Kate #2
—¿Y tú no la habías visto? —pregunto.
Josh niega con la cabeza.
—El garaje está oscuro. Una de las bombillas está fundida. Nunca me acuerdo de cambiarla. No es lo que piensas —explica—. No es mucha sangre, Kate . Incluso después de que me la señalara la policía seguía costándome verla.
—Pero la había —digo, con voz distante.
—¿Qué piensan? —pregunta Bea .
Está de pie en la cabecera de la mesa, apoyando las manos en el respaldo de la silla.
Me siento junto a Josh . Extiendo la mano para tocar la suya.
Él la coge y la sostiene un minuto. Ninguno de los dos habla.
No puedo ni imaginar por lo que estará pasando.
Su mano tiembla en la mía. No creo que haya comido en todo el día y una cerveza con el estómago vacío no puede sentarle bien.
Le suelto la mano y acerco el plato de pasta, animándolo a comer.
Le da un par de bocados para apaciguarme, antes de dejar el tenedor.
—Están comprobando si es de Delilah o de Meredith —dice, refiriéndose a la sangre—. Pronto lo sabremos.
Me pregunto de qué servirá saberlo. Creo que, en todo caso, dejará a Josh en mal lugar, y a Meredith . Seguirán culpando a la víctima.
Es como si Josh pudiera leerme la mente.
—Me han preguntado dónde estuve ese día, si alguien del trabajo podía responder por mí —admite.
—¿Una coartada? —pregunta Bea , y él asiente con la cabeza—. ¿Creen que le hiciste algo?
—No sé lo que creen. Solo hacen su trabajo —dice, y admiro su diplomacia.
Sería fácil entender que estuviera enfadado.
Yo estaría enfadada. Estaría furiosa. Pero Josh no se enfada—.
Tengo coartada, por si lo queréis saber —dice, pero se muestra reservado al respecto, poco comunicativo.
Esto me sugiere que Josh hacía algo que no debía.
Me duele el corazón. ¿Estaba viéndose con alguien? ¿Engañando a Meredith ?
—¿Qué hacías? —pregunta Bea dubitativa, pensando lo mismo que yo.
—Resulta ahora tan frívolo —dice él, y ella tiene que volver a preguntarle, esta vez con más insistencia.
—¿Dónde estuviste ayer, Josh ?
Respira hondo y exhala lentamente.
—Jugando al tenis —dice, y nos describe el club cursi y muy exclusivo donde juegan. Se siente avergonzado, al saber ahora que estaba jugando un partido de dobles con un posible cliente mientras a Meredith y a Delilah les sucedía algo terrible. No estaba teniendo una aventura.
—Gané, aunque eso ya no importa.
Traga saliva con dificultad, conteniendo las emociones. No creo que se eche a llorar con Leo en la habitación de al lado. Tiene que ser fuerte, por el bien de Leo.
—No puedes castigarte por eso —le dice Bea , tan aliviada como yo al saber que no estaba con otra mujer, al menos no como pensábamos—. No lo sabías.
—No había forma de que lo supieras —repito.
Bea cambia de tema. Menciona el cadáver que encontraron junto al río.
El cuerpo de Shelby . Josh dice que es algo que lo atormentará el resto de su vida; nunca podrá borrar esa imagen de su mente.
Aún deben hacerle la autopsia, pero especulan con que lleva muerta unos días, como poco.
He visto animales que llevaban unos días muertos.
Debió de ser horrible ver el cuerpo de Shelby hinchado por la acumulación de gases en su interior.
Doy gracias a Dios de que no fuese a Meredith a quien tuvo que ver así.
—¿Creen que la mató su marido? —pregunto.
—Nadie me ha dicho nada.
—Dicen que estaba desnuda.
—Más o menos, sí —responde—. Pero tapada con una manta.
—¿Una manta? —pregunta Bea .
Está tan sorprendida como yo. Es algo inesperado. Me parece un gesto de cariño, íntimo, no es algo que haría un asesino despiadado. A menos, claro está, que el asesino conociera a su víctima y le tuviera afecto. Entonces sí que haría algo como taparla con una manta.
Pienso en Bea y en mi conversación con Jason Tebow , con la comadrona y en lo que averiguamos sobre el Dr. Feingold .
—¿Cuánto te cuenta Meredith sobre sus clientas? —le pregunto.
—¿A qué te refieres?
—¿Sabías que Shelby era clienta suya?
La expresión de Josh lo deja claro. No lo sabía.
— Meredith nunca mencionaba el nombre de sus clientas cuando hablábamos de ellas. Su privacidad era muy importante para ella. Me contaba cuando un marido se comportaba como un idiota, o si algún bebé nacía con una anomalía, pero nunca las mencionaba por el nombre.
—Entonces no sabes que los Tebow demandaron a su obstetra por negligencia. Meredith iba a declarar contra él —le digo.
Josh palidece.
—¿Cómo lo sabes? —pregunta, y yo se lo cuento. Nos mira con incredulidad, alternativamente a Bea y a mí—. ¿Hablasteis con Jason Tebow ? Debisteis tener más cuidado. Podría ser peligroso. ¿Y si fue quien mató a Shelby ? ¿Cómo sabéis que no os habría matado también a vosotras?
Bea y yo no decimos nada. Josh se pasa los dedos por el pelo.
Le asusta la idea de que Meredith pudiera estar involucrada en una situación tan arriesgada.
Puedo ver la duda en sus ojos. La preocupación.
Hubo un tiempo en que Meredith se lo contaba todo.
Aunque mantuviese la confidencialidad de sus clientas.
Lo de declarar contra ese médico era algo que debería haberle contado.
—¿Qué pensáis vosotras? —pregunta—. ¿Creéis que ese obstetra les hizo algo a las dos, y a Delilah ?
—No lo sé —respondo—. Solo te contamos lo que sabemos, Josh .
Lo digo en voz baja porque sé que está asustado. Está fuera de sí, apenas mantiene la compostura. No intenta discutirlo ni ponerse a la defensiva. Yo también estoy asustada.
Respira hondo y deja salir el aire despacio.
—Puede que el Sr. Tebow quiera que penséis eso —dice, pensando en voz alta—. Quizá sea una mentira.
Podría serlo, claro. No conozco a Jason Tebow . No tengo motivos para pensar que algo de lo que dijo fuese cierto. Considero igual de culpables a los dos hombres. Pero Jeanette , la comadrona, corroboró buena parte de lo que nos dijo. ¿Qué motivos podía tener ella para mentirnos?
—No sabemos qué pensar, Josh —dice Bea —. Si Dios quiere, Meredith y Delilah estarán bien. Estarán perfectamente.
—Aun así —digo, odiando ser la alarmista, pero incapaz de ignorarlo—, hay una conexión entre Shelby y Meredith . El hecho de que se conocieran es preocupante, ¿no?
Los dos me miran fijamente, sin querer afrontar el hecho de que sea algo más que preocupante. Eso significa que, ahora que Shelby está muerta, Meredith y Delilah corren peligro. Hay que encontrarlas pronto, si es que no es ya demasiado tarde para ellas.