3. El obsoleto proceso de «salir del armario» ganancias y pérdidas #3
Sé que es injusto tener que hacer un esfuerzo por ser comprendidos, por educar, incluso por convencer; pero nuestros padres hacen por nosotros ese esfuerzo en muchos aspectos durante toda su vida y, en este sentido, merece la pena ayudarlos. No solo por ellos, sino por nuestro futuro a su lado.
Quiero añadir una serie de etapas típicas por las que pasan muchos padres al conocer la noticia, especialmente los padres conflictivos, de modo que te resulte de ayuda. A dichas etapas les añado soluciones, las cuales he ido encontrando a lo largo de los años:
1. La respuesta o fase de choque
En esta fase, la familia siente la noticia como una bomba, ve al hijo como un extraño y se distancia de él. «Mi hijo ya no es el mismo, ya no podré ir a su boda o tener nietos, me ha decepcionado». Esta etapa es de educación y más educación.
Aquí podemos enseñarles a nuestros padres que seguimos siendo la misma persona, que llevamos años así y somos felices, que tenemos las mismas intenciones de vida que antes y que es posible casarse o tener hijos.
Podemos explicarles detalladamente los estereotipos en torno al VIH, la pluma, la promiscuidad, la forma de vestir, etc.
Podemos explicarles la variabilidad dentro del colectivo, que es tan grande como en los heterosexuales.
En definitiva, hay que trabajar con ellos lo que llevamos años trabajando con nosotros mismos.
2. La respuesta de negación
La negación de la realidad se puede dar de muchas formas.
Hostilidad. « Mi hijo no va a ser un maricón de esos». «Mi hija no será una desviada». En estos casos lo mejor es expresar que no es una elección, y mucho menos una elección suya. Es lo que hay; y, si quieren formar parte de tu vida, deben aceptarlo.
No aceptación. Los padres miran hacia otro lado y no se habla del tema.
Esto es como no haberlo contado, porque al final sigue el mismo ambiente tenso y antinatural, bajo esa sensación de que hay algo malo que ocultar.
En este caso, sacar el tema con naturalidad de forma constante a veces puede ayudar a los padres a enfrentarse a la realidad.
Al principio puede que tengas que oír respuestas duras o desagradables, pero el dolor irá desapareciendo.
Si quieres una relación natural, es el precio que hay que pagar.
Desprendimiento. No quieren que sus hijos hablen del tema.
Es diferente al punto anterior, porque no es lo mismo evitar que rechazar frontalmente.
En estos casos, se ha de expresar que es algo indispensable para ti, y que, si no lo aceptan, no hay relación sana posible (puede ser una buena opción el invitarlos a que lo entiendan).
Si no queda más remedio, serás tú quien deba desprenderse de la relación con ellos, porque vivir una mentira toda tu vida para que te quieran es igual a no ser querido.
Rechazo. Los padres insisten en que es una etapa que pasará y no hacen el esfuerzo de integrarlo ni pueden mentalizarse de ello; asimismo piensan que es una decisión intolerable para ellos.
En este caso, las únicas soluciones son el mantenerse firme y el tiempo.
Te recomiendo, eso sí, ponerte un tiempo límite, porque no puedes pasarte la vida esperando.
3. El sentimiento de culpa
Hay múltiples creencias equívocas sobre la homosexualidad, como, por ejemplo, que se origina debido a un estilo sobreprotector por parte de la madre o que los hijos con muchas hermanas salen gais, y viceversa.
Todo esto es cuestión de educación, también de poder razonar con ellos desmontando con ejemplos sus argumentos (aunque, claro, no es nada fácil).
Muchas veces, al enterarse, los padres se intentan culpar , afirmando que no han sido lo suficientemente cariñosos, o que se han pasado de serlo, o que quizá la madre ha mimado mucho a sus hijos o que el padre ha sido demasiado blando.
A Nacho, de veinticuatro años, su padre le pidió perdón por haberle querido menos que a sus hermanos, y comenzó a atosigarle con abrazos y expresiones de aliento («palabras de afirmación», sería el término en psicología) esperando compensar el daño causado.
¿Puedes imaginar que te traten como un problema que hay que resolver?
¿Qué carencias habría tenido el padre de Nacho en la infancia para nacer heterosexual?
¿O acaso en la heterosexuali dad, debido a que es «normal», no existen las carencias?
4. Expresar los sentimientos
Mi experiencia me dice que puede ser muy adecuado insistir a los padres que comuniquen esto a sus amigos o hermanos, de tal forma que puedan recibir feedback positivo y respuestas tranquilizadoras que eliminen su malestar y normalicen el tema .
Muchas veces, por suerte o por desgracia, cuando tu hijo es homosexual se vive de forma más negativa que cuando se trata de un sobrino o del hijo del vecino.
Podemos beneficiarnos de esto cuando es un tío o una amiga quienes pueden tranquilizar a nuestra madre o nuestro padre.
En el caso de mi madre, como dije anteriormente, contárselo a sus mejores amigas la ayudó muchísimo a ver que no pasaba nada.
Muchas veces, aunque esto que voy a decir suene horrible, no nos duele que el hijo de nuestra hermana o prima sea «maricón», pero nos duele tenerlo en nuestra propia casa.
Es un poco hipócrita, pero puede beneficiarnos si somos listos, pues muchos padres son supertolerantes con los hijos de otros , dando mensajes de apoyo o normalizando, pero luego con los propios son auténticos monstruos.
¿La razón? «Es que tú me importas, eres mi hijo, él no».
En cualquier caso, podemos utilizar esto como una baza de defensa o como apoyo extra por parte de terceros.
Como digo a lo largo del libro: es injusto tener que utilizar todas estas cartas, pero también es una cuestión de supervivencia .
5. La decisión personal
Es el momento decisivo ; lo que pase en los primeros meses determina en muchos casos cómo va a quedar la relación familiar a partir de ese momento.
Algunas familias ponen límites y se adaptan a ellos de forma sana, pero sin profundizar; otras avanzan en una línea mucho más comunicativa y normalizan por completo la situación; y otras se van distanciando hasta, en muchos casos, perder la relación.
En definitiva, tienes que saber que todas estas reacciones son normales y que conocerlas te ayudará a estar prevenido y poder actuar con la comprensión y amor con que te gustaría ser tratado.
Pero recuerda: tu derecho a ser respetado y bien tratado es esencial , nadie debe opinar o tener la opción de creer que pueden decidir sobre tu sexualidad.
Eres así de forma natural, siempre has sido así, e, igual que tú no juzgas a otros por sus decisiones, otros no deberían tener la opción de decidir si te respetan o no, ya que eso te pertenece.
No lo olvides, y no dejes que la sociedad normalice algo así.
Te voy a proponer tres ejercicios clave para ayudarte en el proceso:
EJERCICIO
Escribe una carta reflexiva y profunda que te ayude a conectar con momentos o situaciones clave. Puedes elegir una de las tres que presento a continuación o hacerlas todas; en cualquier caso, escribe cada carta de manera realista, con calma y tomándote tu tiempo.
• A tu yo de la infancia , expresándole todo el apoyo que no tuvo, hablándole como ese hermano mayor, o figura de apego principal, que cuida y acepta.
• A tu yo del futuro , cuéntale cómo esperas vivir siendo libre, de qué manera te gustaría verte en el futuro, cómo son tus relaciones ahora que las vives de lleno, qué tipo de vida tienes y por qué eres feliz.
Te ayudará mucho a visualizar un futuro bonito y a tomar decisiones proyectándote hacia él.
• A las personas más importantes de tu vida , escríbeles, pero sin enviarles la carta, e intenta profundizar y desahogar todos tus miedos e inseguridades. Te ayudará a entenderte mejor y saber cómo proceder.
EJERCICIO
Rueda de apoyo
Dibuja un círculo con tu nombre en el centro y escribe alrededor los nombres de las personas que te generan confianza, comprensión, o con quienes querrías contar si hablaras abiertamente.
Ponles colores según el nivel de confianza que tengas con ellos (por ejemplo: verde = persona de mucha confianza; amarillo = persona con la que cuento en ocasiones; rojo = persona con la que no cuento para nada).
¿Quién podría ser tu primera persona segura?
Esa persona debería darte seguridad alta, sensación de tranquilidad y el saber que vas a tenerla a tu lado si pasa algo.
EJERCICIO
Escribe en el lado izquierdo de una hoja todas tus creencias sobre tu sexualidad, todas esas frases que te dices a ti mismo que te limitan y te angustian. Por ejemplo: «Voy a decepcionar a mi familia» o «Nadie me va a querer» o «Voy a perder a mis amigos».
Luego, en el lado derecho de la hoja reformula esas mismas frases, identificando si son hechos certeros o creencias que pueden estar equivocadas. En el caso de ser interpretaciones, ¿cómo podrías convertirlas en algo más compasivo y realista?