2. Estadios de aceptación del hombre gay #2
□ Te has sentido aliviado al escuchar que «no se te nota» el hecho de ser gay.
□ Te incomoda que digan que ya sospechaban que eras gay, o que era evidente; en tal caso, sería interesante preguntarse el porqué.
□ Has evitado salir o hablar con personas «demasiado afeminadas» o «demasiado masculinas» con la excusa de que no lo entiendes y te parece forzado o te incomoda.
□ Te cuesta mostrar afecto en público, aunque el lugar sea seguro.
□ A veces presentas a tu pareja como tu «amigo» para no incomodar.
□ Te has sentido más aceptado por no gustarte el «ambiente», o por no tener «pluma», y te gusta recalcarlo.
□ Has pensado que por ser gay te será más difícil tener una relación estable y sana.
□ Sientes que para ser aceptado por tu familia o entorno debes demostrar que eres «normal».
□ En el trabajo, o con ciertos amigos, intentas suavizar tu expresión para no parecer «demasiado gay».
□ Piensas que lo tuyo no es para tanto, que hay historias peores, y que no tienes derecho a quejarte.
□ Has evitado hablar de tu vida sentimental en ciertos entornos aunque te sientas cómodo contigo mismo.
□ A veces te comparas con heterosexuales pensando que su camino es más fácil o más válido.
Resultados: no hay resultados buenos ni malos, solo toma conciencia y trabájalo, porque serás más feliz.
De 0 a 2 afirmaciones → Has hecho un trabajo de aceptación profundo, puedes sentirte muy orgulloso; sin embargo, te recomiendo mantenerte atento, muchas veces las heridas emocionales no gritan, a veces susurran.
De 3 a 6 afirmaciones → Estás en proceso. Has avanzado mucho, pero puede que aún haya aspectos que no terminan de integrarse del todo. Te mereces mirar hacia dentro, escucharte, cuidarte y aceptarte.
De 7 afirmaciones en adelante → Puede que hayas aceptado tu identidad sexual, pero aún hay partes de ti que buscan permiso o siguen sintiendo vergüenza. No te juzgues. Lo importante es que ya estás mirando de frente lo que antes escondías.
Para poder amar y dejarse amar de verdad, es necesario aceptarse primero como alguien completo, válido y digno de amor.
Mientras eso no ocurra, seremos frágiles ante el rechazo de los demás y muy vulnerables ante cualquier vínculo.
Esta es la etapa en la que se elige el sistema de creencias que queremos tener, y esas creencias pueden determinar enormemente cómo va a ser nuestra vida en el futuro.
Si yo creo que en el mundo gay no pueden existir parejas sanas ni fieles ni estables, por ejemplo, quizá no me voy a esforzar tanto por ofrecer eso y voy a conformarme con vínculos mediocres que no me satisfagan.
Y, como toda creencia, esta es una elección.
Aceptarte es una decisión diaria, y tu felicidad depende de ello.
Por eso, sin haber hecho este proceso ni haber integrado todo lo que venimos planteando, abrirse puede ser doloroso.
Me gustaría decirte que aceptar que eres gay no es el final del camino , ni mucho menos; de hecho, es solo el principio.
Lo más importante no es poder decir «Soy gay» sin miedo, sino poder decirlo sin vergüenza, sin disfraz, sin pedir perdón por ello.
Y eso, créeme, es un trabajo que puede durar toda la vida.
Pero también es el más liberador que harás jamás.
En esta etapa, el haber superado la homofobia interiorizada (al menos en gran medida) nos permitirá comunicar nuestra orientación sexual de manera mucho más exitosa .
Pero, ojo, he visto muchos casos en los que la persona no había terminado de superar su homofobia interiorizada, y ciertas personas de su entorno, con sus reacciones y su manera de abordar el tema, la han ayudado a superarlo, con lo que no podemos generalizar sobre si debe o no decirlo, esto dependerá de la percepción que cada uno tenga de su entorno .
Además, este proceso también puede beneficiar a terceros.
Recuerdo que mi madre, cuando le conté que me gustaban los chicos, tardó unos días en procesarlo y naturalizarlo del todo, y el hecho de hablarlo con sus mejores amigas y tener cierto feedback por esa parte la ayudó a relajarse.
Yo siempre me río de cuando se lo conté a mi hermana pequeña, ya que ella siempre ha sido algo así como mi mejor amiga, y su reacción siendo tan pequeña fue un ejemplo genial para ilustrar esto.
Primero, al decírselo, se asustó mucho y empezó a llorar, creyendo que esa reacción era «la apropiada» (tenía once años y fue hace bastante tiempo).
Después, le dije: «Pero, Carla, si lo sabe mamá, lo sabe papá, lo saben los primos, la abuela, mis amigos, y todo está bien, no te preocupes».
Entonces su reacción fue llorar más fuerte mientras decía: «Y POR QUÉ LO SABE TODO EL MUNDO MENOS YO, ¡AAAH!
», para posteriormente calmarse y decir «Ah, pensaba que tenía que tomármelo mal, pero entonces me quedo tranquila, genial».
En el momento que supo que su entorno social lo veía bien, una niña tardó dos segundos en cambiar el chip , dejar de llorar y no volver a mostrar ni el mínimo signo de homofobia.
Esto ilustra cómo los adultos muchas veces somos los peores en ese sentido, más inflexibles y menos tolerantes, lo que nos lleva a creer que un niño no está preparado para esto.
Hay un corto en YouTube que se llama Eterofobia , que muestra cómo una niña vive en el mundo al revés, un mundo católico homosexual con dos madres, donde ser hetero (su caso) es una pesadilla.
Esto muestra que somos así por el simple hecho de que la sociedad es de determinada forma, pero podría haber sido de otra. Te lo recomiendo, es revelador.
Estadio IV. Manifestación
Este estadio puede vivirse como liberación o como un campo de batalla. Revelar la verdad después de tanto tiempo puede significar un gran alivio, pero también activa muchos miedos. ¿Cómo reaccionarán? ¿Y si pierdo a alguien? ¿Y si no lo entienden?
Llega el momento de «salir del armario», de comunicar aquello que durante tanto tiempo se ha guardado en silencio, y es un momento crucial que cambiará la vida de la persona para siempre .
Imagina haber vivido durante años siendo una versión falsa de ti mismo, mintiendo a todo tu entorno por miedo, y de repente puedes ser libre por primera vez en tu vida.
Esta etapa puede durar días o años, y, aunque muchas veces se reduce a un solo momento, la realidad es que el hecho de salir del armario se repite constantemente : cada vez que conoces a alguien nuevo, cada vez que hablas de tus relaciones o respondes a una pregunta.
Salir del armario es algo que harás durante toda la vida, porque incluso cuando todo tu entorno lo sepa, si tienes un perfil normativo, la gente dará por hecho que eres heterosexual en cada nuevo contexto al que te expongas.
Yo siempre digo que la manifestación es un proceso duro e incluso algo teatral las primeras veces, especialmente con la gente importante y que ya tiene una imagen consolidada de ti; pero, una vez superadas esas personas, poco a poco se vuelve más sencillo y ya no hace falta sentar a cada persona para comunicarlo, sino que se da por entendido en la conversación natural (de esto hablaremos en el próximo capítulo).
Lo más importante es elegir bien a la primera persona a la que se lo contamos.
Idealmente, debe ser alguien que sabes que reaccionará con cariño, comprensión y respeto.
En terapia hago una tabla con los vínculos más seguros del paciente y preparamos la elección de esa persona durante una sesión entera; así de importante lo considero, porque no fallar aquí y hacerlo bien da un impulso que ahorrará muchas sesiones.
Esa primera respuesta puede marcar mucho el recuerdo del momento, tanto que puedes coger carrerilla y salir con el resto en semanas, o encerrarte cinco años más en el armario.
Con el tiempo, hacerlo será más fácil y perderá esa carga emocional.
Es aconsejable hacerlo solo si uno ya ha superado, o está cerca de superar, la etapa anterior.
Estadio V. Exploración e intimidad
Aquí comienza la construcción de una vida real en torno a la identidad: amigos, ambientes, primeras relaciones, pertenencia. Siempre digo que la búsqueda de iguales es vital, porque uno necesita sentirse reflejado, comprendido y acompa ñado.
La comunidad se vuelve sanadora, se vuelve refugio, se vuelve hogar.
Por desgracia, muchas personas reniegan de esto.
Se sienten diferentes, no quieren darles la oportunidad a sus iguales o desde la homofobia interiorizada presumen de tener una «vida hetero» , lo que significa estar fuera del ambiente y no identificarse con los estereotipos gais.
No habría problema en esto si simplemente fuese natural, pero, en ciertos ámbitos (como en Grindr), esa «vida hetero» se vuelve una imposición al otro, algo de lo que presumir y una característica clave de la identidad, lo cual implica que todo lo que se salga de ahí es malo o puede suscitar rechazo.
Esto es todo un tema del que hablaremos en profundidad en el capítulo 8, que está relacionado con las apps de citas en el mundo gay, y también en el capítulo 5, que habla de los estereotipos que hay que desmontar.
Siguiendo con nuestras fases, en esta, si se hace de forma sana, comienza la búsqueda activa de referentes, de comunidad, de personas que nos entiendan y con quienes podamos compartir lo que estamos viviendo.
La socialización con nuestros iguales es fundamental para comprender que no estamos solos, que hay muchas formas de vivir la homosexualidad y que podemos construir nuestra identidad sin moldes.