Si por separado somos geniales, juntos podemos parar el mundo (A través de tus orejas 1)… Capítulo 47
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Capítulo 47

Le pediré a la luna que cante a tus oídos

aquellas canciones que hablan de ti conmigo.

Del sueño en los rincones que tengan emociones de revivir.

Los Rebujitos

Hacía diez días que Angelito venía esporádicamente a mi habitación en mitad de la noche, cuando unas palabras de Gelo no bastaban y necesitaba mimos y abrazos calentitos.

A pesar de que el primer día me dio la impresión de que a Alexis le pareció bien, por los comentarios que me dejaba caer de vez en cuando ya no lo parecía.

Yo no estaba dispuesta a renunciar a esos momentos con él y tampoco quería discutir con Alexis por ello.

Iba a mantenerme inflexible, y cabía la posibilidad de que él se mantuviera inflexible también en el otro extremo y jamás llegáramos a un punto de encuentro.

Miércoles, 27 de mayo. Dos y media de la madrugada.

Alexis

Si me quedo dormido abrazado a ti, despertaré así al día siguiente.

Ádriel

Quiero eso

Alexis

Ya. Pero a no ser que quieras hablar con Angelito para que deje de irse a tu habitación, no podemos.

Ádriel

Angelito no va a dejar de dormir conmigo cuando me necesite. Es mi hijo.

Alexis

Y yo tu novio, y me gustaría poder dormir contigo también.

Ádriel

Lo haremos. Es lo que más anhelo.

Alexis

¿Cuándo?

Ádriel

Aún no lo sé. Por mucho que me encante esa idea, mi vida está cambiando a pasos agigantados y aún tengo que hacerme a ella.

Alexis

Yo formo parte de tu vida. Puede que esté cambiando, pero nosotros seguimos en el mismo punto. Si no fuera porque Ángel nos pilló, solo Ainhoa sabría lo nuestro. No es justo para mí. Te quiero. Quiero estar contigo. Vivir contigo. Todo contigo.

Ádriel

¿Es demasiado para ti mi situación?

Alexis

No es eso. Es… todo. Mi situación, la tuya, que parece que lo que siento no es suficiente, que doy todo de mí pero no consigo todo lo que quiero.

Ádriel

¿De qué hablas?

Alexis

Nada. Rayadas mías. Mañana nos vemos, ¿vale? Y hablamos de esto si quieres. Me voy a dormir.

Alexis me hizo sentir mal por pensar en mí y en Angelito antes que en él y por retrasar todo lo posible el contárselo a Gelo. ¿Intentaba abarcar demasiado? Pensaba que todo estaba encajando, ¿tal vez todo estaba en mi cabeza y no era así?

Me costó horrores conciliar el sueño aquella noche.

Las palabras de Alexis no dejaban de aparecerse en mi mente una y otra vez.

¿Me terminaría dando un ultimátum? ¿Sería él y no Gelo el que me haría elegir?

Desde el minuto uno, sentí que Alexis me lo ponía fácil, que lo entendía todo de mí y la familia que ya tenía.

Pero tal vez no fuera así. ¿Y si al principio le bastó con lo poco que le podía ofrecer pero en ese momento ya no?

Me entró ansiedad y quise refugiarme de todas las preguntas de las que me daba miedo saber la respuesta.

Decidí escribir hasta que mi cerebro no pudo más y se apagó.