Siempre Seremos Nosotros (Sempiterno 3) Capítulo 9
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Capítulo 9

Aidan juega con sus muñequitos mientras yo le preparo la cena.

Mientras tanto, me martirizo con la música romántica que suena por el altavoz que tengo sobre la encimera .

Esta situación va a ser muy difícil de sobrellevar, mi hijo ha echado de menos a su padre durante toda la tarde y eso que Jayden ha venido un rato para verlo.

Aun así, el niño nota que no ha vuelto, que ya es de noche y no le ha dado su baño, pero intento entretenerlo para que sufra lo menos posible.

Cuando su cena está lista, lo siento en el salón y le doy de comer.

Sonrío orgullosa cuando me quita la cuchara para intentar hacerlo él.

Se nota que está creciendo. Con La Patrulla Canina de fondo se toma todo.

Luego, nos ponemos en el sofá un ratito, hasta que lo veo adormilado y decido llevarlo a su dormitorio.

Unos mimos terminan de hacer el efecto completo y se duerme profundamente.

Me quedo embobada con sus pequeños mofletes tan regordetes y observo la tranquilidad con la que descansa.

Cojo aire y lo suelto despacio. La ausencia de Jayden y esta decisión que hemos tomado me ahogan.

Por suerte, llaman a la puerta y eso consigue que no piense mucho más.

Me sorprendo cuando me encuentro con mis amigos.

Lo que iba a ser una reunión de chicas, es ahora una reunión al completo.

Aunque faltan Malcolm, que se ha quedado con los niños, y Maddie, que ha tenido que salir a última hora de la ciudad por unos días.

La voz de Jessica pasa entre todos cuando se acerca para achucharme y, cuando me suelta, saludo a Dan.

Lo quiero muchísimo, nos apoyamos y nos contamos confesiones siempre que nos vemos, por lo que sé que esta noche no me voy a librar de hablar con él a solas.

Por su gesto cuando se separa puedo comprobar cuánto le afecta lo que está pasando; teniendo en cuenta que es el mejor amigo del innombrable y el primo de Jayden, es normal.

Sus ojos azules me miran unos segundos más de la cuenta y, cuando creo que va a decir algo, sonríe y va con los demás.

Cuando estamos sentados en la mesa para cenar, algunos intentan sacar el tema de Jayden, pero lo esquivo haciéndoles ver que todo está bien.

Después, Amber nos explica que a Samantha le ha dado por el heavy metal y Seth quiere jugar al baloncesto.

Marc nos cuenta un poco sobre el progreso con la empresa de Jayden, aunque noto que se contiene por mí.

Cuando voy a meterme un rollito de verdura, pollo y queso en la boca, Dan llama nuestra atención.

—Vamos a participar en el Taste of Times Square.

—No me lo puedo creer. ¿Por qué no lo habéis dicho antes? —pregunta Marc mirándolos con un brillo en los ojos que me emociona. Es una suerte tener amigos que se sienten orgullosos de nuestros logros.

—Era una sorpresa —conviene Jess, con cara de felicidad.

—¡Pues menuda sorpresa! —Le cojo una mano y sonrío feliz por ella—. Estaremos ahí cada día para apoyaros.

En ese momento, Jessica se ríe y Dan la besa en la cabeza. Me encanta verlos tan dichosos, tan unidos. Son un equipo invencible y, para mí, admirable.

—¿Cuándo empieza? —me intereso. Normalmente comienza la primera semana de junio, así que seguramente este año también sea por esa fecha.

—El cinco de junio. Hasta hace un mes no se sabía la fecha exacta y queríamos tenerlo todo seguro para comentároslo —explica Daniel, pasando el brazo por el respaldo de la silla de Jess.

—¡Solo quedan seis días! —cuenta Amber y, acto seguido, Marc desaparece en la cocina.

Cuando regresa, viene con cinco copas, nos la tiende cuando las llena con vino. Inmediatamente, necesito que haya seis; pero, en cuanto registro que no estoy pensando en Jayden, me regaño en silencio.

—Brindemos por nuestros amigos, por su trabajo, su futuro y la pareja que hacen —habla Marc, levantando la copa.

Felices, chocamos unas con otras para luego beber.

Tras el brindis improvisado no nos falta tema de conversación, ya sea de los niños, el trabajo, las próximas vacaciones o lo que haya sobre la mesa; siempre tenemos algo de lo que hablar o cotillear y eso hace que la cena sea familiar, divertida y me recargue las pilas.

—¿Cómo estás?

Jess se sienta a mi lado, lleva un jersey de entretiempo que resalta esos bonitos ojos que me dicen tanto sin que hagan falta las palabras. Asiento y bajo la voz cuando voy a hablar.

—La verdad es que bien. —Me estudia sin decir nada y me empiezan a sudar las manos, por lo que intento explicarme—. Sé que debería estar llorando por nuestra ruptura, pero no puedo. Me es imposible hacerlo porque en mi corazón siento que es lo correcto.

Es demasiado pronto para decir algo así, mi prometido se marchó ayer de casa; sin embargo, no puedo sentir otra cosa.

Así que decido dejar de mentirme a mí misma de una vez.

Solo hay una verdad y es que sigo enamorada del innombrable, aunque hayan pasado cuatro años, haya «rehecho» mi vida, tenga un hijo y haya estado a punto de casarme.

¿Y qué pasa? ¿Qué tiene de malo? ¿Es justo seguir fustigándome por ello?

Las personas hacen cosas horribles todos los días y ¿yo no puedo seguir enamorada de la misma persona?

No es jus... ¿¡Acabo de reconocer que sigo enamorada de…

de…!? Me quedo paralizada mirando a Jess.

No puedo decirlo en voz alta, ni mucho menos.

—Todos sabemos cuánto quieres a Jayden —llama mi atención Jess, que ha tenido que percatarse de que el cerebro empezaba a funcionarme a toda mecha—, pero también que no lo haces de la manera en que deberías si quieres formar una familia con él.

Es obvio que lo adoras porque es el padre del renacuajo, pero no puedes estar con él solo por eso.

—Me aferro a su mano cuando las lágrimas me pican en los ojos—.

Cariñín, eres persona, te equivocas y aprendes.

No por ello eres peor que nadie. Si crees que el padre de tu hijo no es tu amor verdadero, no pasa nada.

Si necesitas estar sola un tiempo, no pasa nada.

Y si mañana vuelves a enamorarte, ¡adivina qué!

—Sonreímos y me abraza antes de exclamar—: ¡No pasa nada!

Y no pasa nada porque solo tiene que importarte tu felicidad y la de tu hijo; y, créeme, si tú eres feliz, nosotros también lo seremos.

Yo lo seré. Todas las personas que te aman aquí y en Madrid lo serán y no te juzgaremos

Estamos abrazándonos cuando Dan se acerca y se coloca en cuclillas delante de mí. La mirada cargada de afecto que me dedica se me clava en el corazón.

—Te quiero muchísimo, Ava. —Me coge la barbilla con cariño—.

Eres parte de mi familia y siempre lo serás.

Además, me has dado un sobrino al que adoro.

Solo quiero que seas feliz, que vivas tu vida sin preocuparte por lo que podamos pensar de ti.

Estoy seguro de que Jayden tampoco te juzgará, porque antes de ser pareja erais amigos y eso permanecerá ahí.

Solo quiero llorar, llorar hasta vaciarme. Abro lo brazos y Dan no duda ni un segundo en rodearme con los suyos.

—¡Vamos! —exclama Amber, aunque no muy alto para no despertar a mi pequeño—. Se acabaron las penas.

Dan y yo nos acercamos a los demás e intentan sacarme una sonrisa mientras charlamos sobre Maddie, haciendo que todos riamos cuando a Marc le cambia el semblante.

Me deleito con este momento, con este pequeño estrujón en el corazón gracias a mis amigos.

Tengo que empezar a dejar de autocompadecerme y vivir mi vida al máximo.