Si por separado somos geniales, juntos podemos parar el mundo (A través de tus orejas 1)… Capítulo 43
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Capítulo 43

Si te preguntan si soy como dicen

con mil cicatrices llenitas de alcohol,

diles que no todo es lo que parece

y que gracias a ti ya no hay tanto dolor.

Pole

Pensaba que al día siguiente, entre Gelo y yo todo habría vuelto a la normalidad.

Pero no fue así. Él se mantuvo distante y los silencios entre nosotros que antes no me importaban, se me antojaban densos e incómodos.

Nunca me había sentido así a su alrededor y aquello me molestaba y dolía a partes iguales.

Por todo, empecé a evitar pasar tiempo a solas con él.

Solía esconderme en Finca Deva o en casa de Ainhoa, en quien confiaba mi incomodidad con Gelo, como aquella tarde de mayo.

—¿Cuánto crees que durará esto? Me está matando que esté así. Ya son tres días. —Me dejé caer en el sofá junto a ella—. Nunca hemos estado tanto tiempo de malas.

—Es mucho que asimilar. Esta no es una de vuestras peleas de siempre. Deberías habérselo contado antes —me reprochó—. Ahora tengo a Gelo llamándome para contarme sus penas. Y a ti en mi casa contándome las tuyas.

—¿Y qué te dice? ¿Algo bueno? ¿Lo va asimilando? —pregunté atropelladamente.

—No te voy a decir nada. Igual que no le cuento a Gelo lo que tú me dices.

Gruñí frustrada y me resigné a que Ainhoa mantuviera su boca cerrada porque era lo que los amigos hacían: apoyarse y callar los secretos que no eran suyos.

Casi una semana después de nuestro enfado todo seguía igual entre Gelo y yo. Era tan incómodo. No sabía cómo romper la barrera que se había creado. Alexis y yo volvíamos en el coche de Finca Deva y, por millonésima vez, no pude evitar hablar del tema.

—Me da rabia que Gelo se esté comportando como un idiota —le confesé.

—Yo llevo cuatro días saliendo antes para no coincidir con él.

Era todo tan tenso e incómodo… Y además con el nene delante observando todo, que paso de que se repita —dijo Alexis—.

Y lo que más me jode es que le considero mi mejor amigo.

Yo no quería uno y ahora lo tengo, pero está cabreado conmigo —murmuró disgustado.

La actitud de Gelo no invitaba a pasar ni un segundo de más con él. Coloqué mi mano sobre el muslo de Alexis y lo apreté con cariño.

—No está cabreado contigo. Lo está conmigo. Y sigues siendo su mejor amigo —dije. Alexis me miró escéptico—. Gelo a veces es imbécil, pero no deja de querer a la gente de la noche a la mañana. Se le pasará. No sé cuándo, pero lo hará —dije segura de mí misma para tranquilizar a Alexis.

Pero la verdad era que no creía en mis propias palabras.

Temía que nunca sucediera. Que con el paso de las semanas nos alejáramos más y más.

Una sensación amarga se instauró en mi pecho durante unos segundos y después dio paso al vacío.

Gelo iba a alejarse tanto de mí que terminaría vacía sin él.

No podía permitirlo. Aparqué en la puerta de casa y revisé los mensajes por si había alguno importante.

Tenía uno de Gelo que hizo que mi corazón recibiera una gran estocada.

—¿Qué pasa?

—Es Gelo. —Me tembló la voz—. Dice que come con Angelito en casa de sus padres —murmuré sin dejar de mirar la pantalla de mi móvil.

Era la primera vez que no comíamos los tres juntos desde que me mudé a vivir con ellos. Se estaba alejando de mí. Le contesté con un escueto «vale», a pesar de que quería escribirle mucho más. Quería que calmara mis nervios. No quería que se fuera.

Gelo se mantuvo en sus trece una semana y media más.

Además creaba un ambiente poco propicio para el diálogo.

Volví a hablar con Ainhoa, asustada por el comportamiento de mi amigo, y me aseguró que con el tiempo todo volvería a la normalidad.

Quise creerla. Perdía a Gelo y la única forma de hacer que dejara de alejarse era dejar a Alexis, y no estaba dispuesta a abandonarle como hizo el resto a lo largo de su vida.

Yo iba a quedarme. Y también iba a recuperar a Gelo, aunque aún no tuviera un plan definido.

Martes, 12 de mayo. Una y cuarto de la madrugada.

Ádriel

Estoy harta de darle vueltas al tema de Gelo. ¿Puedo preguntar sobre tu pasado?

Alexis

Me da igual. Y más si eres tú quien pregunta.

Ádriel

¿Cuánto cuesta la marihuana?

Alexis

Me costaba unos 5 euros un gramo.

Ádriel

¡¿Tú sabes la de chuches que me puedo comprar con 5 euros?!

Alexis

Ya, pero como era tonto me lo gastaba en eso. Pensaba que cuanto más dinero tuviera para drogas, mejor para mí.

Ádriel

Pero ya no eres TAN tonto. Solo un poquito.

Alexis

De vez en cuando sí soy un poco tonto porque me entran ganas de volver a fumar.

Ádriel

¿Y por qué tienes ganas?

Alexis

Recuerdo problemas. Y circunstancias que viví. Algunas veces también por algún dolor en la rodilla derecha.

Alexis

Me quisieron mandar al psicólogo varias veces por todo lo que sufrí en mi infancia y no he querido contar a nadie. Hasta que has llegado tú.

Ádriel

¿Y por qué no pruebas a ir al psicólogo? Creo que te podría ayudar más que yo.

Alexis

No quiero pastillas.

Ádriel

¿Por qué das por hecho que te va a mandar pastillas? Además, eso es el psiquiatra.

Alexis

Porque hay algunos días que me levanto deprimido. No tengo ganas en varios días de hacer nada. Más de una vez he tenido pensamientos suicidas. Y muchas ganas de llorar, pero sin parar. Tengo temporadas así.

Ádriel

¿Estando aquí has tenido alguna temporada así y no me he dado cuenta?

Alexis

No, solo algún día suelto. Pero creo que cuando me he sentido así, más o menos te lo he contado o te has dado cuenta.

Ádriel

Eres maravilloso, y deberías saberlo.

Ádriel

Empezaremos por algo sencillo: quiero tu sudadera en mi coche otra vez por si me entra el frío. Me gusta oler a ti.

Alexis

Eso está hecho. Mañana te la doy, cielo. ¿Y el siguiente paso cuál es?

Ádriel

Que pienses qué quieres hacer. Ir a un psicólogo. Solo hablar conmigo. O nada de lo anterior. Lo que sea, pero que lo pienses. El tiempo que haga falta.

Alexis

Vale. Solo por ti. Te lo juro, lo hago solo por ti. Voy a intentar ir a un psicólogo si hace que te sientas mejor.

Ádriel

No, a mí no. A ti. Lo tienes que hacer por ti. Por mí no tienes que ha cer nada. Pero yo no veo todo lo que hay dentro de ti. Tú sabes lo que necesitas y quieres. Piénsatelo.

Ádriel

Me habría gustado conocerte antes y haberte podido evitar todo por lo que has pasado sin mí a tu lado.

Alexis

Ahora estás conmigo, amor.