Sobreviviendo en el mundo gay 5. Estereotipos, estigmas y mitos en el mundo gay #4
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5. Estereotipos, estigmas y mitos en el mundo gay #4

En un mundo donde se impone la heterosexualidad como norma, mucha gente ni se plantea otra posibilidad en su vida, por lo que les cuesta entender cómo funciona el cerebro de una persona homosexual. Aquí te dejo algunas preguntas y una frase que he usado en varias ocasiones para combatir este mito:

• ¿Tú elegiste que te gusten las mujeres?

• Si te pido que cambies, ¿puedes volverte homosexual por gusto?

• ¿Te atraería sexualmente un hombre si ser gay se pone de moda entre tus amigos?

• No entiendo tu estilo de vida hetero, se me hace raro, pero lo respeto.

Muchas suenan disparatadas y casi parecen una broma, ¿verdad?

Pues así tenemos que vivir. Encima, el hecho de que haya un aumento de visibilidad y mayores libertades permite que más chicos se puedan permitir explorar y salir del armario , lo cual invita a mucha gente a pensar, de forma reduccionista, que es porque está de moda.

Hay que añadir que muchas familias tienen tal resistencia y homofobia que, con tal de evitar aceptarlo , se agarran a que ser gay es una fase.

¿Por qué es falso este mito?

La orientación sexual no se elige. De hecho, la ciencia ha demostrado que es el resultado de una compleja interacción de factores biológicos, genéticos y ambientales, no de una decisión voluntaria, como lo comprobó un estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology en 2023.

Cada vez que nos dicen «Es una fase, potencia la otra parte» están ejerciendo una especie de violencia: es como afirmar que una parte de nuestra vida no merece ser tomada en serio y no fuésemos lo suficientemente inteligentes como otros chicos de nuestra edad para saber lo que sentimos o nos gusta .

Sin estar en nuestra cabeza, ¿la gente sabe más de nosotros que nosotros mismos?

Lo peor de todo es que debido a esto muchos chicos acaban creyendo que pueden cambiar, acaban rezando para que ocurra y, en muchos casos, acaban teniendo relaciones falsas sin amor ni deseo con tal de forzarse a hacerlo «bien» para sus padres.

No vamos a hablar aquí de las terapias de conversión, pero todos sabemos que existen y el daño que causan.

Mito 6: Si tienes influencias gais de cualquier tipo, acabas volviéndote gay

Que no vea series en las que hay escenas gais, a ver si se va a volver gay.

Esos homosexuales pervierten a nuestros hijos.

No puedes besarte en público, no es apto para niños.

En este mito no me detendré tanto como en los otros, pero me apetecía hacer una breve mención porque me parece importante.

¿De dónde viene este mito?

Del miedo y la homofobia, pero también de la incultura.

Existe mucho miedo a pensar que un hijo va a ser de esa forma que tanto odias, pero también de esa forma en la que la sociedad lo hará sufrir.

Ese miedo a veces es tal que puede llevarte a querer proteger a tu hijo de algo que es inevitable y a intentar buscar maneras de que, si hay dudas acerca de su sexualidad, no tenga la más mínima influencia por si «se salva» de serlo.

Pero, lejos de conseguir esto, todo empeora.

Quien es gay será gay hagas lo que hagas , pero, si encima le has ocultado esa realidad y nunca le has permitido normalizarla, sufrirá profundamente para descubrirse, entenderse y aceptarse, lo cual repercutirá en un doloroso futuro, pocas relaciones de calidad y problemas de salud mental si no se trabaja a tiempo.

¿Por qué es falso este mito?

Si este mito fuese cierto, casi todos seríamos heteros , porque la mayoría hemos nacido en una época en la que teníamos padre y madre, en la que nuestros principales modelos eran hetero, en la que las películas de Disney, y de cualquier tipo, las parejas eran hetero, etc.

Es decir, no había otros modelos con tanta fuerza.

No tiene sentido pensar que ver pelis o series de temática hetero te vuelve hetero, y viceversa , eso solo significa no tener clara tu sexualidad y tener miedo de replantearte cosas. La orientación sexual no funciona así.

Mito 7: Los homosexuales son infieles por naturaleza

Los gais no tienen relaciones largas.

El amor entre gais no es igual, es menos real y sano.

¿De dónde viene este mito?

Esto tiene un origen histórico. Durante años no podíamos casarnos ni tener relaciones visibles, lo que dificultaba mucho la estabilidad de los vínculos .

Además, con el estigma del VIH, sumado a la poca visibilidad que las relaciones gais saludables han tenido en la cultura, se ha creado un cóctel perfecto para la preservación de este mito.

¿Es falso este mito?

Sí, es rotundamente falso. La cualidad de ser fiel no viene determinada por la orientación sexual, sino por los valores y el control de los impulsos.

No solo hablamos de factores individuales (valores, habilidades relacionales, madurez, etc.), sino también de factores relacionales (comunicación, satisfacción, acuerdos, etc.).

No es cierto que haya una diferencia significativamente mayor en las parejas homosexuales, pero sí más tipos de relaciones (parejas abiertas, triejas, poliamor, etc.), lo cual permite, de forma consensuada y pactada, estas relaciones que no son fruto de una infidelidad, según demostró un estudio realizado con dos muestras de poblaciones norteamericanas y publicado en 2017 en el Journal of Sex pero si para estos sectores el matrimonio entre un hombre y una mujer es «sagrado y divino», mientras que el amor entre dos hombres es terrible y pecado, todo lo que provenga de este análisis estará en concordancia con reforzar la idea de que la homosexualidad no es nada buena.

Llevamos milenios con un tipo de familia normativa y salirse de ahí es terreno desconocido.

Comparadas con la cantidad de familias normativas con padres heterosexuales, casi no existen familias homoparentales, por lo que no existen muchos datos al respecto ni, hasta hace poco, estadísticas claras, y esta oscuridad permitía a ciertos sectores aprovechar para meter sus ideas falsas influidas por la homofobia y los prejuicios.

Si a esto le sumas que para mucha gente nuestra orientación es un «desequilibrio mental» y que la sociedad machista en muchos casos nos enseña que, sin una mujer, un hombre va a estar totalmente perdido y será incapaz de gestionar la paternidad, tenemos el cóctel completo.

En mi pódcast Noche para dos , un padre de familia homoparental me contó hace poco que una vez se vieron agobiados porque su niño no paraba de llorar, y una mujer se les acercó y les dijo «Os ayudo», pero en un tono que era incapacitante, no amable.

Hay una creencia general a pensar que dos padres van a ser mucho menos capaces de sacar adelante a un niño que, por ejemplo, dos madres, lo cual no siempre es así y, además, depende de mil factores.

En el capítulo 10 explicaré, con estudios científicos que respaldan estos argumentos, por qué esto es falso.

¿Por qué es falso este mito?

Una investigación que revisó setenta y nueve estudios académicos que hablan sobre el bienestar de los niños con padres homosexuales o lesbianas concluyó que el 95 por ciento de dichos estudios no encontró diferencias negativas en el bienestar emocional, social o académico de los niños pertenecientes a familias monoparentales.