66. Una intranquilidad patente, una persona missing, una llamada desesperada y un gremlin mojado
Una intranquilidad patente, una persona missing, una llamada desesperada y un gremlin mojado
Fabiola
—Le ha pasado algo. Ya van diez llamadas y no lo coge —digo tocándome un pendiente.
—Quizá no tiene buena cobertura —intenta tranquilizarme Izan mientras me pone una mano en el hombro.
—Izan, da señal... Sé que pasa algo. Tenemos que ir a buscarla.
—No te inquietes, cari. Seguro que ha hecho amigas en el baño y está contándoles su vida —interviene Marc rehuyendo mi mirada.
—Vosotros sois conscientes de que estamos en una feria de vinos y no en un after , ¿verdad? Si a eso le sumamos que no estamos en Barcelona, sino en Verona, y que Candela no domina, ni siquiera chapurrea, el italiano... Tengo que ir a buscarla ya.
Hace exactamente una hora y diez minutos que mi prima no se encuentra entre nosotros.
Vale, eso ha sonado muy mal, pero es que estoy atacada porque no sé dónde está.
Ha contestado algunos mensajes diciendo que había estado un buen rato en el baño y que luego estaba viendo a un sumiller argentino hablar de vinos, pero de eso hace ya mucho y ahora no responde.
—Aitor, perdona que te llame... No, no ha pasado nada, simplemente quería saber si por casualidad has visto a Candela.
Imagino que no sabe nada de ella, pero es la única persona que la conoce —además de nosotros— de los que estamos en la feria y por intentarlo no pierdo nada.
—Sí, por eso... Es que hace más de una hora que se ha ido y no sabemos nada de ella.
.. De acuerdo, si la ves, avísame, por favor.
.. Gracias, ya sabes que siempre me preocupo mucho por ella.
.. Ya, ya sé que seguro que estará dándole al vino porque es gratis; eso mismo he dicho yo. Gracias. Un besote.
Cuelgo con una sensación rara. Juraría que he detectado preocupación en su voz cuando le he dicho que mi prima no aparece. Bueno, por muy mal que se caigan, no creo que le desee nada malo. Es buena persona.
—Nada, chicos, que va a ver si la encuentra por la zona en la que está él, y que nos avisa si eso pasa.
Estoy histérica. ¿Y si le ha pasado algo grave realmente? Estoy como pollo sin cabeza, sin saber a dónde dirigirme para empezar a buscarla.
—Mambita, tranquila —me pide Izan poniéndose delante de mí—. Seguro que ha conocido a algún grupo de personas majas y está probando licores con ellos.
—Eso no es muy alentador que digamos. La última vez que hizo algo parecido la echaron del recinto por escándalo público. No es broma.
—Vaya, no me esperaba esto. Lo que quería era liberar tensión, pero, si ya tiene antecedentes similares, mejor me callo.
—Es que precisamente por eso estoy preocupada, porque conozco a mi prima. Entiendo que vosotros no lo estéis porque la veis muy madura y razonable, pero... se vuelve loca. Hacedme caso, rezad para no verla nunca en ese estado. Da miedo.