Meredith
hace once años
Mayo
—Tengo que confesarte algo —dice Charlotte .
Está al otro lado del teléfono. Su tono es sombrío.
Es de noche. Hace horas que Josh y los niños están en casa.
Están en la habitación de al lado, viendo la televisión en el sofá.
Josh tiene un libro abierto sobre el regazo, pero se ríe por lo que ve en televisión.
Me enternece que a un hombre de treinta y seis años puedan hacerle gracia los programas infantiles para preescolares.
—Ha pasado algo —dice Charlotte .
Tengo entonces la sensación de que sabe lo que hicimos Bea y yo. Entro en barrena. Pierdo el control. Estoy en la cocina cuando pasa. Acabo de terminar de fregar los platos y de limpiar la mesa. Saco una silla y me desplomo en ella.
—¿Qué ha pasado? —pregunto. Me falta el aire. El corazón me late con fuerza.
—Alguien se ha estado metiendo con Leo —dice, antes de que se le quiebre la voz y se desmorone—. Ay, Dios, Meredith , lo siento mucho. Me siento fatal por ello. Debí haberme dado cuenta.
Mi mente no cambia tan deprisa de rumbo.
—¿Cómo ibas a saberlo?
—Mi trabajo consiste en saberlo. Y más después de que llamaras por ese moratón. Debería haber estado más atenta después de eso. Haberle dado más importancia a lo que decías, pero en vez de eso lo achaqué a cosas de niños. Lo siento mucho, Meredith . Ojalá hubiera sabido antes que se metían con él.
—¿Qué le hacían? —pregunto, todavía sin aliento—. ¿Y quiénes?
— Brody Parker .
El nombre no me suena de nada.
—¿Qué le hizo ese chico a Leo?
—Bueno —dice, avergonzada—. Me da vergüenza admitirlo, Meredith . Espero que me perdones, pero esta tarde lo encerró en el baúl de los juguetes de fuera.
Pienso en nuestro baúl para los juguetes de plástico.
Medirá unos sesenta centímetros de alto por sesenta de ancho y noventa de largo.
Leo, en su último examen médico, medía noventa y cinco centímetros.
Si el baúl de juguetes de Charlotte es más o menos del mismo tamaño que el nuestro, eso significa que Leo no habría podido estirar las piernas dentro.
Habría tenido que doblar las rodillas. ¿Pero tiene el baúl espacio para eso?
¿Y qué pasa con los juguetes de dentro? ¿Estaba tumbado sobre ellos también, o ese Brody Parker tuvo la decencia de sacarlos antes de obligar a Leo a meterse dentro?
Mi mente va a mil por hora. Pero lo único que se me ocurre decir es:
—Estaba lloviendo fuera, Charlotte . ¿Estaban jugando fuera?
— Brody preguntó si podían coger las pistolas Nerf de dardos y jugar dentro.
Le dije que sí, porque con la lluvia, nos estábamos quedando sin cosas que hacer.
Y me preguntó si Leo podía ayudarle a traer las pistolas dentro.
Le dije que sí. Entonces, uno de los bebés se hizo pis y me puse a cambiarlo y lavarle la ropa.
No me fijé en que Leo no había vuelto a entrar.
Brody está ya en primaria —dice a modo de explicación—.
Vamos a recogerlo andando, como a Delilah .
No volvimos a casa hasta casi las tres y media, y luego los niños querían merendar antes de jugar, y…
Se le apaga la voz. Oculta algo.
—¿Qué estás diciendo, Charlotte ?
—Leo estuvo casi una hora encerrado en el baúl.
Yo me sobresalto al imaginarme a Leo encerrado dentro de un baúl oscuro y frío, solo, durante una hora.
—¿En qué curso está Brody Parker ? —pregunto, imaginándolo como un niño de jardín de infancia, como Delilah .
—En quinto —responde Charlotte .
Eso significa que tiene diez u once años. ¿Qué clase de niño de once años se mete con un niño de cuatro? Me pregunto si engañaron a Leo para que se metiese en el baúl, si lo retaron a hacerlo o si ese crío del demonio lo metió dentro a la fuerza.
—¿Por qué no salió Leo del baúl? —pregunto.
Leo será tímido, pero no es tonto. Habría salido del baúl como si nada.
—Tiene candado.
—Dios mío —digo, llevándome una mano a la boca.
Me pregunto si el baúl tendrá agujeros para dejar entrar el aire, cuánto oxígeno contendrá. Y entonces, como no puedo quitármela de la cabeza, vuelvo a pensar en Shelby en el maletero, y en si estaría muerta antes de meterla ahí, o si murió una vez dentro.
—Cuando llegó la hora de limpiar, me di cuenta de que no estaba.
Leo siempre es el primero en ordenar su parte.
Es un chico muy bueno, Meredith . Pero Leo no había guardado su puzle, y entonces supe que había pasado algo terrible.
Quiero que sepas que he llamado a la madre de Brody .
Le he dicho que ya no es bienvenido aquí.