Sin freno (Campus drivers 1) 32. Lois
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32. Lois

Lois

Cuando abro la puerta de la habitación, han pasado horas desde que he dejado a Kirk delante del centro comercial. Necesitaba caminar un momento, sin destino preciso, para que me diera un poco el aire.

Me deshago de mi bolsa y me quito los zapatos.

Apenas me tengo de pie. ¡Demasiadas emociones en un solo día!

Ya se ha dicho todo. Lo único que quiero es dormir.

Una parte de mí se siente tranquila, y la otra sigue con los nervios a flor de piel.

Mi cabeza sigue dando vueltas a la revelación de Lane.

Me dejo caer boca abajo sobre la cama y, en cuanto mi mejilla aterriza sobre la almohada, noto algo duro sobre la funda.

Levanto la cabeza y veo un gran sobre de manila que no tiene nada escrito encima.

Me siento sobre el colchón, despego la solapa y extraigo los documentos que contiene.

Un espeso puñado cuya cubierta me pone los ojos como platos.

—¿Cómo...?

Observo la pila de hojas encuadernadas, como si estuviera lista para abrirse y devorarme de un bocado. Me tiemblan los dedos mientras leo y releo el título impreso en el centro.

Sin freno .

Apoyo la espalda contra la pared, doblo las rodillas y no necesito leer más que las primeras páginas para averiguar de qué se trata.

Es un guion, solo Lane ha podido escribirlo, pero no se parece a los que me tiene acostumbrada hasta ahora.

¿Habrá venido a dejarlo aquí mientras yo vagaba por Columbus?

¿Para qué? Ya ha tenido el inmenso placer de hablar conmigo en el coche.

De todos modos, paso otra página, sin entender absolutamente nada.

Describe nuestro encuentro, desde las escaleras de su edificio hasta...

No lo sé. Acabo de cerrarlo de un golpe seco, porque no estoy segura de querer llegar hasta el final.

Lo poco que he leído ya lo ha puesto todo patas arriba en mi cabeza. ¿Por qué ha transcrito todo eso?

—Solo quiero que me dejen en paz. ¿Es mucho pedir?

Hemos vivido momentos inolvidables, y una parte de mí tiene ganas de leerlo porque los echo de menos, pero el final lo ha arruinado todo y pensar en ello duele.

Me equivoqué en todo con respecto a nosotros, y me siento tan decepcionada que se me forma un nudo en la garganta.

Hoy he dado un gran paso, casi he sentido cómo me crecían las alas al pronunciar mi declaración de independencia, pero el espectro de Lane amenaza con mandarme de nuevo a la casilla de salida.

Y eso es algo que no estoy dispuesta a soportar otra vez: me niego a tropezar dos veces con la misma piedra.

Me queda un último obstáculo por superar.

Todos mis esfuerzos por rechazar a Lane no han logrado borrar lo que siento por él.

Se ha disculpado, a su manera, pero eso no me reconforta.

No puedo reprocharle que no me corresponda, pero no le perdono que no haya confiado en mí como amiga. Con eso me habría bastado.

De modo que tiro el guion al suelo sin leerlo y me giro sobre el costado para darle la espalda.

No hay nada dentro que no sepa ya, y no me interesa revivir estos últimos meses.

Voy a necesitar tiempo para pasar a otra cosa y espero que Adam y Lewis entiendan mi ausencia en su fiesta de cumpleaños.

No puedo ir. Estoy iniciando una nueva historia, mi historia , y eso es lo único que cuenta.