Sobreviviendo en el mundo gay 11. Envejecer como gay, la familia y el amor duradero
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11. Envejecer como gay, la familia y el amor duradero

ENVEJECER COMO GAY, LA FAMILIA Y EL AMOR DURADERO

Hasta hace poco no teníamos muchas referencias de ningún tipo sobre cómo era la prospectiva de envejecer como homosexual en el mundo .

Los pocos países donde lleva suficiente tiempo siendo legal serlo y estando normalizado en contextos públicos apenas tenían referentes, y pocos de nosotros conocemos a parejas gais de ancianos que tengan nietos.

Para empezar este capítulo, te pregunto:

¿Qué significa envejecer cuando tu historia de amor y familiar no siempre ha seguidoun guion tradicional?

Para muchos de nosotros crecer ha sido desarrollarnos en un mundo sin espejos ni referencia positiva sobre lo que nos esperaba en el futuro (la poca que había era mala).

Sin referentes de parejas mayores que mostraran que era posible envejecer juntos, construir una vida compartida o reírse en pareja de las arrugas mutuas es muy complicado imaginar un futuro bonito en el que podamos sostenernos el uno al otro en los momentos difíciles, como hacían nuestros abuelos.

La ausencia de referentes pesa más de lo que pensamos, ya que, cuando no vemos por ningún lado ejemplos reales de aquello que deseamos o esperamos en el futuro, tendemos a pensar que no existe esa posibilidad para nosotros en la vida.

En mi caso, he pasado muchos años preguntándome si sería posible encontrar eso, o si tendría que renunciar a ello y resignarme.

Llevo varios años sin pareja; años que, por otro lado, he disfrutado muchísimo.

Han sido años en los que he recorrido más de veinte países en solitario, conociendo gente, viviendo aventuras románticas, sexuales y amistosas, pero sin que preguntas como estas salieran de mi cabeza: ¿algún día conoceré a mi compañero de viaje?

¿Acaso habrá solo uno o serán varios? Tengo una dificultad añadida: ver tanto drama concentrado a diario en la consulta me lleva a pensar que todo es mucho más complicado de lo que realmente es; esa es la cruz de ser psicólogo de parejas.

No creas que no voy a mi propia psicóloga para abordar este y otros temas, lo trabajo, por supuesto, pero tengo que hacer un gran esfuerzo por no ser más escéptico que la media.

Es un poco complejo, porque esta profesión, que a veces me hace perder la esperanza, a veces también es la que me la devuelve.

Cada vez que veo a una pareja gay con hijos, resolviendo sus problemas y saliendo reforzada de la terapia, me planteo si quizá todo consiste en eso y no en lo que nos han vendido.

No existe un modelo de relación perfecto , a veces son abiertas, otras han tenido cuernos, otras diferencias de ideología, en otras simplemente ya no hay compatibilidad sexual…

, pero siempre luchan por mantenerse unidas .

El miedo a envejecer solos es una realidad que la mayoría de los humanos compartimos.

¿Quién me cuidará si enfermo y no puedo sostenerme?, ¿cómo se construye un amor que dure cuando a mi alrededor pareciera que todo es fugaz y superficial?, ¿qué significa realmente la palabra «familia»cuando tu biografía no encaja en la narrativa convencional de la sociedad?

Elegir cómo amar

Con todo esto hemos crecido, sin ejemplos positivos y sanos de estabilidad afectiva entre dos hombres , lo que poco a poco ha erosionado la esperanza de muchos gais, que han abandonado su sueño de tener una familia o de envejecer junto a su marido.

Nos acompaña una herida cultural y homófoba, que es el haber crecido creyendo que el amor gay es algo clandestino, promiscuo, pasajero y condenado al fracaso .

Creo personalmente que hay retos específicos que debemos enfrentar, ya que la sociedad siempre ha cuestionado nuestra manera de amar y relacionarnos.

Love is love se ha utilizado como un lema para decir que el amor, mientras sea amor, hay que aceptarlo porque es algo puro y natural, pero deja entrever una realidad muy cruda; si lo que siento por ese chico no es amor, sino que solo me pone y quiero sexo casual con él, ahí ya no quepo dentro de la frasecita de la tolerancia .

¿Acaso nuestras relaciones deben ser de una manera concreta para ser aceptadas socialmente? ¿También nos dicen cómo debemos amar?

Por otro lado, todas las heridas de las que he hablado a lo largo del libro nos acompañan muchas veces como una mochila de piedras que llevamos cuando conocemos al otro, como si fuese un acercamiento al amor con miedo, ansiedad y la sensación de abandono , debido a los vínculos que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida.

En definitiva, muchas veces no tenemos ni idea de cómo empezar a construir esa relación duradera y satisfactoria porque partimos de una base distinta y sin modelos tradicionales.

Te tengo que confesar que veo algo muy poderoso detrás de esto, ya que tenemos la gran y hermosa posibilidad de reinventar el significado de envejecer (igual que hemos reinventado tantas cosas que la sociedad intentaba imponernos) .

El mundo gay está lleno de familias elegidas, de amigos que son como hermanos, de encontrar en un ex «polvo» o en una expareja un mejor amigo con el que compartir grandes aventuras.

Y eso es bonito y valioso. ¿Y si la clave es no obsesionarnos por un modelo ya existente ni desesperarnos por no encajar en él?

¿Y si creamos nuestro modelo a nuestra manera?

En mi ya no tan humilde opinión (después de todo lo que he visto en terapia), envejecer como gay es encontrar la serenidad en dejar de necesitar agradar a la sociedad, dejar atrás la obsesión de estar a la altura de los vínculos de nuestro entorno y proceder a crear el amor que verdaderamente necesitamos desde cero, escuchándonos y dejándonos ser, sin modelos preestablecidos .

¿Cómo vas a casarte teniendo una relación abierta?

¿Cómo vas a ser romántico con la pareja que has conocido en Grindr?

Estoy cansado de escuchar a gais que se comparan teniendo en cuenta una pregunta como: «¿Te imaginas que tu abuela la primera noche se hubiese acostado con tu abuelo en el baño de una discoteca?

», como diciendo que eso ya invalida toda la relación, como si tuviéramos que vivir presos del pasado y la tradición familiar.

Cariño mío, eres HOMOSEXUAL , y toda tu existencia es un acto de rebelión, quieras o no. ¿Podemos dejar atrás las ataduras y vivir?

Ahora bien, el paradigma está cambiando, la sociedad está evolucionando y cada vez observamos más familias no tradicionales .

Todo esto está abriendo un mundo de posibilidades, en las que la necesidad o casi urgencia de muchos de encontrar una referencia puede volverse peligrosa.

No hace falta que encuentres una pareja a la que admirar ni tampoco hace falta que comentes, si tu relación fracasa, en un post de ruptura en Instagram que has perdido la fe en el amor.

Entiendo que necesites ver para creer, pero no se puede vivir así.

Hay que tener en cuenta que los gais de los años setenta, ochenta y noventa del siglo pasado crecieron sin referentes y vivieron gran parte de su vida en la clandestinidad y la sombra, por lo que tener menos ejemplos de relaciones exitosas no se basa en ser gais, no es su culpa, sino de la sociedad.

Por lo tanto, si la sociedad está cambiando, el resultado final también cambiará.

Una de las claves de todo esto es que el concepto de familia también es flexible para muchos de nosotros , en este sentido, la familia elegida desempeña un papel importantísimo.

Cuando tu familia no te acepta o no sabe quién eres durante muchos años, cuando has sufrido rechazo, bullying o acoso, las pocas personas en las que muchas veces encuentras escucha, empatía y aceptación incondicional acaban convirtiéndose en tu familia.

No nos engañemos, muchos de nosotros crecimos con la sensación de no encajar en la mesa familiar del domingo, con silencios incómodos cuando se hablaba de novias, con miradas que no preguntaban por miedo a escuchar la respuesta.

Algunos tuvieron la suerte de ser aceptados en casa, pero la gran mayoría conocieron el frío del rechazo o el dolor de la incomprensión, aunque fuese por un periodo de tiempo.

Esta situación nos llevó en muchos casos a construir vínculos mucho más profundos, fuertes y valiosos con ciertas personas, para poder sobrevivir a lo que estábamos pasando .

Y esos vínculos, que muchas veces duran toda la vida, pueden ser un sustituto muy bonito para los que quizá no sueñan con tener una familia con hijos al uso.

Para mí, el concepto de familia (aunque he discutido con mis amigos por ello alguna vez) no se reduce solamente a tener hijos , puedes tener una familia preciosa con tu pareja y tu perro, puedes tener una familia con tus dos compañeros de piso que llevan viviendo contigo diez años, puedes tener muchos tipos de familia, si así lo consideras .

Porque esa familia elegida es también una declaración de libertad, como toda nuestra existencia; es la libertad de poder construir vínculos genuinos, de cuidarnos mutuamente y de demostrar que el amor no se reduce a la pareja ni a la sangre , sino a la sensación interna con la que uno lo vive, a la autenticidad y la conexión.

Esa certeza me reconforta y ayuda mucho para paliar el miedo a «quedarse soltero» el resto de la vida, y creo que es esencial perder ese miedo.

Como explicaba en mi libro anterior, Tu camino hacia el amor , para poder vincularnos con éxito y sin dependencia ni angustia, es necesario poder vivir tranquilos con la idea de que si no se da ese vínculo no pasa nada .

Insisto, siempre diré que querer tener pareja es un objetivo vital válido y precioso, pero, cuando ese objetivo se convierte en «Si no lo consigo, siempre seré infeliz», nos podemos precipitar a elegir mal o aceptar vínculos que no son saludables.

Por eso, una de las claves es aprender a salirse de ese futuro catastrófico mientras la persona indicada llega.