3. El obsoleto proceso de «salir del armario» ganancias y pérdidas
EL OBSOLETO PROCESO DE «SALIR DEL ARMARIO»: GANANCIAS Y PÉRDIDAS
Muchos podemos estar de acuerdo en que el concepto de «salir del armario» es anticuado, que es una expresión vieja o incluso casposa, pero por desgracia vivimos en un mundo que da por hecho que si somos hombres vamos a fijarnos en las mujeres .
Y esto nos lleva en muchas situaciones a vernos obligados a tomar una decisión, ya sea callarnos y tragar, fingiendo una sonrisa, o tener que generar un momento incómodo, explicando a quien sea que no nos atraen las mujeres.
Puede que sea con un taxista que nos hace comentarios, con un tío en una cena de Navidad o con el mecánico que nos arregla el coche, pero estos comentarios van a llegar, y esperan una respuesta de nuestra parte.
Lo más difícil para mí de este capítulo y del libro es precisamente la resistencia que genera en algunos lectores homosexuales el aceptar que su vida tiene una serie de retos injustos y que, por mucho que sepan lidiar con ellos o crean que ya no les afectan, estos tiene mucha más profundidad de la que creen.
Como hombres, nos enseñan a no mostrar debilidad; nos negamos a sentirnos víctimas de toda situación, porque parece que eso implica inferioridad , y a centrar nuestra vida en quejarnos y alejarnos de la sociedad, pero nada más lejos de la realidad.
Aceptar determinadas realidades que son hechos y autocompadecernos no nos hace débiles , nos da las herramientas para poder tener cada día una vida más real y sin miedo.
Llegado este punto, a mí me gustaría preguntarte: ¿cuántas veces en la vida tiene que salir un gay del armario? ¿Hay un final o siempre hay minisalidas?
Salir del armario no es un momento, es un proceso.
Y, como tal, no termina una vez que te lo quitas del medio con tu familia o amigos.
Sin ir más lejos, el otro día en el gimnasio un chico empezó a hablar conmigo y a los dos minutos me sacó el tema de las mujeres del gimnasio, afirmando que «Hay mejor “material” en este gym que en aquel al que iba antes».
Yo me limité a sonreír y asentir, hasta que me preguntó cuál era mi tipo y me insistió en intentar ligar juntos con algunas de las chicas, por lo que me vi obligado a decirle la verdad.
Son momentos pequeños, salidas insignificantes, su rechazo o aprobación no cambia tu vida ni te afecta, pero es constante.
Ahora bien, hay que diferenciar claramente entre salir del armario con alguien importante y hacerlo con alguien que no lo es.
Personalmente, creo que no debemos sentar a personas irrelevantes o conocidos de nuestra vida en un sillón para comunicarles nuestra orientación sexual como si fuese la noticia del año, creo que es suficiente con comentarlo de pasada .
Es tan fácil como comentar en una conversación: «El chico con el que estaba…
», y seguir hablando del tema sin pararnos a hacer un mundo de ello, como si ya fuese evidente.
Y así debería ser con la familia, los amigos y demás, aunque por desgracia no lo es.
La decisión de salir del armario
Hay gente que tiene la suerte de nacer en familias en las que la pregunta de «¿Tienes novio o novia?
» es abierta, pero son muy poquitos casos en el mundo.
La mayoría de las veces, tus padres dan por hecho que vas a ser heterosexual, y prefieren que no seas homosexual (y seguramente sufrirán un gran duelo al descubrirlo).
Un duelo que, por cierto, te va a afectar durante semanas, meses y en muchísimos casos toda una vida.
No pretendo ser dramático ni pintar todo feo; en mi caso, ahora tengo una familia con la que puedo ser yo plenamente y al cien por cien, pero no siempre las cosas fueron así.
Cuando tus padres te preguntan cada día sobre chicas, cuando sabes que hacen comentarios homófobos semanalmente, si quieres que tu vida sea plena, real y natural, vas a necesitar tener una conversación muy seria con ellos .
Pero, antes de meternos en esto, vamos a empezar por la base.
En primer lugar, debes centrar la atención en por quién lo haces, para luego centrarse en el porqué.
Al fin y al cabo, es tu vida. Tu prioridad debe ser tu libertad y tu mayor sensación de tranquilidad y seguridad.
Plantearte tus valores es importante, tienes que ver si te consideras una persona que aspira a llevar su vida desde la sinceridad, la naturalidad y alineada con su realidad personal, o si, por el contrario, vas a enfocarla desde la negación, la ocultación y la artificialidad.
En definitiva, debes decidir si vas a vivir para ti o para otros.
Si la respuesta es que quieres vivir tu vida para ti, en ese caso plantéate qué valores te van a ayudar más a conseguir la felicidad . El amor es, sin ningún género de dudas, una de las mayores (por no decir la mayor) fuente de felicidad y plenitud que hay en el mundo.
No hablamos solo del amor romántico, también del amor entre amigos o familia, y ese amor va a mejorar y construirse con más plenitud desde una profunda comunicación y conocimiento mutuos.
¿Crees que puedes vivir tus relaciones con total plenitud, calma y paz interiores, aportando eso al otro, sin aceptarte ni sentirte libre y pleno?
Estar en paz con uno mismo conlleva vivir en un estado de aceptación incondicional sobre tu propio yo, conlleva quererse y sentirse libre para ser quien uno es sin culpa ni reproche .
En ese estado irradiamos esa misma paz a otros, a nuestras relaciones.
Por eso, en primer lugar, te doy la opción de centrarte en quién quieres ser, qué valores quieres tener y en qué persona te quieres convertir , para luego plantear qué aspectos pueden ayudarte a conseguirlo.
Una vez que has respondido a la pregunta de a quién beneficia más expresar quién eres y cómo te sientes, pasemos a citar algunas ventajas a modo lista, que visualmente siempre ayudan.
1. Sentirte libre, querido, aceptado y sin miedo. Es esencial para vivir una vida satisfactoria. ¿Puedes sentirte así teniendo que ocultar una parte tan grande de ti mismo?
2. Una vez que hayas aprendido a quererte y aceptarte, no tendrás más miedo a ese rechazo por parte de otros.
Simplemente agradecerás a esas personas que no te aceptan el hecho de haber formado parte de tu vida hasta la fecha, les dirás adiós y te empezarás a rodear de gente que sí te quieren con todo, que sí te dan el mismo amor que tú te das a ti mismo.
3. Una vez que seas libre, tendrás la oportunidad de conocer a personas que hayan pasado por el mismo proceso, lo cual hará que te sientas comprendido de una forma más profunda.
Ya no estarás solo, no compartirás esa carga únicamente con personas que intenten comprenderte, sino también con otras que hayan experimentado situaciones similares a la tuya.
4. Tus relaciones entrarán en una nueva realidad.
La gente que esté cerca de ti sabrá quién eres y te preguntará realmente sobre tu vida, lo cual te permitirá abrirte en los aspectos que realmente te preocupan.
No es lo mismo que alguien te pregunte «¿Qué tal?
» a que te pregunte específicamente por el chico con el que quedaste el jueves o por la manera en la que tu padre reaccionó al tema.
Te sientes mucho más arropado y acompañado.
5. Tu diálogo interno sobre qué decir, con quién decirlo, qué parte ocultar y qué parte revelar pasará a la historia.
Eres una persona libre que no teme comunicar lo que siente, y ya no tiene miedo a ser pillada o descubierta por algo terrible.
Dejas por fin de ser un prisionero fuera de la cárcel con el sentimiento de poder ser descubierto y juzgado en cualquier momento.
6. Te centrarás en vivir, no en cómo vivir. Y, con ello, tus relaciones, tus momentos y tu vida en general pasarán a tener una realidad mucho más presente, sin estar lleno de preocupaciones, gracias a lo cual podrás disfrutar al máximo de tu vida.
7. Tus recursos emocionales para todo tipo de situaciones aumentarán.
Has pasado algo tan duro, y aun así has conseguido quererte y aceptarte a pesar de que muchas personas, incluido tú mismo, te decían que tenías motivos para no hacerlo.
Te has enfrentado a situaciones que te aterrorizaban y las has superado solo.
Todos los recursos mentales empleados para ello quedan reforzados, de manera que en situaciones futuras podrás gestionar adecuadamente numerosos problemas, sabiendo que has resuelto otros peores cuando en un principio no veías luz.
8. La relación con tu familia pasará a una nueva dimensión.
Quizá al principio sea duro, tengan un proceso difícil o no se lo tomen como esperabas, pero en la mayoría de los casos, si pones de tu parte, con el tiempo los ayudas a reeducarse y la relación adquiere un nuevo sentido, que es mucho más profundo y positivo.
Ya no tienes que renunciar a tu familia por ser quien eres.
Aun con todas estas ventajas, hay que recalcar que el proceso en sí no es nada fácil.
Hay quienes creen que salir del armario es algo que solo ocurre hacia fuera , al contárselo a los demás.
Pero la primera salida del armario, y con seguridad la más dura, es la que ocurre hacia dentro .
La que tiene lugar en el espacio privado cuando te miras al espejo y decides dejar de negártelo. Dejar de ocultártelo. Dejar de fingir.