Siempre Seremos Nosotros (Sempiterno 3) Capítulo 5
13%

Capítulo 5

Hay focos alumbrando el cielo negro, alfombras rojas, cámaras, coches de lujo, vestidos de firmas famosas y trajes de chaquetas impolutos que gritan Armani a los cuatro vientos.

La entrada a la fiesta de recaudación de fondos que ha organizado Crystal para la Asociación Bebés Sanos y Felices en la que colabora dice muchísimo sobre lo que promete.

Desde que decidió ser otra persona distinta a la del pasado, hace cosas muy bonitas.

Como lo de hoy. Esta organización se centra en ayudar a madres sin recursos a traer a sus bebés al mundo de forma segura.

Jayden me agarra por la cintura cuando algunos de los reporteros que están alrededor de la entrada se acercan a nosotros para preguntarnos intimidades.

Algunas demasiado indiscretas. Por suerte, conseguimos dejar a un lado a esas garrapatas que solo quieren chupar información para luego contar lo que les parece.

Desde el revuelo que se ocasionó cuando la prensa rosa se aseguró de decirle a todo el mundo que cierto cirujano había dejado a su nueva novia —es decir, a mí— para largarse con su exprometida, y que mi relación con Jayden sea estable —además de que el estudio vaya tan bien— nos ha colocado casi en el centro de la atención mediática.

En cuanto escuchamos que nombran a nuestro hijo, Jayden se gira de forma tan brusca que, por un momento, pienso que seremos la única noticia de esta noche. Sin embargo, se lo piensa mejor y decide no hacer ninguna tontería de la que se pueda arrepentir.

El personal de seguridad, vestidos elegantemente de negro, nos pide confirmar nuestros nombres en la lista de invitados. Los complacemos y tardamos en entrar el tiempo justo para oír como detrás responden a la misma pregunta que nos han hecho a nosotros.

—Zeus O’Donnell.

El mundo se detiene a mi alrededor. El aire se vuelve denso, todos mis sentidos se intensifican y mi piel está hipersensible por donde me roza el vestido.

Noto mucho la mano de Jayden en mi cintura.

Me muevo nerviosa y hasta siento cómo la sangre va mucho más líquida por mis venas en este momento.

Es horrible que mi cuerpo reaccione de esta forma por otro hombre cuando voy a casarme con el único que ha estado ahí para mí todo este tiempo.

Quiero mirarlo a los ojos para que vea lo feliz que soy sin él.

Para que se dé cuenta de que no le necesito, pero claro que no lo hago.

Además, Jayden tira de mí para entrar. Está tenso, imagino que lo habrá oído igual que yo.

La conexión que tenemos me hace sentir su presencia por todas partes y se me eriza la piel cuando la letra de la canción que suena se cuela por mis oídos, deteniendo a todos y dejándonos solos en medio del caos.

People , de Libianca, hace que me duela el corazón y que me hormigueen los dedos por la necesidad ardiente de tocarlo como antes he hecho mil veces.

—¿Estás bien, cariño? —La voz de Jayden se abre paso en mi mente atormentada.

Parpadeo, enfocándolo de una vez. Su rostro parece rígido, pero se está esforzando y quiere hacerme ver que está tranquilo.

Le toco la mandíbula, como si no pudiese terminar de creer que es con él con el que estoy viviendo mi futuro.

Dios, se me tensa el pecho. Necesito serenarme, no puedo estar con los nervios a flor de piel toda la noche, tengo que respetar a Jayden como se merece.

Para olvidarme de él pienso en Aidan, en cuánto lo adora, en cómo le gusta jugar con su padre, los cuentos que le lee por las noches, sus baños con los patitos de juguete…

Me centro en cuánto lo adoramos los dos porque si alguien es merecedor de mi amor y respeto, es Jayden.

—Sí, perfectamente. —Asiente y me estrecha contra su cuerpo. Por encima de su cabeza veo a mis amigos—. Vamos a saludar a los chicos.

Guio a Jayden hacia el grupo, mientras saludamos a gente que nos vamos encontrando y reconocemos.

Vislumbro entre el alboroto toda la decoración floral —por manos de Maddie y su equipo— en tonos blancos y azules, también las lámparas de cristal y los camareros ofreciendo canapés y bebida.

Recorro el lugar agarrada de la mano de Jayden, hasta que me detengo de forma abrupta.

Está frente a mí, hablando con un grupo de personas.

El traje está hecho para su cuerpo, negro como su pelo y sus ojos, la camisa blanca hace un contraste de infarto en medio de tanta oscuridad, de tanta seriedad y atractivo.

Los años le sientan bien, su rostro impasible le sienta bien y la cicatriz sigue dándole ese toque inaccesible y hermoso que me vuelve loca.

Cuando nuestras miradas conectan algo colisiona en mi interior.

—¡Ava, estás preciosa!

Aparto la mirada de inmediato y me centro en Crystal que se nos ha acercado. Sujeto con más fuerza mi agarre en la mano de Jayden, que se ha pegado a mí. Él no la ha perdonado tanto, pero siempre se esfuerza por ser educado.

—Gracias —la saludo con cordialidad—. Tú también estás espectacular. —Lleva una elegante blusa con mangas de gasa y un pantalón azul—. Me alegro muchísimo por ti. Estás haciendo una gran labor.

Cuando sonríe agradecida y su marido se acerca para saludar, me da un vuelco el corazón al verlos juntos y felices. Y la necesidad de mirar de nuevo a mi alrededor bulle en mi interior.

—¿Cómo está Aidan? —se interesa Gregor.

—Hecho un diablillo —comento olvidándome de todo, como siempre que pienso en mi pequeñajo.

—Solo esperamos encontrar sana y salva a la canguro —bromea Jayden, que se lleva mejor con Gregor que con Crystal.

Aunque ambos hombres bromean, me doy cuenta de cómo Jayden recoloca su chaqueta, atento a todo lo que pasa por ahí.

—¿Y Luna? ¿Cómo está? —Me alivia un poco que mi pregunta haga que mi prometido vuelva a centrarse en nosotros.

—Es una princesa adorable, cariñosa y muy graciosa. —El amor por su hija en los ojos de Crystal es tan verdadero que sonrío—. Por suerte, en eso ha salido a su padre.

—Lo estás haciendo fenomenal, Crystal.

Le doy un apretoncito en el codo y sus gestos me dicen lo agradecida que está por cómo van las cosas. Ella y su marido se despiden y nosotros nos acercamos a nuestros amigos.

—¡Mírate! —Jess me coge de la mano cuando llegamos a su lado y los demás nos saludan también.

Un poco después Jayden se queda con Marc hablando sobre el nuevo contrato. Cojo una copa de vino que Marc me ofrece y vuelvo con Maddie y Jess.

—Qué buena pareja hacen Malcolm y Amber, ¿verdad? —comenta Jessica, observándome detenidamente.

Miramos hacia ellos y casi me castañean los dientes al descubrir que están hablando con él. Me da la espalda, pero el ancho de sus hombros, de sus brazos y su nuca me roban el sentido de igual forma. Desvío los ojos de nuevo, no voy a permitir que Jayden presencie esto.

—Sí, son la pareja ideal —admito desde el corazón.

Cuando me giro del todo, Maddie está repasando a Marc sin ningún reparo.

Esos dos cabezotas se adoran, pero no se permiten amarse.

¿Hasta cuándo va a durar esto? Ninguna de las dos dice nada al respecto y finjo que no la he pillado, aunque la mueca socarrona que muestra en los labios antes de beber de su copa me hace sonreír.

Jess se acerca a Daniel y cuando vuelven son uno más.

Un escalofrío me recorre la columna al fijarme en que el grupo de antaño ha vuelto a reunirse después de unos cuantos años.

Se me encoge el estómago ante el intenso silencio que ocasiona el reencuentro.

Menos mal que no dura demasiado, lo suficiente para que cada uno sea consciente de ello y, después, hablamos entre nosotros.

El calor me sube por el cuello, está mirándome.

Desvío mi atención de Marc y Malcolm, que hablan con nosotros, hacia la oscuridad tan conocida que me observa a menos de cinco metros.

Su mirada felina se desplaza hacia mi cintura, donde siento que Jayden mueve los dedos al tocarme.

Sonrío a mi prometido, sintiendo que el único motivo por el que el fuego crece en mi interior no nos quita los ojos de encima, y lo beso despacio y de manera superficial.

En cuanto la cara de Jayden se dulcifica, me odio un poco más.

Pero lo hago mucho más cuando me descubro disfrutando de cómo mi deseo más oscuro nos estudia sin inmutarse.

***

La noche continua de maravilla. Hemos cenado de manera exquisita mientras disfrutábamos de conversaciones divertidas entre amigos.

Además, según he escuchado, Crystal ha conseguido recaudar bastante dinero.

Estoy charlando con mis chicas cuando la sensación abrasadora que tanto conozco me sube por el cuello. Otra vez no.

Me disculpo con ellas, paso por al lado de Jayden y le comento que voy al servicio.

No me cuesta encontrarlo y, por suerte, están vacíos en este momento.

El espacio es bastante elegante. Entro y cierro la puerta principal, pero como una chica entra después de mí, decido meterme en uno de los cubículos.

Me tomo mi tiempo, hago ejercicios rápidos de respiración y me reprendo una y otra vez.

¡Parezco una cría! Escucho como se cierra la puerta de nuevo y, luego, silencio.

Imagino que me he quedado sola, por lo que decido salir para echarme un poco de agua en la nuca. Estoy ardiendo.

Sin embargo, me quedo rígida. No soy capaz de moverme ni de articular palabras y mucho menos de respirar.

Mi corazón se altera de una manera inhumana, hasta podría desmayarme en este instante.

¿¡Por qué demonios suena aquí dentro la música de la fiesta!

? La voz de Rihanna se ríe de mí mientras canta de forma melodiosa Rehab .

Cada palabra es un puñal de verdad que se me clava en los huesos mientras él me retiene con la mirada desde la puerta.