Sin Salida (DC Jake Tanner 16) Capítulo 63
96%

Capítulo 63

L a luz que emanaba de los restos en llamas iluminaba el cielo, dejando pequeños los focos del helicóptero.

El intenso calor calentaba los músculos de Tyler y le chamuscaba el vello de los brazos mientras pasaba corriendo.

Las llamas le escupían desde diferentes ángulos mientras se abría paso entre los escombros y los agentes de la unidad de armas de fuego gravemente heridos que yacían por el suelo.

El humo acre que ondeaba en el aire le llenaba los pulmones, provocándole tos y convulsiones al detenerse cerca del helicóptero.

Había tenido que dar un amplio rodeo para evitar a la enorme multitud.

Se detuvo a unos pocos metros de Mamadou y contempló la carnicería a sus espaldas.

El tren parecía ahora sacado de una película de catástrofes y, al otro lado de las vías, chorros de agua brotaban de las mangueras de los camiones de bomberos para sofocar las llamas.

Mamadou agarró a Tyler por el hombro y lo apartó a un lado, fuera del alcance del oído de los demás. —Tyler, ¿qué cojones está pasando?

—Jake... Jake está solo en el bosque con Moshat. Tengo que volver. Tenemos que volver —explicó Tyler, jadeando, luchando por apartar la mirada de la espantosa belleza del tren en llamas.

—¿Cómo que está ahí dentro solo? ¿Qué está haciendo?

—Moshat ha escapado. Jake ha ido tras él. Me ha dicho que buscara ayuda.

—¿Qué ayuda necesitas?

—Armas. Hombres.

A su lado estaba uno de los SFO que Frances había desplegado a primera hora del día.

En la mano sostenía una carabina SIG 5.56, totalmente personalizada con un cargador ampliado y mira telescópica Aimpoint.

El arma era elegante y letal. Y Tyler la necesitaba.

Corriendo hacia el SFO, Tyler le pidió la SIG, se hizo con ella y se la encajó con firmeza en el hueco del hombro.

Tyler estaba a punto de ponerse en marcha cuando Mamadou se unió a él con una Glock 17 en las manos.

Una sombra se unió a ellos, acechando tras la luz.

—¿Qué cojones hace este aquí? —preguntó Tyler, al darse cuenta de que era el detective Matthews quien los acompañaba ahora.

—Tres hombres son mejores que dos, Stuart.

Y eso fue todo. Mamadou había hablado. Los tres amartillaron sus armas, se pusieron en marcha por la vía, pasaron por delante del tren y se adentraron en el bosque, dejando que los servicios de emergencia que llegaban y los agentes armados restantes se hicieran cargo de la situación.

Tyler esperaba que su amigo siguiera vivo.