Sin voz en la tormenta (Hostes 2) 1945
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1945

“5 de diciembre. 07:45 AM (hora local) - 71.15° N, 156.90° O. Hangar oculto”

El viento exterior golpeaba las contraventanas del hangar con fuerza, mientras el frio exterior se colaba por todas y cada una de las rendijas de aquel despacho.

Valeria proporcionó a Elena una nueva dosis de aquel fármaco que, si bien ninguno sabía lo que era, veían que sin embargo, incidía positivamente en el estado de la doctora.

—Hay que comunicarse con Alicia. Tenemos que localizar de alguna manera el paradero de Archor y Stern, y acabar con esta locura.

En aquel viejo despacho no había radios, ordenadores u otros objetos del siglo XXI.

Nada de la era digital. Únicamente una mesa y documentación que otrora serviría para llevar la contabilidad de aquel lugar.

Manifiestos de vuelo fechados hasta 1945 que daban a entender que ese hangar podía haber servido como base logística en la Segunda Guerra Mundial.

Ahora, sobre la mesa, un reloj, un trozo de papel arrugado y un cilindro metálico que contenía una sustancia que, a juzgar por la actitud mostrada por el ayudante de Stern, al tratar de reventarlo contra el suelo al verse acorralado, debía de ser algún patógeno mortal.

“Si muero yo, morís todos” se diría.

—Creo que alguien se nos ha escapado. — Reveló Hugo.

—¿Cómo que se nos ha escapado? — Espetó Val.

—Creo que vi algo, entrando al despacho y saliendo a toda velocidad entre el humo.

No me fijé bien por la situación que teníamos delante, pero…

juraría que una persona escapaba con algo entre las manos.

No puedo concretar más, lo siento. - Era común que Hugo pidiera disculpas a sus compañeros por lo que él consideraba errores imperdonables, aunque su equipo casi nunca lo tenía en cuenta, ya que esos errores no eran más que situaciones casi imperceptibles para cualquiera.

—Estamos todos bien, no le des más importancia. - Inconscientemente miraron a Elena que mostraba una sonrisa cómplice.

Roberto tomó la nota que había en la mesa con sus manos y la leyó en voz alta, zanjando el tema.

—¿Y dices que esta nota la llevaba el científico loco en el pantalón? — Hugo asintió con la cabeza.

Está preparado. 9/12 - 00:00AM. Cessna 208 GC confirmado. KB - Destino no especificado. Tripulación mínima. 3 pasajes. N.K. / K.S / XX.

—¿Qué significa eso? - preguntó Martina.

—Es fácil de interpretar. No se han molestado en cifrarla porque no creían que hubiera peligro de que alguien la interceptara.

— Tomó la nota de las manos de Roberto. —En cuatro días, un Cessna 208 saldrá de K.B., lo más lógico es el Aeródromo Wiley Post-Will Rogers Memorial de Kovac Bay, justo cuando tiene previsto que la tormenta amaine.

Han sido, eso sí, precavidos con el destino del vuelo. Tripulación mínima indica que…

—No me lo digas — Interrumpió Rob. —, que vaya la tripulación mínima.

—¿Y cuántos son, espabilado? — Reprochó Val a la que cada día le molestaba más que Rob la interrumpiera.

—Pues eso, lo mínimo.

—Un piloto. Sin segundo y sin auxiliar.

—Correcto jefe.

—Pues lo que yo he dicho. Lo mínimo.

—¿Puedo seguir? — Interpeló Val que recibió el consentimiento explícito de su compañero y las risas escondidas del resto. —Gracias. Los ocupantes serán tres.

—Nils Kuaruq, Kairos Stern y otro. Seguramente sea el Sheriff. - Intervino ahora Elena, nuevamente con su característico color rosado en las mejillas.

—No. — Apuntó Hugo de espaldas mirando por la ventana hacia la oscuridad más absoluta del exterior. —No es el sheriff. Es él. — El silencio reinó durante unos instantes asimilando aquella teoría.

—Entonces… ¿crees que él está realmente aquí? — Dijo Val.

Tras un par de segundos de silencio meditativo, respondió.

—Al principio tenía mis dudas, más tarde…

con el tema del tal Stern y la aparición de ese nuevo emblema y lo que parece ser una escisión de Fysia, Nekros, perdí toda esperanza.

Creía que se trataría de otra movida como la de las hermanas Martínez de hace dos años.

Algo orquestado desde la distancia. Pero tras lo ocurrido en el búnker y al leer esta nota, sé que está aquí.

—Pero, ¿dónde? ¿Crees que está en el pueblo? — Preguntó Elena.

—Sé que está en el pueblo. La pregunta es, ¿dónde?

Martina apoyó de golpe uno de los archivadores que contenían los registros de aquel lugar sobre la mesa. El ruido sobresaltó al equipo que no lo esperaba.

—Aquí. — Indicó señalando uno de los renglones.

—Todos los registros de aterrizajes muestran datos muy bien estructurados.

Mirad, por ejemplo… — Dispuso el listado de los manifiestos de vuelo para que todos lo vieran.

Constaban de fecha, modelo de la aeronave, matrícula identificativa de la aeronave, nombre del comandante de la nave y pasajeros o carga.

04/12/1944 - Cessna T50 Bobcat - CF-HJK - Capt. Liam MacKenzie - 3 pasajeros, alimentos y medicamentos.

18/12/1944 - Cessna T50 Bobcat - CF-BZY - Capt. Rachel Bourque - 0 pasajeros, alimentos y bebidas alcohólicas.

01/01/1945 - Cessna T50 Bobcat - CF-HJK - Capt. Liam MacKenzie - 2 pasajeros, alimentos y bebidas alcohólicas.

15/01/1945 - Cessna T50 Bobcat - CF-BZY - Capt. Rachel Bourque - 0 pasajeros, alimentos y material textil.

29/01/1945 - Cessna T50 Bobcat - CF-HJK - Capt. Liam MacKenzie - 5 pasajeros, alimentos y bebidas alcohólicas.

04/02/1945 - Douglas DC-3 - PH-TAR - Capt. Jeroen Van Der Meer - 25 pasajeros y 2,5 T. de carga (material construcción)

06/02/1945 - Modelo Avión - PH-TAR - Capt. Jeroen Van Der Meer - 15 pasajeros y 3 T. de carga (material construcción)

09/02/1945 - Modelo Avión - PH-TAR - Capt. Jeroen Van Der Meer - 25 pasajeros y 2,5 T. de carga (material construcción)

12/02/1945 - Cessna T50 Bobcat - CF-BZY - Capt. Rachel Bourque - 1 pasajero, alimentos y material para temporada de pesca.

14/02/1945 - Modelo Avión - PH-TAR - Capt. Jeroen Van Der Meer - 23 pasajeros y 3,1 T. de carga (material construcción)

—Todos los viajes son regulares cada quince días desde 1942, no me ha dado tiempo a mirar más atrás.

—¿Solo? Qué lástima. — Bromeó Rob.

El resto estaban asombrados pues conocían de las capacidades de la joven para localizar patrones informáticos, pero desconocían que esas capacidades se extendiesen también a lo analógico.

—Excepto estos cuatro que están con el sello de rechazados.

—¿Eso es sangre?

—Puede, creo que sí, no lo se. Lo importante es que, si os dais cuenta, están corregidos. Hay una aprobación posterior al rechazo.

—De verdad, ¿no te llama la atención la sangre?

—Puede ser salsa, no lo sé. A mí me llaman la atención los datos, y mirad, la última anotación es especialmente curiosa.

Esas cuatro están fuera de periodo ordinario de vuelo, todas llevan carga de material de construcción y perforación, mismo capitán, con una relación alta de pasajeros.

Por cierto, el nombre del capitán no suena un poco…

—Vikingo. Holandés, nórdico, escandinavo…

—Traían personal, vale, tiene sentido. — Apuntó Val. —Ten en cuenta que esta comunidad es muy pequeña y aquí en esta zona, si hay que acometer una obra en el pueblo… ¿Qué podía haber? ¿Cuarenta, cincuenta vecinos?

—Tras el último registro, el hangar debió de pasar a manos de nuestros amigos. Por eso desapareció del mapa, en todos los sentidos.

—Claro, y por eso ya no hay más registros desde esa fecha. —Apuntó Rob.

—Exacto. Pero lo importante es esto. Mirad las coordenadas de envío de las mercancías.

En estos otros registros, — Dijo mientras colocaba otro archivador sobre la mesa —indica la disposición de los transportes de toda esa maquinaria y del material.

En estas latitudes es muy común que los patrones tengan este tipo de registros.

Lo hacían para que, en el caso de que el hielo se quebrase u ocurriese algún incidente, el responsable del hangar tuviese toda la info de hacia dónde se dirigían sus trabajadores para enviar ayuda.

Sería algo similar a los archivos de vuelo de las X-wing o los Tie, para saber dónde estaban durante la lucha.

— Martina levantó la mirada. Veía como sus compañeros la observaban, asombrados por sus habilidades de comparar cualquier situación con escenas, personajes o atrezo de películas de culto.

—Ahora comprobad los destinos de los transportes de las cuatro fechas discordantes.

Elena tomó el archivador y lo estudió con detenimiento. Únicamente pudo identificar dos de las posiciones. —71,29º N, 156,78º W, esto es el pueblo, donde iban todas las cargas, y estas, 71,38º N, 156,48º W, eso es el faro de Kovac Bay.

—Exacto.

Valeria se colocó tras ella y señaló el renglón siguiente.

—71,13º N, 156,96º W. Donde casi volamos por los aires.

—Correcto, el nodo oeste. ¿Y esta otra?

Nadie supo concretar de donde eran aquellas otras coordenadas, las de la última entrega. 71,26º N, 156,59º W.

—Anotadlas. Nos vamos de aquí. — Ordenó Hugo.

—¿Cuál es el próximo paso jefe? — Preguntó Rob.

—Necesitamos descansar. Contactaremos con Artemisa para ver que ha podido averiguar.

Elena estudiará las dos sustancias y tratará de crear el antígeno para lo que tiene en su cuerpo.

Nosotros tres interrogaremos al sheriff, capturaremos a Stern, localizaremos a Archor, y terminaremos con esto de una maldita vez.

El equipo se dividió entre los dos todoterrenos que había fuera y se dirigieron de nuevo a la entrada del nodo oeste, donde debían encontrarse el camión oruga y las dos motos de nieve.

Se trasladaron con sumo cuidado pues la tormenta no era igual de benévola con unos vehículos que mueven casi cinco toneladas traccionados por una cadena de oruga que unos pick up de cuatrocientos cincuenta caballos pero que movían con una tracción 4x4 unos dos mil quinientos kilos.

Eran más ágiles, sí, pero también más inestables.

Martina llevaba activado el escáner térmico en el interior del primer pick up. Creían que podían tener compañía al llegar a la entrada del bunker, pero el escáner no dio signos de vida.

Ya en la compuerta, pudieron ver un par de cadáveres.