Sobreviviendo en el mundo gay 4. Vinculación gay e influencia del porno #2
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4. Vinculación gay e influencia del porno #2

Además, un 90 por ciento de los universitarios varones cree que el porno es fiel a la realidad sexual.

Si esto ya afecta tan negativamente a varones heterosexuales, con muchas más experiencias positivas y modelos sanos alrededor, imagina cómo nos afecta a nosotros, los varones homosexuales, que carecemos de referencias y experiencias positivas en muchas ocasiones para contrarrestar estos efectos.

Mario, un paciente de diecinueve años, vino a mi consulta a causa de un sufrimiento elevado.

Me comentó que apenas había estado con dos chicos en su vida y, por otro lado, que veía porno más de tres horas al día y no podía parar.

En sus relaciones, no era capaz de tener una erección y sentía que algo iba mal en él. Quizá no era gay, se sentía perdido.

Hay algo que les ocurre a los adictos al porno, como ocurre con cualquier otra sustancia adictiva: generan tolerancia .

Cuanto más porno consumen (más vídeos, más novedosos y más potentes), más experiencias extremas necesitan para excitarse de la misma manera que al principio.

Cada vez cuesta más llegar al mismo nivel de excitación y, por lo tanto, la persona empieza a consumir vídeos de experiencias extremas , como violaciones en manada, orgías, BDSM, etc.

Cuanto más se alejan estas experiencias de la realidad, mayor dificultad tendrá la persona en el futuro para poder disfrutar de una relación sexual básica o tradicional, en una cama, con su pareja.

En el caso de Mario, tras preguntarle en qué pensaba cuando se excitaba en su casa y qué le motivaba a masturbarse, me comentó situaciones sacadas de un vídeo porno en el que tres hombres forzaban a otro, o un padrastro se acostaba con su hijo (típico vídeo de incesto).

Con este panorama, es lógico que una relación sexual tradicional le resultase «simple y aburrida» y no lograse estimular su cerebro de la misma forma que lo hacía un contenido tan potente.

Si acostumbras a tu cuerpo y a tu mente a que te lo den todo hecho (una pantalla) y a que para lograr el orgasmo debe ver experiencias similares a estas, posteriormente, en una interacción sexual normal, no va a ser capaz de excitarse de la misma forma.

Con Mario hicimos un trabajo de desintoxicación , dejando paulatinamente el porno y sustituyéndolo por el uso de la imaginación para potenciar su imaginario erótico.

• Imaginario erótico: es el conjunto de imágenes, fantasías, recuerdos, ideas, narrativas y representaciones mentales que una persona asocia con la sexualidad y que pueden provocar excitación o placer.

Esto es muy importante para tener una vida sexual sana y satisfactoria, pero, en el caso de las personas que consumen pornografía habitualmente, este imaginario se deteriora, con consecuencias como:

• Pérdida de la capacidad creativa , lo que empobrece la capacidad de excitarse con la imaginación, ya que no se ha entrenado, y la referencia virtual ha sido la norma.

• Las fantasías personales vividas pasan a ser sustituidas por escenas aprendidas del porno en las que los actores representan un papel.

• T olerancia en el sistema dopaminérgico , lo que se traduce en que, cuando el cerebro recibe una estimulación sexual muy intensa de manera repetida, se acostumbra y ya no reacciona igual que al principio.

Esto hace que las personas necesiten escenas cada vez más fuertes y alejadas de la realidad para provocar el mismo nivel de excitación en su cerebro.

Esto sucede porque el sistema de recompensa de nuestro cerebro, que funciona con dopamina (motivación y placer), se vuelve menos sensible.

• Asociaciones condicionadas , en las que el cerebro vincula la excitación sexual con imágenes o prácticas vistas en la pantalla y provoca que el deseo sexual acabe siendo esclavo exclusivo de este tipo de estímulos, lo cual deja a la realidad un poder nulo de excitación en la persona.

• Complejos y distorsiones corporales, y, además, un imaginario lleno de cuerpos perfectos.

En el caso del mundo gay, penes enormes, cuerpos musculados y culos con retoques estéticos; estos modelos corporales son los que llenan la mente del chico, lo cual impide que se excite con cuerpos más reales y que se sienta avergonzado de su propio cuerpo.

Si tú integras, viendo porno cada día, que un pene debe medir veintidós centímetros, es probable que sientas insatisfacción y frustración en la vida real.

• Desvinculación del afecto frente a lo sexual. El porno desconecta el imaginario erótico de los elementos emocionales, del cariño o la intimidad. Además provoca la muerte de la sensualidad y centra la relación sexual en lo visual o explícito, sin tener en cuenta todo lo demás.

En muchos casos, para cuando los chicos empiezan a aceptar su sexualidad abiertamente, a conocer a otros chicos y a salir de su cascarón de miedo y vergüenza, el porno ya ha causado una herida muy grande con efectos que tardarán mucho en ser reversibles .

Piensa que muchos chicos crecen en pueblos, países o lugares donde no tienen acceso a parejas reales ni queriendo, ni aceptándose.

En otros, su vida corre peligro si lo hacen, y en algunos pocos sitios, aunque puedan aceptarse y salir, quizá no saben cómo conocer gente.

El porno no es una elección de la que culparse , a veces es una búsqueda desesperada de exploración de la sexualidad.

Lo que nadie nos cuenta, además, es que, debido a la ansiedad minoritaria de la que somos víctimas como colectivo, somos más propensos a este tipo de adicción .

Vamos a dar una explicación más científica para que lo veas:

1. Al ver porno, el cerebro activa el sistema de recompensa , lo cual provoca liberación de dopamina (motivación y excitación), endorfinas (placer y bienestar frente al malestar previo), oxitocina (calma, conexión y relajación) y prolactina (somnolencia y calma).

En resumen, químicamente el cerebro pasa de un estado de malestar general, de negatividad y de alerta (ansiedad) a uno de satisfacción y relajación en cuestión de minutos.

Esto evidentemente genera en el cerebro un efecto potentísimo de adicción .

2. El porno secuestra tu atención: todos los recursos cognitivos están centrados en la parte sexual, lo que dificulta que el cerebro se concentre en aquello que te provocaba malestar . Pero el problema sigue ahí, latente, esperando a volver porque no ha sido bien gestionado.

3. El porno genera sensación de control y éxito frente a la posible realidad de muchos chicos que tienen sentimientos de inseguridad, rechazo, malestar, vergüenza, timidez o estrés.

4. Con todo lo anterior, el cerebro empieza a entender, a base de reforzamiento positivo y aprendizaje asociativo, que el porno ayuda a sentirse mejor cuando te sientes mal , lo cual provoca que busques ese estímulo cada vez que te sientas triste o solo, como analgésico emocional y no tanto como búsqueda de placer.

Parece todo muy bonito e incluso alguien podrá decirme: «Adrián, si me ayuda y me hace sentir mejor, ¿qué tiene de malo?

». Pues bien, tiene de malo que utilizar el porno como estrategia de autorregulación impide desarrollar estrategias saludables y reales , lo que provoca dependencia y asocia el sexo a emociones negativas, con sus posteriores consecuencias.

Si cada vez que te sientes mal vas corriendo a ver porno, estás «huyendo» de los problemas, desarrollando una estrategia de afrontamiento evitativa y dejando sin resolver lo que realmente pasa (que te aseguro que volverá con más fuerza).

Según he podido observar, a veces aparece la culpa , por sentirse sucio, guarro o por ir en contra de los propios valores personales, lo que aumenta aún más la ansiedad de la persona tras el consumo, y, además, provoca mayor necesidad de volver a consumir para calmarla. Así, el ciclo acaba siendo:

Este ciclo nunca acaba bien: muchas veces empeora hacia aún más sufrimiento y depresión.

Si te has sentido identificado, no te preocupes, no estoy aquí para juzgarte ni jamás diré que no hay solución ni arreglo. Si me formé como psicólogo es porque creo que las circunstancias pueden cambiar, que la gente puede mejorar y que los problemas de este tipo tienen solución.

EJERICIO

Te dejo unas preguntas acerca de tu consumo de pornografía.

1. ¿Qué dirías que es la pornografía para ti?

2. Cuando sientes ansiedad o estrés, ¿con qué frecuencia recurres al porno?

(Analiza bien tu estado emocional previo antes de empezar a consumir, sé consciente de en qué pensabas justo antes y de cómo te sentías.

Posible realidad : si el porno es un recurso habitual de calma en tu vida, quizá es más una muleta emocional que una fuente de placer).

3. ¿Ha aumentado tu consumo en los últimos dos años?

4. Cuando consumes porno, ¿abres varias ventanas a la vez y vas cambiando de vídeo de forma constante para buscar el clímax y aumentar la excitación?

5. Cuando has acabado de ver porno, ¿qué emociones predominan en ti? ¿Cómo se siente tu cuerpo? Realidad : el placer real produce sensaciones de bienestar y calma; el placer evitativo, bajones emocionales y desconexión del propio yo.

6. ¿Cómo crees que el porno influye en tus expectativas sexuales y en tus relaciones reales? Insight : si el porno se convierte en el director de orquesta de tu imaginario sexual, acaba desplazando al interés por la conexión, el placer y la intimidad reales.

7. ¿Podrías masturbarte sin porno ni imágenes de ningún tipo, solo con tu imaginación?

8. Si te digo que vas a estar dos meses sin poder ver porno, ¿qué sensación te viene a la mente? Realidad : si ha sido ansiedad o angustia, ya tienes tu respuesta.

9. Cuánto tiempo real crees que el porno te quita durante una semana de tu vida? ¿Qué harías con ese tiempo si dejas de consumirlo?

10. ¿Qué le dirías a tu yo del futuro si sabes que ha conseguido dejar el porno?