Siempre Seremos Nosotros (Sempiterno 3) Capítulo 11
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Capítulo 11

No me moría de ganas de venir, la verdad es que habré visto este festival un par de veces desde que se fundó.

Pero Dan me dejó bien claro que cierta persona estaría aquí y así es.

Sus ojos me encuentran cuando aún tengo unos metros de distancia que recorrer para estar en el mismo sitio que ella.

Por un momento, siento que solo estamos nosotros, no hay música ni bullicio, el mundo se detiene mientras me deleito con su cuerpo perfecto y con su ahora media melena negra.

Hasta que su mirada se desvía detrás de mí, haciéndome recordar que vengo acompañado.

La cual me da un empujoncito en la espalda porque me he parado. Maldigo en silencio cuando Ava nos da la espalda.

—¡Tío, por fin llegas! —saludo a Marc, pendiente de Ava a través de mis gafas de sol. Mi amigo se acerca, llamando mi atención—. ¿Y esta preciosidad?

Sé que debo hacer las presentaciones pertinentes, pero ¿cómo?

, solo puedo fijarme en Ava, que sí es una auténtica preciosidad.

Vuelvo a sentir un empujoncito y bajo la mirada hacia la rubia, que se llama Nancy y a la que conocí una noche que salí con mis compañeros de trabajo.

En realidad esta es la segunda vez que quedamos y ni siquiera sé para qué la he traído.

Doblando los labios en una media sonrisa miro a mi amigo, que espera a que se la presente.

Lo hago y me doy cuenta de cómo las chicas estudian la situación.

Mi hermana es la primera en dar el paso.

Frunzo el ceño cuando le da dos besos a mi acompañante.

Amber le presenta a Maddie y a Ava, a la que no puedo quitarle los ojos de encima.

—Encantada, Zeus me ha hablado mucho de vosotras —comenta Nancy, luego, desvía su mirada hacia Ava—. Bueno, la verdad es que de ti, no.

Mi atención se intensifica cuando la preciosa mujer que ocupa mi mente cada segundo fabrica una sonrisa condescendiente.

—Tengo demasiado trabajo como para hablar con Zeus de sus innumerables ligues.

—El sonido de mi nombre en sus labios me envía una descarga a la entrepierna, pero ni comparación con lo que me hace sentir cuando me mira a los ojos antes de soltar—: Es una pena que no lo mantengas lo suficientemente ocupado como para que tengas tiempo de hablar de mí con él, Natalia.

Ahogo una carcajada al ver el rostro enfadado de Nancy después de oír cómo Ava se ha confundido —estoy convencido de que aposta— de nombre.

Cuánto echo de menos su carácter y su desafiante personalidad.

La rubia se gira rabiosa y se coloca a mi lado.

Pensando un poco en ella, decido acompañarla a por unas bebidas.

En la zona del festival en la que Dan y Jess participan está llena de personal que atiende a todo el mundo.

Tras decirle a Nancy que pida algo, Jess se me acerca para saludar.

—Veo que vienes acompañado —me acusa, sin importarle el tono que usa al hacerlo.

Asiento y ella me da con un trapo sucio en el brazo.

Me quejo y una sonrisa diabólica se mueve en sus labios—.

Llévatela a la próxima cena que organicemos, así la conocemos mejor.

—Sus ojos se desvían hacia Nancy y está a punto de irse cuando me fulmina con la mirada—.

Como es la vida, unos se separan y otros encuentran pareja.

Me guiña un ojo y me quedo allí plantado pensando en sus palabras.

Nancy tiene que llamar mi atención para que reaccione y salgo detrás de ella hasta donde está el grupo.

Joder, hemos pasado de no tener contacto a estar compartiendo la misma mesa alta para apoyar nuestras bebidas. ¿En qué momento ha sucedido?

Aunque lo intento con todas mis fuerzas, no puedo evitar mirarla.

Está charlando con mi hermana y Marc. Bebo mientras no le quito el ojo de encima cuando me percato de algo: ¿Dónde está Jayden?

Siempre van juntos. Si no fuera porque mi cuñado me pasa un brazo por los hombros, hubiera barrido la zona en busca de su prometido.

Entonces me fijo en que Marc viene hacia nosotros.

—¿Echas de menos un chófer? —bromea mi amigo.

Compartimos una risa, hace mucho tiempo Marc dejó de ser un empleado para convertirse solo en un buen amigo que está ahí siempre que lo necesito. Le echo otro vistazo a Ava antes de concentrarme en mi conversación.

—¿Y a ti cómo te va en la empresa?

Por fin Marc se atrevió a hacerse cargo de la empresa junto a su hermano.

—Cada vez mejor. Firmar el contrato con Jayden ha sido algo innovador que nos está impulsando mucho.

Al oír que lo nombra, vuelvo a pensar en que no está aquí. Sé que no debería preguntar, pero no puedo evitarlo.

—Por cierto, ¿dónde está?

Marc me mira primero y, luego, detrás de él donde sé que se encuentra Ava y comenta con un gesto tenso:

—Se ha quedado con Aidan.

Pienso en el niño, no lo conozco, ni siquiera sé si lo haré algún día.

Pero, por lo que mis amigos han dicho, tiene el mismo carácter que su madre.

La sensación desagradable que siempre se me instala en el pecho cuando pienso en la familia que han formado juntos, y en la que yo no formo parte, se intensifica de una manera dolorosa.

Tendría que haber sido yo el padre de su hijo.

Aprieto los dientes cuando una risa llama mi atención.

Ava se estremece al oír algo que le dice mi hermana, con la que sigue llevándose fenomenal, y se me acelera el corazón.

Quiero seguir siendo el causante de sus risas, de sus alegrías.

Intento desviar mis pensamientos recordando algo que Amber me comentó por casualidad en una ocasión.

—¿No tenían una niñera? —Justo cuando digo eso, Maddie pasa por nuestro lado y me escucha, entonces, se detiene de golpe y mira a Marc.

De repente, es como si hubiese complicidad entre ellos, como si no estuviesen en guerra, y todo porque comparten algo que yo desconozco. Me siento incómodo—. ¿Qué pasa?

Otra mirada cómplice y esta vez me hace centrarme en Ava que ahora está de espaldas.

Estudio su forma de hablar, de reír, de moverse entre la gente sin ser ella consciente de lo que me provoca con su sola existencia.

Entonces, se gira hasta que nuestras miradas conectan de la misma forma en que lo han hecho siempre: uniendo nuestras almas una vez más.

La sensación corre como un líquido por mi piel, me sube hasta la cabeza y, si no fuese porque Maddison ha dado un paso hacia mí, casi cometo la locura de rodear a Ava para besarla delante de todo el maldito mundo.

Un pensamiento me golpea el cerebro al recordar lo que Jessica me ha dicho antes.

Levanto las cejas como un completo idiota al encontrarle sentido a sus palabras.

Oh, joder… No puede ser, ¿o sí? Me quito las gafas para mirarla mejor, como si así se me pudieran aclarar las ideas.

Ava coge aire y se aferra al vaso que tiene entre sus manos antes de darme la espalda de nuevo.

—Que te calles. —El tono airado de Maddie me hace desviar la atención a ella.

—Decidme qué cojones pasa —exijo, necesitado de que me confirmen en voz alta que mis pensamientos no son erróneos. Marc suspira y, cuando Maddie se da cuenta de que va a hablar, lo mira mal.

—Sigues siendo el mismo imbécil de siempre. ¿Por qué he pensado que, por una vez, ibas a pensar en mí antes que en ti mismo?

Dicho esto se va a la barra, me encantaría consolar a mi amigo, pero necesito que me diga algo ya. Hago un gesto para que hable de una puta vez y Marc maldice.

—Ya no están juntos.

¡¿Que han roto?! ¡¿Y por qué estoy enterándome ahora?!

Con un fuego abrasando todo mi ser, vuelvo a clavar los ojos en ella, sin importarme que se dé cuenta porque ya no hay ningún hombre al que deba respetar en el momento de deleitarme con su mujer, no hay nadie a quien ella esté prometiendo fidelidad.

Cuando vuelve a mirarme a los ojos desde su sitio, como si algo hubiera cambiado de pronto, veo que no le importa nada más que recorrerme con la mirada.

No están juntos, maldita sea. La realidad con la que he fantaseado durante años se solidifica en mis narices. Ava está soltera. Joder, esta vez va a ser mía.

—¿Me pides otra limonada?

La aparición de Nancy a mi lado hace que Ava deje de prestarme atención.

Me arrepiento de haber venido acompañado.

Cabreado porque mis amigos me hayan ocultado algo así, voy hacia donde están con la excusa de pedir yo mismo la bebida.

Por suerte, esta vez me topo con Dan, con él puedo pagar mi cabreo.

Me muevo hasta él y consigo que nos vayamos a un lugar más tranquilo dentro de este puto caos.

—No me has contado que Ava ya no está con Jayden —rujo delante de él y le cambia la cara. ¿Esto es en serio? Le golpeo el pecho con el dedo por no estamparle un buen derechazo—. ¿Sabes cómo cambia esto las cosas? Tú mejor que nadie sabes lo que he pasado. Eres mi hermano, maldita sea.

Me separo de él un momento, no puedo pelearme con mi amigo por esto.

Y mucho menos aquí, en este día tan importante para él y su mujer.

Pero la ira se ha apoderado de mí y ya no hay vuelta atrás.

He podido acercarme antes a Ava y no me lo han dicho.

Solo quiero arrasar con todo como un maldito huracán.

Solo de pensar que vuelve a haber una oportunidad entre nosotros, que puedo hablarle de nuevo sin crear problemas y que puede que esté receptiva...

Quizá no piense que soy un cabrón sin corazón que regresó y no la buscó.

Un sudor frío me recorre el pelo. ¿Y si piensa que nunca la amé?

La conozco demasiado para aterrarme ante esa posibilidad porque, si Ava piensa que no la he amado de verdad, no tendré posibilidades con ella. Si realmente cree que no hice nada por recuperarla, entonces…

—¡También es mi primo! ¿Qué querías que hiciera, Zeus? ¿Decirte que Ava ha roto su compromiso porque sigue enamorada de ti y no del padre de mi sobrino?

«Sigue enamorada de ti». Muevo mi cabeza con urgencia hasta Dan, aprieto la mandíbula y diviso a Ava a lo lejos. Sigue amándome. Tengo que hablar con ella de inmediato, no podemos seguir separados; pero, cuando voy a andar, Daniel me detiene.

—¿Dónde se supone que vas? —Lo miro descolocado, ¿lo dice en serio? Pero él, que me conoce, niega con la cabeza—. Dale tiempo, está acostumbrándose a su nueva vida como madre soltera.

Lo pienso, en realidad no es muy sensato acercarme, llevármela lejos y no separarme de ella nunca. Intento apaciguar mi respiración, cruzando los brazos sobre mi pecho al mirar bien a mi amigo.

—Maldita sea, Dan. Sigue enamorada de mí.

Me paso la mano por el pelo con una imagen nítida de Ava a unos metros de nosotros. Ahora todo tiene un sentido distinto. Mi amigo me pone una mano en el hombro, lo observo de reojo sin apartar toda mi atención de la única persona que me importa.

—Nunca ha dejado de estarlo, todos lo sabíamos. —Ahora sí que centro mi mirada en él y me da un apretón en el brazo—. Solo quería aprender a vivir sin ti.

Me quedo solo entre la gente cuando Dan se va con su mujer a gestionar algo.

Ha intentado olvidarme. Me lo merezco, eso no voy a negarlo, pero ahora no voy a permitirlo.

Pienso volver con ella, vamos a casarnos como le había prometido, viviremos en nuestra casa familiar como habíamos soñado y formaremos una familia porque ese es nuestro jodido futuro.

Siempre lo ha sido y no pienso dejar que se quede en el olvido.

Ava y yo somos una historia que no va a tener final.