9. Salud sexual nosofobia, ITS y VIH #2
Es una infección muy común que, sin embargo, suele generar mucha ansiedad porque no tiene cura definitiva, es decir, es crónica.
Está causada por el virus del herpes simple (VHS), que tiene dos tipos: el tipo 1 (VHS-1), más conocido por causar «calenturas» en la boca, y el tipo 2 (VHS-2), que se asocia más a la zona genital.
Sin embargo, ambos pueden aparecer en cualquiera de las dos localizaciones.
¿Cómo se contagia? Por contacto directo piel con piel durante las relaciones sexuales. Es importante recalcar que no hace falta penetración: basta con el contacto de la mucosa con una lesión activa o incluso en momentos en los que no hay síntomas visibles (porque el virus puede seguir presente).
Síntomas. En el primer brote suele aparecer fiebre, malestar general e inflamación de los ganglios.
Posteriormente, es común la aparición de ampollas o úlceras dolorosas en los genitales o la boca (a veces solo en el paladar).
También puede aparecer escozor o dolor al orinar, y molestias en la zona.
Los brotes posteriores son cada vez más débiles y de menor duración.
¿Cómo se diagnostica? Generalmente con la exploración clínica de las lesiones y, en casos dudosos, con pruebas de laboratorio (análisis de PCR o cultivo).
Tratamiento. No existe un tratamiento definitivo ni se cura.
Sin embargo, existen antivirales que ayudan a que desaparezca antes cuando hay un brote y a mitigar sus síntomas.
Algo que ayuda mucho a su prevención es no tener sexo con personas que tienen un brote activo; aunque sea con preservativo, hay riesgos.
VIH
El VIH ha marcado un antes y un después en la historia de la sexualidad, y ha sido devastador, especialmente en el mundo gay.
Entre los ochenta y noventa del siglo pasado se convirtió, por desgracia, en una palabra unida a la homosexualidad, pero también en un sinónimo de miedo, estigma y muerte.
Hoy en día hemos avanzado mucho y la realidad es muy distinta, vivir con VIH no es una condena, sino una condición crónica tratable.
Aunque, por desgracia, el estigma y el peso social siguen siendo terroríficos para las personas con VIH.
¿Cómo se contagia?
Principalmente a través de la sangre, el semen, las secreciones vaginales y la leche materna, pero también por jeringuillas compartidas ( chemsex ) y transfusiones de sangre no controladas.
Es común contraerla tras la penetración sin preservativo, y tiene más riesgo el pasivo que el activo.
El sexo oral tiene una probabilidad extremadamente baja de contagio, incluso si hay eyaculación en la boca, ya que la saliva contiene encimas que inactivan el virus.
Los pocos casos documentados en estudios son anecdóticos y suelen estar asociados a condiciones muy específicas, como la presencia de heridas abiertas en la boca o encías sangrantes, alta carga viral en la persona con VIH o ausencia de tratamiento.
De hecho, el Ministerio de Sanidad considera que se trata de una práctica de bajo riesgo.
Sin embargo, si hablamos de sexo anal la cosa cambia drásticamente.
El que hace de pasivo en la penetración tiene la mayor probabilidad de transmisión, porque la mucosa rectal es muy frágil y puede haber microheridas.
El activo también tiene riesgo, obviamente, pero es mucho menor.
Diversos estudios estiman que el pasivo tiene un 1,38 por ciento de probabilidades de contraer VIH por acto sexual con una persona con carga viral detectable, mientras que el riesgo para el activo es del 0,11 por ciento.
Aunque ya lo sepas, no está de más recordar que si la persona con VIH se encuentra en estado «indetectable e intransmisible» el riesgo es cero.
«Indetectable» quiere decir que la cantidad de virus en la sangre se ha reducido hasta unos niveles tan bajos que no se pueden detectar en las pruebas habituales.
Por su parte, «intransmisible» implica que una persona en estado indetectable no transmite el virus a sus parejas sexuales incluso en relaciones sin preservativo.
Síntomas
En la fase inicial o aguda produce síntomas muy parecidos a una gripe, con malestar general, fiebre, cansancio, dolor de garganta…
, pero después puede estar en fase latente y no presentar síntomas durante años.
Si no se trata, el VIH debilita progresivamente el sistema inmune y puede evolucionar a lo que conocemos como SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), que es cuando aparecen infecciones y problemas graves de salud.
Es importante aclarar que VIH no es lo mismo que SIDA.
Si se tiene VIH, con el tratamiento adecuado, el SIDA no se desarrolla y la persona puede llevar una vida prácticamente normal, tener una esperanza de vida similar a las personas sin el virus y encontrarse sano.
Por supuesto, sin tratamiento puede ser mortal.
¿Cómo se diagnostica?
Con pruebas de detección en sangre o saliva, que actualmente son rápidas y fiables; el diagnóstico precoz es esencial.
Tratamiento
Existe un tratamiento eficaz para el VIH que ha cambiado el panorama por completo.
Los antirretrovirales permiten que el virus quede controlado, hasta el punto de que la carga viral puede llegar a ser indetectable.
Hoy en día, una persona con VIH indetectable no transmite el virus a sus parejas sexuales.
Este principio se resume en el lema que en español se tradujo como «I = I» (Indetectable = Intransmisible), respaldado por la OMS. En 2016, la organización estadounidense Prevention Access Campaign (PAC) lanzó la campaña global «Undetectable = Untransmittable» (U = U), que se convirtió en un movimiento internacional para reducir el estigma del VIH.
Prevención
En el mundo gay se ha puesto muy de moda la PrEP (profilaxis preexposición), un tratamiento preventivo que consiste en tomarse una pastilla cada día, reduciendo el riesgo en más del 90 por ciento según estudios como el de Hugo Jourdain (hay análisis que lo sitúan en el 99 por ciento), pero, al no existir un consenso y depender en gran medida de la adherencia y frecuencia del tratamiento, vamos a dejar este dato de lado.
El problema de la PrEP es que la gente la toma como si esto también redujese el riesgo de contraer todas las demás infecciones de transmisión sexual; es común escuchar que como las otras enfermedades se curan, se puede tener relaciones sin condón porque la más peligrosa ya está cubierta, y las demás se contagian también por sexo oral.
Claro, ¿quién tiene sexo oral con condón?
Y, si ya lo has tenido, ¿qué más da penetrar sin condón si el riesgo es el mismo?
Pero esto es falso , el riesgo de contagio del resto de las enfermedades aumenta significativamente durante el sexo anal, y, en este caso, el riesgo es mucho mayor que practicando sexo oral.
Como dijimos antes, el tejido del recto es mucho más fino y frágil, ya que se producen microfisuras constantemente, lo cual facilita la entrada de virus y bacterias.
Además, la mucosa rectal no tiene las defensas que tiene la saliva, por lo que aumenta mucho el riesgo de contraer sífilis, gonorrea, clamidia o hepatitis.
También existe la PEP (profilaxis postexposición), que te protege de contraer VIH en las setenta y dos horas posteriores a haber tenido una práctica de riesgo. Aun así, lo más eficaz sigue siendo la combinación de PrEP con preservativo, para evitar sustos.
Más allá de esto, el estigma que existe hacia las personas con VIH es tremendo, lo cual les afecta muy negativamente desde el punto de vista psicológico.
Tengo pacientes jóvenes, con diagnósticos recientes, que no se atreven a quedar con chicos ni se permiten tener pareja por el hecho de sentirse menos valiosos o defectuosos.
Es lógico que todos tengamos en la cabeza la terrible imagen de esos pacientes con SIDA de los años ochenta y noventa, que los medios de comunicación (que son algo alarmistas por naturaleza) sacaban en los telediarios, y que asociemos esas imágenes con promiscuidad, marginalidad, enfermedad y muerte.
Al fin y al cabo, es lo que nos han enseñado.
Pero hoy las personas con VIH tienen una vida normal, solo que están sujetos a un tratamiento; además, no ponen en peligro a nadie.
El verdadero peligro ya no es el VIH, sino el rechazo.
Hay personas que callan su diagnóstico por miedo a ser juzgadas, personas que sienten vergüenza injustificada, parejas que se rompen por desinformación.
Todo esto, en muchos casos, hace que el dolor del estigma sea más duro que el propio virus.
Pero está claro que tener VIH no define a una persona, no es sinónimo de irresponsabilidad, promiscuidad o suciedad .