56
«Hoy le cedo el micrófono a alguien que perdió a una persona en este caso, aunque entonces nadie lo llamó "caso", sino "accidente".
He cambiado su voz y su nombre para protegerla.
La llamaremos Marta. Es la hermana de una mujer que murió, hace años, ahogada en una piscina vacía, en una ciudad que no nombraré.
»MARTA: …es que eso es lo que más rabia me da, ¿sabe?
Durante todos estos años pensé que mi hermana había sido descuidada.
Una socorrista que se ahoga, qué ironía, decía la gente.
Me lo dijeron tantas veces que me lo creí.
Me pasé años enfadada con ella, con mi hermana muerta, por haber sido tan tonta como para bajar de noche a una piscina vacía.
¿Se da cuenta? Enfadada con la víctima. Eso es el "accidente": te roba hasta el derecho a llorar bien, porque lloras con reproche.
»NORA: ¿Y ahora?
»MARTA: Ahora, cuando me llamas y me cuentas que quizás no fue un accidente, que tal vez hubo alguien más involucrado, no sé si agradecerte o sentir rabia.
Por un lado, me devuelves a mi hermana, pura y sin reproches; ya no la veo como tonta, sino como víctima.
Pero, por otro lado, también me quitas la tranquilidad.
Diecisiete años durmiendo con una mentira cómoda, y viene usted a cambiármela por una verdad que no puedo probar ni vengar.
¿Eso es un favor o una crueldad, señora Vidal? Dígamelo usted, que vive de esto.
»(Silencio en la grabación. )
»NORA: …No lo sé, Marta. Sinceramente. Llevo toda la carrera diciéndome que la verdad siempre es mejor.
Y este caso me está enseñando que no siempre.
Que a veces la verdad llega tarde, sin pruebas ni justicia posible, y solo sirve para quitarle el sueño a quien por fin dormía.
Le pido perdón. Por llamarla. Y por no poder ofrecerle nada más que el peso de saber.
»(Fin del fragmento.) La entrevistada pidió, tras la grabación, que este episodio no se emitiera. La autora respetó su voluntad. Se reproduce aquí, años después, con su permiso expreso, "para que conste que también nos equivocamos los que contamos.»