Sobreviviendo en el mundo gay 8. Apps de citas en el mundo gay y la gran influencia de Grindr #2
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8. Apps de citas en el mundo gay y la gran influencia de Grindr #2

En Grinder, sin embargo, todo cambia. En Grindr, de hecho, sí hablas y conoces gente, porque cuando escribes a alguien generalmente está conectado y buscando tener una conversación en ese preciso momento.

Esto, sumado a su configuración, que te permite poner frases como que «aceptas fotos eróticas de primeras» o tu rol sexual e intenciones, la convierte en perfecta para el enganche en una sociedad que vive en la inmediatez y el fast sex .

Grindr es como el fast food de las aplicaciones, es el McDonald’s abierto y disponible para ti las veinticuatro horas, con alguien dispuesto a hablar en cualquier momento.

Eso es lo que la hace tan atractiva, aunque, por supuesto, tiene muchos aspectos negativos de los que también hablaremos en profundidad.

Cuando hablamos de Grindr, en concreto, debemos tener en cuenta varias consideraciones específicas . Por este motivo, aunque sea la más usada, es también la más dañina y peligrosa si se usa de una mala manera . Dicho esto, hay que tener en cuenta varias cuestiones:

1. El refuerzo intermitente de la app actúa igual que en cualquier otra adicción.

No sabes cuándo vas a tener un encuentro que te excite y satisfaga, pero ya los has tenido en el pasado y sabes que tarde o temprano ocurrirá.

En ese sentido, puedes pasarte horas conectado sabiendo que puede ser el siguiente chico, o el siguiente, o el siguiente…

, al final alguien cumplirá con tus expectativas.

Cada vez que abres la app, esta te geolocaliza, y así es como le apareces a un montón de perfiles, lo que propicia que te escriba gente que no sabe quién eres; entonces, te metes en la app para mirarlo y, por lo tanto, vuelves a aparecerle a gente nueva, la cual también te habla, y así continúa el ciclo.

Cada notificación es dopamina en vena para ti , es una sensación de misterio, de emoción, de sorpresa.

En este sentido, Grindr no ofrece solo sexo, ofrece una promesa de posibilidades, placer y éxito constante.

Y, no nos engañemos, esa promesa puede llegar a ser más adictiva que el encuentro en sí .

2. La frialdad. Como ya hemos visto en capítulos anteriores, los usuarios de Grindr no se andan con rodeos, y sus frases de rechazo en la descripción pueden ser muy dañinas antes incluso de iniciar una conversación.

«Si tienes más de treinta años, ni te molestes» «o «No gordos, fems ni plumas» son frases que vemos cada día en miles de perfiles.

He realizado la prueba mientras escribía esto, me he metido en Grindr, para comprobar cuánto tardaba en encontrar un perfil con una descripción similar, y me ha costado cuarenta y siete segundos.

Todo esto nos hace entrar con miedo en la app, porque la posibilidad de ser rechazados cruelmente es altísima .

3. La adicción a la novedad. El uso cotidiano de la app puede volverte adicto a esa novedad, puede acostumbrar a tu cerebro a tener encuentros con sorpresas constantes, encuentros fríos y sin conexión, que incluyan cuerpos novedosos y experiencias emocionantes.

Con el tiempo, si solo te acostumbras a eso, puede pasar que te deje de gustar repetir con la misma persona o, lo más común, que cuando se desarrolle un vínculo esa persona ya no «te ponga» .

Muchos chicos me expresan en consulta que quieren pareja, pero no consiguen tenerla porque, tras unas cuantas citas, el deseo sexual se elimina por completo.

Les apetece un cuerpo nuevo, con esa emoción a lo desconocido y al morbo de lo prohibido.

Todo esto es muy adictivo, pero no podemos darle al cuerpo ese nivel de novedad de forma constante, pues es imposible sostenerlo.

4. La cantidad de usuarios falsos que abundan en la aplicación.

Está lleno de gente y personas que usan fotos de otros para engañar e intentar sacar fotos comprometidas que en una situación no virtual no obtendrían.

Es complicado, pero siempre debes asegurarte de verificar la identidad ; la propia app ha sacado opciones como las fotos efímeras o las marcas de agua que permiten hacerlo.

Si te fijas, en la mayoría de las apps de citas está prohibido enviar fotos, mientras que en Grindr hay hasta álbumes preparados para no poder hacer capturas y enviar ciertas fotos más íntimas.

Esto, por ejemplo, ha acrecentado una tendencia a normalizar el hecho de enviar todo tipo de fotos casi al instante, como si ver desnudo al otro fuese la prioridad antes de saber absolutamente nada de él.

Muchas veces, en apps como Grindr, la primera pregunta después del saludo es «¿Tienes nudes ?

». En este sentido, hemos normalizado muchísimo el mandar nuestro álbum «privado» lleno de fotos a cualquiera, sin pensar en lo que podría pasar con esas fotos, sin saber muchas veces si el otro perfil es real .

Y, con esto, surge el hecho de buscar validación sin fin ni objetivo .

Muchos pacientes que tienen pareja hace años me cuentan que entran en las apps para comprobar si siguen gustando, si siguen siendo deseables y atractivos en el mercado .

Pongo una foto de mi torso y veo cuánta gente me inicia conversación en la siguiente hora, lo cual me proporciona un subidón de autoestima brutal.

5. El tema de la ubicación. Es increíble cómo aceptamos sin pensar el hecho de que todos sepan dónde estamos en todo momento, y que aparezcamos ubicados en el mapa, con mayor o menor distancia, sin pensar en los peligros que eso tiene (por más que lo más probable es que un gay quiera follar con otro gay, no matarle ni generar una situación peligrosa).

Aun así, debemos ser precavidos con enviar nuestra ubicación o tener esa prisa por quedar sin averiguar algunas cuestiones básicas.

6. La ansiedad desempeña también un papel clave en lo que a Grindr se refiere.

Muchos usuarios vienen a la terapia preocupados por un consumo problemático del que no son capaces de salir.

La razón es que ese mecanismo de malestar, del que hablamos en otros capítulos, y esa mala gestión emocional muchas veces encuentra una vía de escape en la aplicación .

La adicción a Grindr

Quiero dedicar un momento a hablar de la adicción a Grindr, porque me parece un tema relevante.

Grindr no siempre se usa como app de deseo o diversión, muchas veces se utiliza como un refugio ante el malestar o una vía de escape ante una vida que no nos gusta.

El mecanismo es algo así: te sientes mal te conectas a la app para no gestionar el malestar alguien te habla, y eso te distrae te sientes validado e importante.

Y así, con esa falsa sensación pasajera de bienestar, te vuelves adicto a una aplicación que promete esa validez emocional , pero a veces a costa de perder varias horas de tu vida con rechazos, engaños, sufrimiento y malestar.

No es aconsejable meterse en una aplicación de estas características desde un lugar tan oscuro, o acabarás por quemarte.

Debes hacerlo desde un lugar tranquilo, de deseo y placer.

Esta adicción se sostiene de varias formas:

• Soledad. Cuando te sientes solo, entras en la app y ves que hay gente siempre dispuesta a hablar y hacerte caso, incluso para quedar. Al final, esta soledad se tapa superficialmente y, tras quedar, en el mejor de los casos, te sientes igual de vacío.

• Ansiedad. Te metes en la app para no sentir la incomodidad de tus preocupaciones, pero, tras pasarte varias horas, sientes culpa y tus preocupaciones aumentan aún más.

Te sientes culpable por no haber cumplido con tus obligaciones, no haber dormido lo suficiente o no haber trabajado bien, lo que te lleva a más ansiedad y a cronificar el ciclo.

• Validación externa. Cuanta más gente te hable y te dé taps ( likes en la app), más basarás tu validez en lo externo.

• Evasión. La app es como una manera de escapar del mundo real y vivir en un lugar donde todo es placer y sexo. Al final, ese lugar de escape se vuelve un refugio al que se acude con más frecuencia.

EJERCICIO

Síntomas para identificar si estás desarrollando un uso problemático de Grindr:

□ Revisas la app de manera compulsiva durante el día, en momentos en los que no estás cachondo ni con posibilidad o ganas de quedar o conocer gente.

□ Abres la app al levantarte y la revisas junto con las demás redes sociales.

□ Pasas más tiempo en esta app que en WhatsApp, Instagram u otras aplicaciones de chat hablando con tus amigos .

□ Te acuestas tarde muchos días, duermes poco o mal y descuidas tus obligaciones por estar conectado a la app.

□ Utilizas el Grindr para evadirte del malestar o calmar tu ansiedad e incomodidad.

□ Abres Grindr cuando te sientes solo o aburrido .

□ Tienes la sensación de que sin Grindr tu vida social o sexual se va a terminar .

□ Si vas a otra ciudad, abrir Grindr y ver quién hay es de tus mayores motivaciones .

□ Tienes encuentros prácticamente todos los días con gente distinta, o incluso algunos días con más de una persona.

□ Utilizas Grindr para espiar a tu ex o controlar a la gente que conoces.

□ Tienes Grindr aun teniendo pareja, para «ver qué hay» y no perderte nada .

□ Tienes conversaciones con gente que no te gusta en momentos en los que no tienes pensado quedar, sin saber bien por qué.

□ Quedas con chicos que no te ponen ni te atraen por la desesperación de tener sexo.

□ Has tenido encuentros en los que te has sentido incómodo o mal y no has sido capaz de irte .

□ Te incomoda que te reconozcan o te avergüenza que vean la cantidad de tiempo que pasas en la app.

Con cuantas más afirmaciones te hayas sentido identificado, más profunda será tu adicción a la aplicación y más te recomiendo darle una vuelta al hecho de buscar ayuda.

A continuación te daré una serie de consejos para intentar frenar esta situación:

• Elimina las notificaciones y no permitas que te salten durante el día. Intenta que las conexiones nazcan de la apetencia genuina y no de las llamadas de atención de estas.