2. Estadios de aceptación del hombre gay #3
En mi caso, nada fue tan sanador como esto.
Siempre me había sentido fuera de lugar en ciertos momentos con mis amigos heteros, con comentarios o temas en los que no me apetecía participar, y limitándome de hacer ciertos comentarios porque no los iban a entender o no les resultarían interesantes.
Con mis amigas mujeres la cosa mejoraba un poco, aunque seguían siendo «ellas» y yo, y ser el amigo gay en algunos contextos puede ser hasta desagradable .
No me malinterpretes, tengo muchas amigas maravillosas que no me hacen sentir así, pero sí creo que hay un cierto sector de mujeres que tiende a tratar al hombre gay como un complemento, diciendo: «Siempre he querido tener un amigo gay», «Qué mono», «Eres ideal», y comentarios que muestran condescendencia y que, sin ser malintencionados, ponen al hombre gay en una situación de juguete o inferioridad .
No soy un llavero ni quiero que me traten como tal.
Esta es una opinión personal, que he hablado con muchos amigos y pacientes, y que entiendo que no es una experiencia universal.
Conocer a mis amigos gais fue un cambio brutal para mí.
En mi caso el grupo no existía, yo lo creé juntando a personas de mi entorno, amigos, conocidos o incluso exparejas que creía que tenían algo que aportar…
Algo mucho más allá de la orientación sexoafectiva porque, esto es importante aclararlo, con grupo de iguales no me refiero solamente a grupo de personas gais, me refiero a grupo de personas gais con las que tengamos un contexto o una vivencia pasada en común .
Cuando empecé a salir en el ambiente de la comunidad, mi grupo de amigos gais venía de un contexto diferente al mío en todos los sentidos.
Sus gustos, su manera de hablar o incluso de vestir no se parecían en nada a los míos.
Así que, aunque me sintiera parte de algo, seguía sin pertenecer por completo, me daba cuenta de que en la lista de cosas en común para fortalecer una amistad no bastaba con «ser gay» .
Este es un problema que algunos pacientes me transmiten en consulta, la eterna duda sobre si deben cambiar y adaptarse para integrarse en el grupo, o si deben seguir buscando personas con intereses compartidos.
En mi caso, poco a poco fui encontrando personas con una historia similar, de un contexto parecido, y fui creando lo que hoy llamo mi grupo de hermanos, un grupo en el que puedo ser yo al cien por cien y en el que me siento un eslabón más de una cadena, no «el amigo gay» .
Ojo, con esto no quiero decir que el hecho de ser gay deba marcar todas tus amistades ni tu vida en general, pero sí creo que tener un grupo de personas que hayan pasado por lo mis mo que tú y compartan tu contexto de ligar, familiar, social e incluso económico puede ayudar mucho al sentimiento de pertenencia .
Para mí, sentirme comprendido y sentir que pertenezco son aspectos clave, y me di cuenta de que nunca lo había sentido del todo hasta que llegaron a mi vida.
Por mucho que tengas buenos amigos o una familia comprensiva, nada sustituye la experiencia de compartir con personas que han vivido lo mismo que tú. La exploración afectiva y sexual comienza también aquí, aprendiendo de otros, escuchando historias similares y compartiendo vivencias.
P. D.: Además, te lo aseguro, tener amigos gais que se quieren y se aceptan te llevará en la misma dirección y te facilitará el camino a pasos agigantados, como esa sensación de añadir un motor eléctrico a una bicicleta.
Estadio VI. Integrar la orientación sexual en la identidad
La homosexualidad deja de ser una parte «separada» de nosotros y se vuelve algo armónico respecto a nuestra vida.
Ya no hay lucha interna, ni necesidad de justificar, ni miedo a lo que puedan pensar, hay paz.
Además, aparece algo que para mí es clave: la capacidad de imaginar un futuro completo con amor, pareja, hijos y una vida compartida.
Se deja de ver lo homosexual como «una fase» o «una etiqueta», como algo puntual que define el deseo físico o el impulso, y lo incorporamos como una realidad que da sentido a nuestra historia vital .
Por fin tenemos un futuro que brilla.
Aquí empieza una nueva etapa de profundidad, ya que por fin hemos interiorizado y aceptado que la homosexualidad es parte de nosotros y lo va a ser para siempre .
Un dato relevante es notar que en esta fase la persona ya no divide lo emocional y lo sexual, sino que puede enamorarse, tener planes de futuro y visualizar una vida plena con otra persona del mismo sexo.
Cuanto antes comuniques este tipo de experiencias sexoafectivas a tu entorno, más naturalmente las vivirás tú también.
Tener una pareja secreta, vivir con miedo o esconder quién eres no es comparable con la tranquilidad de vivir en autenticidad.
En esta etapa es habitual haber comunicado todo al entorno y la persona se siente mucho más libre y en calma, por lo que el mayor desafío de esta instancia vital se asemeja más al que tiene cualquier heterosexual en las mismas circunstancias, pero con matices, como es evidente.
Estadio VII. Consolidación
Es el punto en el que por fin la homosexualidad deja de ser el eje de tu vida .
No es lo que te define, ya no pesa nada, está completamente aceptado.
Es solo una parte más de tu identidad, tan importante como ser generoso, creativo o apasionado del arte.
Te liberas del discurso defensivo y no necesitas justificarte constantemente, ni ir por la vida pidiendo perdón por ser como eres.
Ya no es lo más relevante de tu vida, ni ocupa tus pensamientos ni tus miedos.
La identidad se enriquece con muchas dimensiones, y la sexualidad ya no pesa como tu mayor fuente de sufrimiento.
He de decir que, por desgracia, muy pocas personas llegan a esta etapa habiendo consolidado correctamente todas las anteriores.
Existe tantísima homofobia en el mundo que es muy complicado, y se necesita mucha terapia e introspección para llegar a este punto .
En mi caso, cada vez que siento que he llegado me encuentro con un gay «poderoso», como yo llamo a esos perfiles consolidados que van por la vida como si el mundo fuese suyo, irradiando felicidad, o veo a algún paciente que tiene una aceptación especial, y me doy cuenta de que hay algún aspecto del que aún tengo que aprender más.
Es la vida, y está bien, ojalá me siga pasando siempre.
EJERECICIO
Para terminar el capítulo, te voy a proponer un ejercicio.
Lee las siguientes afirmaciones y marca con una equis aquellas frases con las que te sientas identificado.
Quiero que entiendas que con este ejercicio no busco etiquetarte, sino ayudarte a entender en qué punto del camino te encuentras y a reflexionar sobre lo que has recorrido .
Recuerda que esto no es un proceso lineal, puedes volver a una etapa anterior o sentirte entre dos fases, no estamos hablando de algo objetivo, así que te pido que lo hagas relajado y reflexionando sobre tu proceso, sacando tus propias conclusiones y releyendo el capítulo tantas veces como sea necesario.
Lo importante no es correr, sino acompañarte adecuadamente y descubrir los aspectos que hay que sanar .
Estadio I. Sentimiento de diferencia
□ Siento que siempre he sido distinto a los otros chicos sin saber exactamente por qué, y aún me siento así.
□ De pequeño me costaba mucho encajar con lo que se esperaba de un chico de mi edad, y hoy en día aún lo arrastro.
□ Me sentía (o me siento) solo, y no puedo quitarme ese vacío de dentro.
Estadio II. Confusión y negación
□ Deseo cada día no sentir lo que siento, deseo poder cambiar.
□ Para encajar, me obligo a tener comportamientos o relaciones que no me satisfacen.
□ Me repito cada día que esta es «una fase» que terminará, que no soy así.
Estadio III. Reconocer la homofobia interiorizada
□ Sé que soy gay, pero me sigue dando vergüenza decirlo en alto o reconocerlo me despierta sensaciones negativas.
□ A veces me juzgo a mí mismo y me critico duramente por caer en estereotipos.
□ Tengo miedo a que esto me reste valor como persona.
□ Tengo envidia de mis amigos heteros por la vida que tienen; si pudiera, firmaría por ser hetero.
Estadio IV. Manifestación
□ Me genera ansiedad la reacción de mi familia, pero quiero decírselo.
□ Aún no lo he contado, pero sí estoy pensando cómo hacerlo y a quién decírselo.
□ He salido del armario con alguna persona de confianza y me he sentido bien.
Estadio V. Exploración e intimidad
□ He empezado a relacionarme con personas del colectivo y me siento cómodo.
□ Estoy explorando sexual y sentimentalmente desde donde realmente quiero, sin miedo ni represión.
□ Tengo ganas de conocer a más gente como yo y explorar mis gustos en profundidad.
Estadio VI. Integrar la orientación sexual en la identidad
□ Ya no veo a los chicos solo sexualmente, me planteo tener una relación seria con un hombre y me atrae la idea.
□ Mi sexualidad ya no es algo que me pese, sino un aspecto más de mi vida; es algo natural.
□ Me siento orgulloso de mi historia, de quien soy y de cómo ser gay ha sido clave para ello.
Estadio VII. Consolidación
□ Mi orientación sexual ya no es un tema central en mi vida, apenas pienso en ello.
□ Puedo hablar de mi sexualidad en cualquier lugar o contexto, sin sentimientos de incomodidad y con seguridad.
□ Me siento plenamente libre, no porque todo el mundo me acepte, sino porque yo me acepto y me quiero.