Sobreviviendo en el mundo gay 1. Descubre quién eres #2
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1. Descubre quién eres #2

Muchas veces, cuando los chicos empiezan a descubrir su sexualidad, lo primero que sienten hacia los hombres es una fuerte atracción física, algo puramente sexual y relacionado con su torso o su miembro , más allá de que es común que expresen que besar a un hombre o darle la mano les daría incluso asco.

Además, también es común que, en ese proceso de autodescubrimiento, la persona afirme que en el futuro se ve casándose con una mujer, teniendo hijos y formando una familia, aunque no le atraiga absolutamente nada tener sexo con una mujer .

Recuerdo que una profesora no experta en el colectivo y que formaba parte de una clínica religiosa nos puso este mismo caso en un máster que realicé, durante el módulo de sexualidad.

Su enfoque iba destinado a ayudar al chico a reconducir su problema —que, según ella, era causado por el «porno»— , para que pudiera dirigir su energía hacia donde él quisiera.

Aunque me gustaría decir que es un caso aislado, han llegado muchísimos chicos a mi clínica rebotados de este tipo de terapias, sintiendo muchísima culpa y frustración por sentirse perdidos entre dos mundos, sin entender por qué no pueden tener la relación que desean . ¿Sabes lo que ocurre en realidad?

Cuando el chico te transmite que no siente atracción hacia las mujeres cuando se masturba, pero sí por los hombres, podemos hacernos varias preguntas.

¿Qué ejemplos ha visto ese chico de un vínculo entre dos hombres durante su vida?

Probablemente ninguno, de hecho, es común que solo haya consumido porno y que toda su imagen de dos hombres teniendo relaciones sea a través de eso.

En este caso, sin tener referentes es natural que, si nunca ha visto de cerca —en su familia o en las películas que veía de niño— una historia de dos hombres enamorándose, no pueda concebir ni sienta natural imaginarse así con uno .

En su lugar, toda su vida ha consumido —desde las películas de Disney hasta el matrimonio conformado por su abuela y abuelo— imágenes de parejas heterosexuales teniendo una relación romántica y mostrando que, si funciona y es bonito, la persona acaba siendo feliz.

Sobra decir, aunque luego hablaremos de esto, que ni cien películas pueden cambiar la orientación sexoa fectiva de alguien , pero sí ayudar a que, si existe una atracción natural, la persona pueda tener referencias sobre cómo desarrollar una relación desde ahí .

Muchas veces he recomendado la serie Heartstopper , que narra un primer amor juvenil, dulce e inocente; y ha sido increíble ver que quienes han visto la serie han venido a mi consulta inspirados, llorando, o sintiendo que verla antes los habría ayudado muchísimo .

Precisamente, lo que tiene esta serie, que rompe por dentro a tantos hombres adultos, es mostrar cómo podría haber sido tener una adolescencia sana en la que poder explorar el amor inocente y puro sin miedo , sin tener que pasar por la hipersexualización desde el inicio.

Casualmente, muchos amigos, que son más jóvenes y no han pasado lo que hemos pasado muchos de nosotros, encuentran que la serie Vanilla es demasiado infantil.

Qué curioso, ¿verdad? Yo creo que no tanto.

La adolescencia robada

Son pocos los chicos, aunque por suerte cada vez son más, que pueden experimentar su primer beso o su primer vínculo bonito con un chico antes de tener dieciocho o veinte años.

Muchos de ellos pierden toda su adolescencia sufriendo, aceptándose, negándose y luchando contra demonios internos y externos .

Muchos sufren tanto bullying que acaban por morir por dentro y pasar años dentro de su casa, sin amigos, sin socializar, sin permitirse sentir .

En el tema del bullying, por ejemplo (en mi experiencia personal y según lo que he visto en consulta), muchas veces se comienza con la palabra «maricón» a los diez o doce años, cuando aún la persona no sabe ni lo que significa esa palabra.

Quizá el niño no sabe qué es, pero sabe por qué se lo dicen, y lo asocia junto a esas miradas de desaprobación en la infancia y a esa sensación de que algo no va bien dentro de él , lo cual suma más dolor, confusión y carga a la construcción de su identidad.

Poco a poco, la persona va acumulando culpa, rechazo y asco hacia sí misma por no poder controlar esos signos que la delatan.

En muchos casos opta por volverse invisible, por intentar pasar lo más desapercibida posible e incluso por querer desaparecer (sobra decir lo que esto último implica).

De hecho, el término gender policing , o policía de género, explica cómo el entorno social presiona para que los chicos se ajusten a lo que se considera masculino .

No paro de oír historias de profesoras que obligan a los niños a jugar al fútbol en el patio o que incluso prohíben a las niñas juntarse con ellos para evitar que vayan con los chicos.

Es una especie de caza de brujas, como si pensasen que así van a poder salvar al niño de «la homosexualidad» .

En este caso, como persona que lo ha vivido y que ayuda a otras a superarlo, te puedo contar algunos síntomas o consecuencias que pueden darse:

• Baja autoestima y autoconcepto destrozado.

• Ansiedad crónica.

• Ataques de pánico.

• Depresión.

• Autolesiones e ideación suicida.

• Vergüenza y homofobia internalizada.

• Aislamiento social y percepción de desconfianza hacia el mundo.

• Dificultades de socialización y vinculación.

• Problemas familiares y conflictos diarios.

• Miedo a la expresión emocional.

• Dificultades para establecer relaciones sanas en la adultez.

• Percepción de insuficiencia.

• Necesidad de agradar.

• Sensación de vacío crónico.

• Percepción de la vida como un lugar negro y oscuro (y creer que no mejorará).

• Retraso en el hecho de salir del armario, la experimentación natural y el desarrollo general.

• Adaptación a un rol falso y forzado con el objetivo de encajar.

• Pérdida de naturalidad y espontaneidad.

Podría seguir y desarrollar cada uno de estos factores, porque por desgracia muchos aparecen cada día en mi consulta, pero quizá nos llevaría más a un libro de cómo hacer terapia que a uno de autocomprensión y autoconocimiento.

Lo que me parece importante destacar es que la adolescencia, como bien nos dice la psicología tradicional, es una etapa crucial para el desarrollo y la consolidación de la identidad personal (la peli Inside Out 2 es un buen ejemplo de ello), y que en dicha etapa los chicos gais no están resolviendo las tareas acordes a su edad por el hecho de tener que enfrentarse a todo lo que hemos mencionado antes.

En esta segunda parte de la película que os mencionaba, la protagonista se enfrenta no solo a emociones más complejas y elaboradas, sino que también se habla de identidad, creencias nucleares sobre uno mismo y cómo estas pueden limitar tu desarrollo saludable y tus vínculos.

Sin ir más lejos, mi amigo Jaime fue expulsado de casa y acogido por sus tíos a los diecinueve años por hablar de su sexualidad, y mi amigo Oliver tuvo que desmentir que fuese gay dos meses después de contarlo porque sus padres le amenazaron con internarlo.

Estamos hablando de que ya no solo se sufre antes de decirlo, sino que, si lo reconoces, puedes sufrir incluso más y enfrentarte a esos problemas multiplicados por mil.

Con todo esto, ¿cómo podemos dedicar nuestro tiempo a vivir la adolescencia como el resto teniendo problemas tan complejos?

La adultez y sus secuelas

Con todos estos desafíos a los que hace frente el adolescente gay, nos encontramos a menudo con un joven adulto con poca o escasa experiencia vincular y relacional, y muchísimos traumas .

Muchas veces veo a chicos de veinticinco años que apenas se han aceptado y no tienen ni idea de cómo relacionarse románticamente con un hombre .

Y luego nos sorprende ver a esos mismos chicos fijarse en chicos de dieciocho años, sin pararnos a pensar que quizá, cuando llevas toda tu vida deseando algo en silencio sin poder vivirlo y por fin te aceptas, tu gusto se ha podido quedar atascado en esa parte nunca vivida .

Tengo un paciente de sesenta y ocho años, casado y con cinco hijos, al que he ayudado a aceptar por primera vez su bisexualidad.

Más allá de mí, nunca antes se había permitido decirlo en voz alta.

Lo curioso es que todas las mujeres que le atraen son de su edad o un poco más jóvenes; sin embargo, los hombres, con los que nunca jamás ha probado, le atraen significativamente más jóvenes (entre veinte y treinta años).

Si nos quedásemos con el razonamiento básico, pensaríamos que simplemente le gustan jóvenes por su aspecto, pero, de ser así, esto mismo ocurriría con las mujeres.

En mi opinión, ya que no es la primera vez que lo veo, su atracción hacia los hombres se quedó atascada en la edad en la que empezó a aceptar que los deseaba y no pudo experimentar .

En cambio, con las mujeres, su gusto ha ido evolucionando de manera natural con la experiencia y las relaciones mantenidas.

Si ya de por sí es duro aceptar que has perdido cuatro o cinco años de tu vida tras finalmente aceptarte, imagina cómo de duro es hacerlo a los treinta o a los cuarenta, cuántas experiencias perdidas , cuánta necesidad de recuperar el tiempo no vivido y cuánta culpa y vergüenza .

Luego hablaremos de cómo es el proceso de salir del armario en edades adultas y cómo afecta a las relaciones y a la manera de vivir el mundo gay, pero ahora simplemente vamos a mencionar que el hecho de salir del armario en sí puede suponer una paralización de la vida de la persona que dure meses, por todo el ruido familiar que puede generar, y que esta salida se vuelve aún más difícil cuantos más años tiene la persona .