Sobreviviendo en el mundo gay 7. Sexualidad y roles en el mundo gay #2
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7. Sexualidad y roles en el mundo gay #2

Ser activo es lo que yo llamo rol deseable, porque permite seguir en la línea de la virilidad heteronormativa, mientras que ser pasivo va asociado en algunas ocasiones a la vergüenza y la culpa.

De hecho, algo de estas prácticas ha quedado registrado en la historia; por ejemplo, en la Antigüedad grecolatina, el hombre adulto y libre podía penetrar a un joven siempre que este fuera menor y aún no un ciudadano pleno.

Sin embargo, cuando un ciudadano adulto adoptaba un rol pasivo podía perder honor, prestigio político y ser considerado indigno.

Esto mismo pasa actualmente en algunas prisiones y en determinados países, donde el pasivo está mucho más perseguido y sufre consecuencias como burlas, violaciones, castigos o vergüenza pública.

Siendo así, ya puedes imaginar todo lo que falta por hacer para mejorar nuestra manera de vivir la sexualidad.

Hoy en día, estas categorías que en principio deberían servir solo para describir preferencias sexuales han acabado funcionando como verdaderas identidades, que algunos hombres sienten casi como una etiqueta fija que los define.

En parte, esto se debe a la influencia del machismo y el refuerzo de las aplicaciones de citas, que constantemente te piden colocarte en una casilla.

Una cosa es tener una preferencia sexual, lo cual está perfecto, pero otra es que esa preferencia sexual marque tu manera de expresarte y vivir y juzgar a otras personas.

A mí siempre me gusta recordar que todo esto es cambiante .

He visto a pasivos «puros» volverse activos con el tiempo, y a activos a los que no les llamaba nada ser penetrados cambiar su rol por amor y que hasta han aprendido a disfrutarlo.

De hecho, estos roles no son verdades absolutas ni identidades cerradas, son posiciones en un juego sexual .

Muchas personas descubren que sus preferencias cambian con el tiempo, con la pareja o con el momento vital y su cuerpo, incluso muchas renuncian al sexo anal y disfrutan de los preliminares.

Más mitos

En este apartado me gustaría hablarte de algunos mitos más, en este caso de aquellos que pueden estar dañando tu visión y disfrute del sexo.

Mito 9: Ser activo es ser más hombre y ser pasivo es ser más marica

Es falso.

Los dos están teniendo el mismo tipo de sexo , y uno sin el otro no podría disfrutar ni ser completo.

Ambos se necesitan y ambos se buscan. De hecho, el pasivo se está haciendo una lavativa (luego hablaremos de ello) y está haciendo el esfuerzo de ser penetrado, lo cual requiere bastante más técnica y valentía.

En todo caso sería al revés. Meter un pene se considera de machote, ¿pero estar recibiendo un pene durante una hora por el orificio anal es de ser débil y menos hombre?

Es un debate interesante ver en función de qué hemos construido como sociedad nuestra percepción de lo que es ser más o menos hombre.

El hecho de que un chico diga que por el culo no le entra nada porque le duele se asocia a ser un «machote activo», en lugar de asociarse a debilidad y sensibilidad. Es muy curioso.

Mito 10: Ser versátil es lo mejor, es más completo

Concuerdo en que el versátil puede tener la suerte de no tener que limitarse y disfrutar de lo mejor de ambos mundos, pero es injusto tratar al que no lo es como si «le faltase algo» , como si fuese un ser incompleto por no tener la capacidad de disfrutar de ambas. Esto puede llevar a la frustración.

Mito 11: El activo es dominante durante el sexo, el pasivo obedece siempre

No siempre es así. De hecho hay activos tranquilos y a los que les gusta dejarse llevar, y pasivos dominantes ( power bottoms ), los cuales quieren tener el control durante el acto y ser quienes mandan. Mientras sea consensuado y ambos disfruten, está bien.

Mito 12: Los roles son fijos e inmutables

Ya hemos visto que no es así. No debemos limitarnos por habernos definido en el pasado con un rol determinado, esto puede cambiar cuando queramos, podemos experimentar y probar. Para algo somos libres.

Mito 13: El activo debe estar siempre duro y tener aguante

Parecen imposiciones ridículas, pero te sorprendería saber la cantidad de gente que llega a consulta por este tipo de presión .

Muchas veces, los hombres activos sienten que deben estar duros, correrse, ser capaces de penetrar durante equis tiempo y de recuperar la energía rápidamente.

En este sentido, son alucinantes los motivos de las consultas, como, por ejemplo: «Aguanto menos de diez minutos», «No tengo ganas todos los días», «Mi pene no es suficiente», «Se me baja de vez en cuando durante el sexo» o «No me corro dentro, a veces necesito mi mano».

Cuando vas al gimnasio, hay días mejores y días peores, días en los que tienes más energía, has dormido mejor o comido más, y días que sin saber el motivo te sientes débil o sin fuerzas.

El cuerpo humano es así, no siempre rinde, y no pasa nada por ello.

No pasa absolutamente nada por no estar a la altura en cada una de las ocasiones, porque no existe ninguna altura más allá que la que nosotros mismos nos hemos inventado.

Si tu pareja te presiona con estereotipos de esta clase, dile que se busque un robot, que tú eres un ser humano.

Mito 14: El pasivo debe estar siempre limpio

Este es otro mito que me indigna mucho, ya que lleva a pensar que debemos estar siempre perfectos, teniendo en cuenta todo el trabajo que ello conlleva .

No puedes pretender estar listo un sábado a las siete de la mañana tras haber comido en McDonald’s al terminar una fiesta.

Es lógico que la comida basura genera residuos rápidamente, vas a manchar (es decir, van a aparecer restos fecales durante la penetración de forma accidental).

Hay gente con un tracto intestinal diferente a otra, hay personas que con una lavativa pueden mantenerse limpios todo el día, y otras que sin lavarse siquiera no manchan.

Hay que saber dónde estás y qué esperas de ello, no se puede pretender que el pasivo esté siempre listo y preparado para cada vez que quieres meterla, porque no es justo para él.

Y, por supuesto, ni se te ocurra enfadarte o poner caras desagradables cuando te han manchado, eso es ser muy poco humano.

Si la persona ha hecho su mejor esfuerzo dedicándole una hora a su culo antes de ir a verte, solo para que se la puedas meter, él no controla si mancha o no.

A nadie le gusta pasar esa vergüenza, sé empático.

Mito 15: El tamaño lo es todo

Es falso. De hecho, con cinco o seis centímetros ya se puede estimular el punto G, ya que la mayoría de las terminaciones nerviosas, tanto de la vagina como del ano, están en los primeros centímetros del comienzo .

Una prueba de ello es la estimulación con el dedo, lo cual indica que el tamaño no va relacionado con el placer, sino más bien con el morbo, la estimulación visual y las creencias de cada uno .

Mito 16: El orgasmo es el objetivo final

Para nada es cierto y además es un pensamiento muy dañino.

Muchas veces, parece que para tener una relación sexual completa hay que pasar por la penetración, incluyendo la eyaculación.

Si para sentirnos satisfechos ponemos como condición que pase todo esto, es normal que muchos días en los que estamos sin ganas ni fuerzas acabemos sintiendo que en realidad no hemos cumplido.

El objetivo del sexo es disfrutar, nada más.

Si tú has disfrutado con unos besos y unas caricias en las partes íntimas, ya es una relación sexual placentera y completa para tus necesidades.

Mito 17: El hombre debe llevar la iniciativa

Esto parece tontería en nuestro caso, pero no lo es tanto.

He tenido varios pacientes que sienten que, si no son ellos los que insisten para tener sexo, los que conquistan y se lo «ganan», no les pone .

Esto hace incompatibles muchas relaciones al ser dos hombres intentando tener el mismo rol y no dejándose conquistar por el otro.

En mi opinión, este mito viene del machismo , de pensar que si una mujer va provocando o pide sexo es una «buscona» y se percibe como menos atractiva que la que lo pone difícil.

Está claro que hemos heredado modelos del patriarcado de los que nos resulta difícil salir.

¿Cuál es mi rol?

Hablando de la exploración del rol en los inicios, sobre todo si eres principiante, déjame decirte lo siguiente: no te dejes engañar por el porno, porque la vida real no es así .

A veces, ya sea por el tamaño grande o pequeño del pene, por su altura o por la presión social, te encasillan en un rol desde el principio, un rol que no quieres ejercer.

Puede que una pareja con más experiencia te diga lo que eres y aceptes tener sexo de tal o cual forma, puede que tu público objetivo te sexualice hacia un lugar concreto, pero siempre es importante que pruebes y decidas por tu cuenta .

Una de las claves para diferenciar entre lo que se desea de verdad y lo que uno siente que «debería» hacer es la masturbación.

¿En qué piensas o con qué te identificas cuando estás solo, nadie te juzga y te tienes que imaginar algo placentero?

Ahí está la verdadera respuesta. Algunos chicos evitan ser pasivos solo por miedo a que les guste y ser juzgados, cuando en realidad lo están deseando y lo disfrutan.

Otros insisten en ser activos porque piensan que es el rol más valorado y que por su actitud o físico es el que deben tener, lo cual les causa frustración y desconexión sexual.