3. El obsoleto proceso de «salir del armario» ganancias y pérdidas #4
Por ejemplo, la frase «Nadie me va a querer si digo que soy gay» puede transformarse en «Puede que haya personas que me rechacen, pero habrá otras que me querrán incluso más, al conocerme plenamente.
Me libraré de los vínculos falsos o de amor condicionado, y los que quedarán a mi lado me conocerán del todo y me harán sentir comprendido, querido y a salvo.
Siempre estoy a tiempo de construir nuevas relaciones».
Como hemos venido diciendo a lo largo de todo este capítulo, «salir del armario» es un proceso —no un hecho aislado— que requiere paciencia y cariño.
Me gustaría, antes de terminar el capítulo, dejarte un anexo especial para familias conservadoras , que he elaborado a raíz de tratar a muchos chicos de familias católicas o con padres especialmente complicados.
En este caso no voy a extenderme, pero sí quiero hablar de ciertas particularidades.
Estas familias suelen otorgar gran valor a la opinión externa sobre la imagen de su familia, suelen ser inflexibles sobre las expectativas que tienen con sus hijos y suelen oponer resistencia a los cambios y novedades.
Estos casos requieren de un mayor esfuerzo por parte de los hijos en la educación.
Si tienes padres conservadores, asegúrate de tener en cuenta estos aspectos, antes y después de comunicarlo:
• Empieza a educarlos desde momentos previos a abrirte con ellos , corrigiendo comentarios homófobos, poniéndote serio y haciéndoles ver por qué están equivocados.
• Expresa indirectas que den pie a que vayan haciéndose una idea sin confrontar directamente.
• Trata de ser paciente y mostrar que sigues siendo el mismo (en la medida que lo seas de verdad, claro). Realiza las actividades de siempre con tus padres, no des por hecho cambios por miedo a sentirte rechazado.
• Comunícaselo primero al que creas que mejor puede reaccionar , de modo que pueda serte de ayuda con el otro progenitor.
Escoge bien y con tiempo. Yo aproveché la situación de divorcio de mis padres para contárselo primero a mi madre y, una vez que le di tiempo para procesarlo y llevarlo genial, hablé con mi padre, a quien en primer lugar le dije: «Mamá lo lleva genial, imagino que tú no serás la excepción».
Chicos, esto es supervivencia pura, hay que utilizar toda táctica posible para mitigar el sufrimiento .
• Encárgate de expresar tu felicidad, en caso de tenerla, haciéndoles ver que estás bien y que tus decisiones no son fruto de un impulso .
Esto no debería ser así, pero, por desgracia, los padres se toman más en serio este tipo de noticias si ven que sus hijos están en un buen momento, son responsables, etc.
Es injusto, pero funciona. Si te ven desesperado, pasando por un momento trágico y sufriendo, quizá piensen que se trata de un desequilibrio más, teniendo en cuenta su mentalidad.
Por eso, con esta clase de padres recomiendo siempre evitar contarles los problemas graves en los momentos previos a comunicar tu orientación sexual .
No queremos darles algo a lo que agarrarse para seguir negando que nos sentimos de determinada manera.
Muchas veces, el mayor temor de una madre o un padre es «no querer que sufras mucho» y, si les cuentas esto como si tuvieras una enfermedad terminal, estarás dándoles la razón .
• Realizar preguntas del tipo: «Dime una sola cosa que cambiaría en tu vida si mi novio en vez de Pablo se llamase Paula» les hace replantearse sus creencias .
Ellos tienen creencias sin saber su justificación: hay que llegar a ella, ya que en muchos casos es absurda e irracional.
Alude a lo racional, hazles pensar , reestructura cognitivamente su mente y hazles reflexionar sobre sus creencias fijas.
Estos padres son como cualquier otro, simplemente tienen arraigadas creencias desde muy pequeños que les dificultan aceptarte como te gustaría.
Poco a poco, y con esfuerzo, lo digo por experiencia, demostrando paciencia y cariño serás capaz de establecer una relación preciosa con ellos, si previamente era así.
Como consejo final de este capítulo te diré, querido amigo homosexual, que sí, el proceso es duro, pero al final merece la pena.
Se puede aprender a ser feliz, se puede ser feliz, y mucho.
Al final, tu sexualidad es una mínima porción del universo que eres como ser humano, y las personas que nos rodean son tantas que encontrarás un sitio en el que ser tú y sentirte completamente feliz.
Debes saber algo: eres maravilloso tal como eres, y tu manera de amar también lo es.
Tus deseos y tus necesidades son igual de válidos que los de cualquiera.
Hay un mundo ahí fuera lleno de experiencias, personas y amor; es tu derecho desde que naciste vivir en él de forma tan plena como quieras hacerlo, y nadie puede quitarte ese derecho si tú no lo permites.
Es hora de asumir el control de tu vida, es hora de ser el capitán de tus decisiones, es hora de actuar como quieres y no como los demás esperan de ti. Es hora de ser libre.