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(Transcripción — «Sin testigos», episodio final. Voz: Nora Vidal.)
«Llegamos al final, oyentes, y os debo la verdad sobre por qué este es el último episodio, no solo de la temporada, sino de mi carrera en esto.
»Os prometí, en el primer episodio, que la verdad sería la tercera, que llegaría tarde y que dolería.
No os mentí. Lo que no os dije es que, cuando la verdad llegó, decidí no contárosla entera.
He pasado la temporada insinuando, dejando pistas, pidiéndoos que contarais otra vez cuando una cuenta os cuadre demasiado bien.
Y lo he hecho porque hice una promesa a una persona, y porque hay verdades que, contadas, no hacen justicia: solo hacen ruido, audiencia, premios.
Os he dado un monstruo. Lo habéis disfrutado.
Yo he vivido de ello. Y me ha costado el sueño y el oficio.
»No os voy a revelar lo que guardo. Seguirá en un cajón.
Pero antes de despedirme para siempre de este micrófono, os voy a pedir una última cosa, la más difícil, la que de verdad importa de todo lo que os he contado en estos meses.
Cuando oigáis una historia de monstruos —en un pódcast, en una serie, en un periódico—, acordaos de que detrás de casi todo monstruo hubo una casa que ardió despacio, y alrededor de esa casa, un montón de gente que prefirió no oír.
Acordaos de que es más fácil y más rentable señalar la cerilla que mirar la pared.
Y acordaos, sobre todo, de que el verdadero "sin testigos" de esta y de tantas historias no es que no hubiera nadie mirando.
Es que había muchos, y todos prefirieron mirar hacia otro lado con elegancia.
Esa es la única lección que me llevo, y os la regalo: no apartéis la cara.
Ante el horror del vecino, del amigo, del desconocido en el tren.
No apartéis la cara. Es lo único que de verdad rompe la cadena.
Lo único que habría salvado a esta familia, y a las cinco familias de las cinco ciudades, y quizá, quién sabe, a alguien cercano a vosotros que ahora mismo lleva gafas de sol en enero.
»Soy Nora Vidal. Esto ha sido Sin testigos. Gracias por escuchar. Y, por favor: a partir de mañana, mirad. Aunque duela. Sobre todo si duele.»