, armarios, enfermedades y pérdidas, pero que aun con ello siguen amándose cada día .

Ellos son la prueba de que el amor duradero no es un mito, sino una posibilidad real que los gais también tenemos si somos capaces de curar nuestras heridas y trabajar duro para cuidar del vínculo que hemos construido .

Los hijos

Otro de los prejuicios que muchas veces nos impide visualizar nuestro futuro es el hecho de no ver familias gais a nuestro alrededor y pensar en todas las dificultades que traerá consigo la gestación subrogada o la adopción (cada uno opta por un modelo).

Muchos políticos han afirmado que una pareja gay no es capaz ni está en las mismas condiciones para cuidar a un niño que una pareja hetero.

De hecho, no hace muchos años, Santiago Abascal —líder de Vox— salió en el programa El hormiguero diciendo que estaba a favor de que si en el sistema de adopción había un niño que nadie quería, que ninguna familia hetero solicitaba adoptar, entonces la pareja gay podría hacerlo.

Es decir, dejándonos como último recurso, como última opción, y poniendo el foco en el lugar que no corresponde.

El derecho de adoptar no está en la pareja hetero o gay que desea tener un hijo, está en el niño que ha de tener una familia digna, capaz de sostenerle y cuidarle de forma efectiva.

Y es eso lo que debería evaluarse, por encima de cualquier cosa. Lo que importa es el niño, siempre.

En diversos estudios llevados a cabo en distintos países, como el de Yun Zhang, han demostrado que los niños adoptados por parejas gais no puntúan inferior en ninguna característica, y, si puntúan diferente en algo, es en tener mayor tolerancia y apertura mental.

Hace mucho que se ha demostrado que el amor no se mide por la genética ni por el género, sino por la capacidad de estar, sostener y educar.

La posibilidad de ser padres para los gais existe, aunque con caminos distintos y muchas veces más complejos que los que tienen las parejas hetero.

La adopción

La adopción ha sido durante años una vía llena de dificultades.

No solo hablamos de procesos largos y burocracia agotadora, sino que también en muchos países existe una discriminación explícita hacia las parejas homosexuales (básicamente no podemos adoptar).

Aun así, en mi terapia tengo varias parejas gais y hombres solteros que han logrado adoptar y todos coinciden en que ha sido lo mejor que les ha pasado en sus vidas .

En ello acaban por descubrir un vínculo tan real y profundo como cualquier lazo biológico, demostrando que lo importante no es «de dónde viene el hijo», sino con qué actitud afrontas la paternidad y cómo lo acompañas en la vida .

Una de las cosas que siempre comentan es la dificultad para generar el vínculo cuando el niño llega a casa , ya que claramente no es lo mismo vivir el embarazo e ir creando ese vínculo poco a poco que el hecho de que te traigan a casa un niño de tres años con una historia.

El vínculo en este caso es algo que se trabaja, que se fortalece poco a poco, que tienen que hacer ambos.

No es sencillo y nadie promete que vaya a ser un camino de rosas, pero hay millones de niños en el sistema deseando tener una familia que los quiera y los acepte, y nosotros tenemos tanto derecho como cualquier otra familia a hacerlo.

También tengo que decir que, si aceptamos a un niño de cierta edad, el proceso se acorta muchísimo a la hora de adoptar, y conozco casos que en un año tenían a su hijo en casa.

Todo es cuestión de priorizar tus ganas de ser padre a tus caprichos o ideas personales sobre de qué forma serlo .

Tener un hijo no es diseñarlo por catálogo, no es proyectar todos tus sueños sobre cómo quieres que sea, no estamos hablando de una raza de perro con condiciones concretas.

El deseo de ser padre, en mi opinión, debe nacer de las ganas de construir, cuidar, amar y tener una familia, de darle a un niño un hogar y seguridad .

Y para eso no hace falta que el niño sea un bebé de un año, rubio y con ojos azules.

La gestación subrogada

La otra vía es la gestación subrogada , que es una opción rodeada de debates éticos y legales en los que no pienso entrar ni meterme, así que aquí me limitaré a contarte brevemente en qué consiste y qué me transmiten mis pacientes sobre ello.

Para algunos, el hecho de tener un hijo biológico y «transmitir su legado» es importantísimo, necesitan realizarse de esta manera.

La única forma de tener un hijo biológico estando en una relación gay (salvo en casos muy concretos) es la gestación subrogada.

La discusión es legítima y estamos en nuestro derecho de no apoyarlo o no quererlo para nosotros, pero lo que está claro es que muchas familias gais han encontrado en esta la posibilidad de cumplir un deseo profundo y legítimo: el de ser padres y tener una familia como la que siempre soñaron.

Hoy en día, además, ya se está estudiando la posibilidad de mezclar el ADN de ambos padres, por lo que los dos serán padres biológicos del bebé, lo cual presiento que incrementará las ganas de muchos de optar por esta vía.

En ambos casos, creo que queda clarísimo que la paternidad en el mundo gay no es ni imposible ni un sueño loco que quedará por incumplir .

Y, aunque no todas las parejas gais quieren o pueden ser padres, lo fundamental es comprender que nuestra capacidad de formar familia no depende de tener hijos, sino de la solidez de los vínculos que creamos y de nuestra gran capacidad para dar amor y cariño .

En definitiva, la familia puede construirse con hijos, pero también sin ellos; es decir, con amigos, con comunidad, con pareja.

No obstante, me gustaría decirte que la paternidad es solo una forma más de trascender en la vida, y desde luego una opción de amor dentro de las muchas existentes.

Hay hogares con hijos que no pueden presentar un panorama más frío y desolador, mientras que otros están conformados por una pareja que tienen miles de tradiciones, amor, cariño y detalles diarios.

Por eso, envejecer como gay es comprender que la familia y la compañía que tenemos se expande mucho más allá de la sangre y la tradición , es construir esa red de vínculos elegidos que nos recuerda que no estamos solos, que alguien siempre estará ahí cuando lo necesitemos, y que NO PASA NADA por no seguir los modelos tradicionales que nos han dicho toda nuestra vida que nos llevarían a la felicidad.

Considero que la grandeza de nuestra generación (y en especial de los gais) está en tener el poder de redefinir lo que significa la familia y en la manera de vivirla.

Podemos ser padres o no serlo, podemos envejecer en pareja o en comunidad, podemos vivir rodeados de hijos biológicos, adoptados o simbólicos, pero lo que importa no es el cómo, sino el amor que compartimos y la manera en la que decidimos hacerlo.

Y esa certeza cambia todo , porque realmente nos libera del miedo a «no encajar» y nos permite mirar hacia el futuro con confianza, pero sobre todo con esperanza.

Porque, al final, la familia es todo aquello que nos sostiene cuando la vida se vuelve pesada y difícil, y todo aquello con lo que celebramos cuando la vida brilla y nos sonríe. Y esa familia puede tener diez mil maneras de materializarse, y todas son correctas.

Envejecer

Con esto de la familia, el desarrollo vital y los hijos aparece algo que por desgracia nos preocupa mucho en el mundo gay: envejecer .

El tiempo es algo curioso, y siempre nos enfrenta con preguntas que preferiríamos o querríamos evitar, nos enfrenta con esa mirada al pasado y a todas y cada una de nuestras decisiones.

Cada arruga es un recordatorio de que los años pasan , y con ellos se transforman nuestros cuerpos, nuestras posibilidades, nuestros deseos y nuestras prioridades.

En el mundo gay, envejecer está muy mal visto, y creo que en parte se debe a esa dificultad que existía para establecer vínculos a largo plazo y la necesidad de seguir en el mercado .

Por no hablar de que, si eres pasivo, tu vejez estando soltero será mucho más complicada desde el punto de vista sexual que siendo activo (no solo por el cuerpo, sino por la tendencia de los activos a buscar chicos más jóvenes).

Tengo un paciente muy querido, al que le suelen gustar chicos más jóvenes que él, que me contó que, siendo pasivo, lleva años pagando por tener compañía física, que conectado a ciertas aplicaciones es imposible para él encontrar chicos que le quieran sexualmente, que ya no liga y que nada es como era antes de los cuarenta años.

Estuvimos trabajando mucho esa manera de llegar a su público objetivo, buscando sus virtudes e intentando que encontrase gente interesada en él (es un chico con un gran trabajo, que para su edad está bien físicamente y es muy inteligente y culto).

Tras varias semanas, llegó a la conclusión de que iba a probar ofrecerse como activo en las aplicaciones, lo que para su sorpresa le trajo una cola de chicos y una edad dorada del sexo como daddy atractivo en el mundo gay.