39. Un descubrimiento pausado, una idea gustosa y una decisión colorida
Un descubrimiento pausado, una idea gustosa y una decisión colorida
Fabiola
«¿Qué me pasa?».
Soy ese tipo de persona que usa Shazam para descubrir títulos de las canciones y que busca cosas incansablemente en la red hasta dar con los datos que quiere saber.
Quiero saber qué canción es la que tengo metida en la mente desde hace unas horas, cuando Izan me la descubrió, pero me gusta el plan que ideó para ello. Todas las noches la escucharemos juntos antes de dormir.
Me he despertado de nuevo pegada a su cuerpo hace unos veinte minutos y he decidido que era hora de volver a mi habitación para tomarme un analgésico y darme una buena ducha.
El día de ayer fue intenso e inolvidable, pero lo que sucedió desde aquí lo fue aún más.
Me siento conectada a él de un modo extraño que no entiendo.
Es totalmente mi antítesis: su estilo de vida, su ropa.
.., pero hay algo, no sé exactamente el qué, que hace que quiera saber más de él.
Estoy feliz de estar viviendo esta experiencia con mi prima, con Marc y con Izan.
Creo que va a ser mucho más enriquecedora que si estuviésemos nosotras solas, sin desmerecer a Candela, que es la mejor compañera de aventuras que podré tener jamás.
Salgo de la ducha y abro mi maleta. Es por todos sabido que soy muy clásica a la hora de vestir.
Casi todo mi armario lo llenan prendas de tonos neutros.
Miro hacia la izquierda y veo la maleta de mi prima abierta.
Ella, una persona compuesta de la mayor paleta de colores del universo.
Veo asomar un vestido de flores azul turquesa y morado que viene con una diadema fina que combina a la perfección.
No lo dudo. Además, tengo la suerte de usar el mismo número de zapato que ella y por eso me pongo unas sandalias suyas que se anudan a mitad de la pantorrilla.
Me observo en un espejo que hay a la entrada de la habitación y lo que veo me deja atónita.
Soy yo, pero en versión renovada. Me siento guapa.
Me gusta esta versión de mí, aunque soy consciente de que no durará mucho.
Soy valiente para algunas cosas, pero para otras soy una cobarde.
Voy al baño y pruebo una barra de labios en tono morado que, por supuesto, no es mía. Me la aplico y me doy el visto bueno. Agarro una cazadora vaquera, mi móvil y mi bolso y dirijo mis pasos hacia el piso superior.