Sin dejar rastro Kate
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Kate

hace once años

Mayo

Cuando por fin llega la policía, Bea ya está en la cama. Ha tardado más de una hora. Con este tiempo las emergencias abundan y la policía y los paramédicos han estado muy ocupados, rescatando a gente de casas y carreteras inundadas.

Los policías llegan sin luces ni sirenas. Han entrado en la calle oscura casi invisibles, y han aparcado en la acera ante la casa de Josh y Meredith .

Cuando Josh llamó para informar de la desaparición de Meredith y Delilah , le dijeron que había un agente en camino, así que nos dejó a Bea y a mí y se llevó a Leo de vuelta a casa, para meterlo en la cama antes de que llegasen.

«¿Cuándo volverá mamá a casa?», había preguntado Leo cuando se fueron, con los dedos y los labios manchados de chocolate, grogui de cansancio.

Abro la puerta principal y salgo al porche techado envuelta en una manta, con los pies descalzos.

Dejo la luz del porche apagada, sintiéndome invisible en la oscuridad, aunque sigo alerta.

Me cuesta no tener miedo después de lo sucedido.

Me pregunto si no habrá algún monstruo acechando a las mujeres del barrio o si lo que le pasó a Shelby y a Meredith son dos incidentes aislados.

Me pego a una esquina del porche, donde nada puede atacarme por detrás.

Noto la madera húmeda bajo mis pies. Sigue lloviendo, pero la lluvia es más fina, la noche más tranquila.

Se ha apaciguado hasta ser una llovizna agradable.

Me quedo en la oscuridad, mirando a través de los árboles que me tapan la calle.

Veo a los dos policías caminar hasta la casa, y a Josh abrirles la puerta antes de que puedan llamar y despertar a Leo.

Oigo sus voces, una masculina y otra femenina.

Se presentan. Josh los saluda y les dice su nombre.

Los invita a entrar. Los policías entran y él cierra la puerta.

Tiene las persianas subidas, así que puedo ver a Josh y a los policías, pero no oír lo que dicen.

El aire de la noche es fresco y no tardo en tener frío.

Espero un rato fuera, hasta que cinco minutos se convierten en quince y vuelvo dentro para mirar por la ventana hasta que por fin se van, cuarenta minutos después.

Espero en vano a que Josh me llame o me envíe un mensaje con noticias.

Pienso en llamarlo, pero no quiero ser intrusiva.

Intento trabajar en mis notas, pero tengo la mente demasiado agitada para concentrarme.

Solo puedo pensar en Meredith y en Delilah .

Son más de las once y siguen sin volver a casa.

Tras tantas horas desaparecidas y estando tan avanzada la noche, me cuesta creer que no les haya pasado algo grave.

Mi mente se llena con imágenes del coche de Meredith hundido en el río o de Meredith y Delilah secuestradas junto a Shelby .

La idea me aterra y contengo las lágrimas, diciéndome que no, que lo que pudiera pasarle a Shelby no tiene ninguna relación con lo de Meredith y Delilah .

Hace diez días que Bea y yo nos despertamos con la noticia. No conocíamos a Shelby , pero ese día la noticia estaba en todas partes, empezando por Facebook y, al final del día, en el periódico y en las noticias: «Desaparece mujer de la localidad».

Bea y yo vimos coches patrulla vigilando el barrio, y a perros policía entrando y saliendo de la casa de los Tebow para encontrar y seguir el olor de Shelby .

La policía nos interrogó. Hasta que la vi en las noticias no supe el aspecto que tenía Shelby ; ni había oído hablar de ella.

Este es un barrio grande, con una población de más de cien mil habitantes. No se puede conocer a todo el mundo.

Según su marido, Shelby salió esa noche a correr.

Por lo que leímos, fue después de las diez.

Fuera estaba oscuro. Bea y yo pensamos lo mismo: demasiado tarde para que una mujer salga a correr sola.

Pero, según su marido, acababan de tener un bebé.

Shelby solía quedarse en casa con el bebé.

Su marido trabajaba muchas horas. Cuando volvió a casa, cenaron tarde y ella siguió despierta para dar de comer al bebé.

No era la primera vez que salía a correr tarde por la noche, había días en que era el único momento que tenía para sí misma.

Huelga decir que nunca volvió a casa.

Jason Tebow , marido de Shelby , fue el primer sospechoso.

Por lo que sabemos, el primero y el único.

Sigue siendo sospechoso. La prensa y la policía no tardaron en descubrir sus secretos y en hacerlos de dominio público.

Los amigos de Jason decían que Shelby era una teatrera.

Y una mentirosa y una timadora. Los rumores corrían por las redes sociales.

El departamento de policía publicó en su página de Facebook los detalles de la desaparición de Shelby .

Los comentarios fueron implacables. «Esa chica no sabría lo que es la verdad ni aunque se chocara contra ella», dijo alguien.

El bando de Shelby devolvió los ataques.

Acusaron a los amigos de Jason de difamarla.

« Shelby no era así», dijeron. Es buena y cariñosa.

Siempre antepone la felicidad de los demás a la propia.

En cambio, Jason le había sido infiel desde que nació el bebé, incluso puede que antes.

Parecía ser que no le iba mucho lo de la paternidad, y menos la monogamia.

Era fácil de imaginar que le hubiera hecho algo.

Pero ahora, tras la desaparición de Meredith y de Delilah , una idea ha sembrado el miedo en mi mente. ¿Y si no hubiera sido violencia doméstica? ¿Y si había un secuestrador en serie suelto?