10. Socialización gay saunas, cruising, cuartos oscuros y chemsex #2
Aun así, en muchos países, y no hace tanto en el nuestro, el cruising tenía y tiene un papel importante, ya que muchas veces era la única forma para el gay de tener algo parecido a una relación con lo que de verdad le gusta, los hombres .
Piensa que antes no existían aplicaciones, ni referentes, ni series; probablemente tenías treinta años y llevabas toda la vida sin ver un hombre gay, te sentías solo y jamás habías experimentado el sexo con alguien que de verdad te guste.
Creo que es lógico pensar que, si pudieras escapar a un parque de noche a las tres de la mañana, lo harías.
Yo sin duda habría ido. Hoy en día, para muchos tiene otra connotación y ya no va unido a la supervivencia, sino a la adrenalina y al gusto por lo prohibido y lo nove doso .
Creo que está bien que de vez en cuando cambiemos nuestro lugar para tener sexo y variemos, a casi todos nos excita hacerlo en lugares distintos a los de siempre, fuera de nuestra cama.
Pero también hay que ser respetuosos con la gente, evitar lugares como baños donde hay niños o familias, no dejar restos ti ra dos por el suelo sin limpiar y hacerlo en lugares tranquilos y alejados .
En España no está regulado como tal y se encuentra en una zona gris, de hecho, en los baños de cierto centro comercial, una dependienta una vez, tras avisarla, me dijo «Ya lo sé, no te preocupes, siempre están ahí».
En definitiva, se mira hacia otro lado .
Pero que se haga no quiere decir que no haya ciertos comportamientos que incomodan a otros y que tengamos una responsabilidad cívi ca .
Cuartos oscuros: sexo en el anonimato y la penumbra
Los cuartos oscuros, o darkrooms , son espacios habituales en bares, discotecas o clubs gais.
Se trata de zonas en penumbra donde la visibilidad es mínima y el contacto físico se convierte en el lenguaje principal .
Allí no solo no hacen falta palabras, sino que ni siquiera hay miradas.
De hecho, el anonimato es casi absoluto y el sexo sucede en una atmósfera cargada de misterio, excitación y transgresión.
El atractivo del cuarto oscuro está en la intensidad del anonimato, de entrar y tocar sin ver demasiado, de dejarse llevar sin preguntar a nadie, de fundirse en un cuerpo que quizá nunca se llegue a conocer y sentir a otros que quizá a la luz del día no sentirías.
Para algunos es una experiencia muy liberadora, ya que implica una forma de soltar inhibiciones y prejuicios, de explorar deseos sin etiquetas, ni palabras ni compromisos .
Es un lugar donde entras sin saber qué va a pasar y donde prácticamente seguro vas a «triunfar».
A mí, personalmente, no me apasiona nada el sexo en público, con gente mirando, no me excita y nunca podré disfrutarlo, pero, cuando he visitado algún cuarto oscuro con amigos en ciertas discotecas, me ha sorprendido mucho el ver que no existe la vergüenza o que una persona puede venir desnuda hacia ti e insinuarse, algo que en la vida «real» jamás estaría bien visto, como si no hubiese reglas .
En un mundo donde todo se rige por tantas convenciones sociales, tantas normas, tantas cosas inapropiadas, tanto consentimiento, tanto cuidado (lo cual me parece genial), creo que mucha gente busca volver un poco al estado primigenio del ser humano en un cuarto oscuro, a un lugar casi animal en el que el cuerpo y el placer son lo único que importa .
Y lo más curioso es que nunca suele haber problemas ni quejas; los gais tenemos una sorprendente capacidad para entendernos en lo que al sexo se refiere, para poner límites sin casi hablar, para compenetrarnos con una caricia.
Basta con un movimiento de cadera sugerente (o a veces directamente se ponen a cuatro, sin miramientos) en el darkroom , para que un activo interprete que el pasivo está pidiéndole penetración, y que basta con un «para» y el otro automáticamente se detiene.
Es alucinante. Traslada todo esto al mundo heterosexual, con alcohol y drogas de por medio, cuántas denuncias, abusos y problemas traería, sería imposible de llevarlo a cabo.
Sin embargo aquí sigue existiendo, y en las noticias jamás se ha escuchado ningún escándalo, es como una ley invisible que todos seguimos.
No niego que haya de vez en cuando algún altercado, pero prácticamente nunca he escuchado a mis pacientes contarme historias traumáticas de estos sitios, más allá de alguien siendo un poco insistente, al que rápidamente se lo cortó con un gesto o una palabra.
Creo que el hecho de que seamos hombres, y no haya una diferencia tan sustancial de educación, cultura y fuerza física, debe ejercer un papel.
Yo sé que esto que estoy diciendo le puede romper la cabeza a mucha gente, pero ocurre aquí, en Madrid, y en muchísimos sitios cada fin de semana, ocurre en París, en Londres, en Nueva York y en las principales ciudades del mundo.
Sí, ocurre —lo critiques, pongas el grito en el cielo o no—, y mucha de esa gente no hace daño a nadie y se cuida.
De hecho, en una discoteca muy famosa de París, recuerdo haber visto varios recipientes en la puerta con condones de todos los tamaños, lubricante e incluso una mesita con una mujer sentada para aconsejarte sobre las drogas que se estaban consumiendo y sus efectos.
Créeme, soy la persona más sana del mundo, no bebo alcohol prácticamente nunca, no fumo y no me drogo, pero creo que la solución verdaderamente está en la educación, la concienciación y la contención en situaciones que sí o sí van a seguir sucediendo .
Si lo haces, hazlo sabiendo lo que haces, cómo lo haces y sus consecuencias y posibles efectos adversos.
NOTA DE AUTOCOMPASIÓN
Podemos estar en desacuerdo en ciertas partes del libro, de acuerdo en muchas otras y debatir en algunas, para eso lo he escrito, pero espero y deseo que sigamos teniendo una relación igual de maravillosa cuando acabes de leerlo.
Tienes todo mi respeto y cariño, pienses lo que pienses.
Este mundo ya está bastante lleno de gente que quiere exterminarnos por el simple hecho de sentir como sentimos como para que encima nos peleemos entre nosotros por un cuarto oscuro o una sauna.
Y esto lo digo porque estoy cansado de ver a los gais excluirse de ciertas cosas que detestan para demostrar a la sociedad que son dignos de su respeto y que no tienen nada que ver con los gais que hacen «esas cosas».
Todos somos dignos de respeto, todos tenemos derecho a tener opiniones diversas, a visitar sitios diversos y a no querer llevar a cabo diversas prácticas, sin que eso deba dividirnos.
En el momento en el que para agradar a la sociedad debemos destruir o menospreciar a otros, estamos cayendo en una forma de opresión y aceptando esa homofobia.
Antes de escribir este libro no había visitado muchos de los lugares que menciono, y antes de tener pacientes no había visitado ninguno, pero en mí nace la necesidad de entender de lo que hablo, de comprender de verdad para poder ayudar y empatizar.
Y, por más que muchas de estas prácticas no me gusten nada o no vayan conmigo, jamás me consideraré mejor gay o peor por ello.
Parece una tontería, pero creo que, por desgracia, muchos saben bien de lo que hablo.
Una cosa es elegir como pareja o amigos a personas que encajen con nuestros gustos o valores, lo cual es lógico, y otra es crear una guerra entre nosotros sobre «cómo debemos ser buenos gais».
Cada uno tiene sus gustos, su historia y sus posibilidades, cada uno es libre de decidir siempre y cuando no haga daño a otros.
Ahora bien, insistiré una vez más: es importantísimo que tomes precauciones en estos sitios .
No es cuestión de estigmatizar, es cuestión de estadística .
Si te metes en un cuarto oscuro y tienes sexo con personas que no conoces, no tienes ninguna garantía sobre si se cuidan o no, sobre su historia sexual, sobre nada de su vida.
¿De verdad vas a arriesgar lo más valioso que tienes, tu salud, así a la ligera?
Me parece una pregunta con respuesta evidente.
Cuidarse en este contexto es un acto de amor propio.
Chemsex : la pandemia silenciosa
Tal vez aún, y digo aún a sabiendas, no hayas escuchado hablar del chemsex .
En tal caso, es cuestión de tiempo que escuches hablar sobre este tema.
Aunque te parezca algo lejano, está ahí, cada día más presente en el colectivo, destruyendo vidas y llevándose a chicos con un futuro prometedor .
¿Pero qué es exactamente y en qué consiste?
Cuando hablamos de chemsex en 2025, nos referimos al con su mo activo de drogas en contextos sexuales para potenciar la experiencia .
Casi siempre suele darse en encuentros de varias personas, grupos y grandes reuniones, pero recientemente también está creciendo el consumo en pareja e incluso en ciertas personas en solitario.
A menudo estos encuentros son organizados a través de aplicaciones como Grindr u otras más específicas creadas para este fin.
Es importante recalcar que no estamos hablando de tomarse unas copas para soltarse o una pastilla para potenciar la experiencia, sino de un ritual concreto con una serie de drogas muy específicas diseñadas para este fin que siempre se combinan de forma consciente.
Se trata de sustancias como mefedrona (la mefe), GHB/GBL (el chorri), metanfetamina (la tina), ketamina o poppers, que se combinan para aguantar horas e incluso días de sexo ininterrumpido .