Capítulo 31
Nunca se llega al olvido, se queda dormido el recuerdo llorando. […]
Para llegar a mí, me tuve que perder. Para sobrevivir, solo volví a caer. […]
Que no puedo confiar en la gente por todo ese daño que llevo detrás.
Que siempre me sentí diferente porque nunca he logrado encajar.
Rafa Espino, David Parejo
Domingo, 15 de marzo. Doce y tres de la madrugada.
Ádriel
Sé que tu hermano es especial para ti, pero nunca me hablas de él. No quieres mezclarnos, ¿es eso?
Alexis
Es muy importante para mí. Pero no estoy preparado para hablarte de él.
Ádriel
¿Te hizo daño?
Alexis
Nunca. Se lo hice yo a él.
Ádriel
¿Cuándo?
Alexis
La vez que más dolor le causé fue a los dieciséis.
Alexis
¿Podemos cambiar de tema?
Siempre huía. Nunca encontraba las palabras necesarias.
O tal vez no quería buscarlas. Tal vez prefería mantenerlo para sí mismo.
Tal vez se escudara en no estar preparado, pero en realidad no buscaba el estarlo alguna vez.
¿Por qué? ¿Qué escondía? ¿Qué le hizo a su hermano? ¿Por qué se sentía culpable?
Lunes, 16 de marzo. Ocho y veinte de la mañana.
Alexis
Buenos días. ¿¿Sabes qué??
Ádriel
¡Qué!
Alexis
Que te quiero
Mucho mucho mucho.
Ádriel
¿De verdad? ¿Y me lo dices por aquí?
Alexis
Quería esperar a verte, pero me ha salido solo.
Ádriel
¿Pues sabes qué?
Alexis
Dime, cari.
Ádriel
Te quiero. No sé
cuánto, pero te quiero.
Alexis
Te quiero.
Ádriel
¿Vienes a casa a
desayunar conmigo?
Alexis
Voy, mi amor.
Mi corazón se aceleró, repleto de emociones. Loco. Y en mi rostro se dibujó una vivaz y enorme sonrisa. «Me quiere. Me quiere. ¡Me quiere!». Estuve a punto de abrir la puerta principal de par en par y gritárselo al pueblo entero. Me levanté de la silla, nerviosa.
Al verle entrar, mis miedos e inseguridades desaparecieron y solo quedó él.
Le observé acercarse a mí con una sonrisa genuina en el rostro, sin moverme un ápice, observando al chico frente a mí.
Ese que me quería a pesar de lo complicada que era nuestra relación.
Se quedó a escasos centímetros de mí y cogió mis manos aún con su sonrisa intacta.
Me perdí en sus preciosos ojos verdes y dorados, busqué ese brillo que tanto adoraba e intenté memorizar ese mapa único que tenía en el rostro.
—Te quiero —dijo y el corazón me estalló en el pecho.
Aproximó su rostro al mío y rozó sus labios con los míos. Suspiré con mi corazón desbocado y mi pulso a mil por hora.
—Te quiero —contesté.
Sonreí contra sus labios y cerré los escasos milímetros que los separaban de los míos para unirlos en un suave beso que dio lugar a otro, y a otro, y a cientos más.
Que desencadenó en que termináramos en mi cama haciendo el amor mientras nos repetíamos una y otra vez entre susurros y gemidos «te quiero». Nos queríamos tal y como éramos.
Sábado, 21 de marzo. Una menos nueve de la madrugada.
Ádriel
¿No le estás prestando atención a la peli que ves?
Alexis
No. Y hay prioridades. ¿No sabes cuáles son? Tengo tres.
Ádriel
No, dímelas.
Alexis
La primera: Tú.
Alexis
La segunda: Tu nene.
Alexis
Y la última: Yo.
Ádriel
Tú deberías ser el primero.
Alexis
No, primero los que importan.
Ádriel
Deberías ser el primero para estar bien para los otros dos.
Alexis
No, porque si los otros dos están bien, aunque yo esté el último, también estaré bien.
Ádriel
Cada día me gustas más.
Alexis
Te quiero, amor.
Ádriel
¿Por qué si te rayas por algo no se lo cuentas a nadie?
Alexis
No confío. Prefiero cargar con ello y que no lo sepa nadie. Nadie sabe por todo lo que he pasado en la vida ni lo que me pasa por la cabeza.
Alexis
Lo único que ven es lo que expreso yo.
Ádriel
Yo no puedo quedarme nada para mí.
Alexis
Ya, pero yo tengo un pequeño defecto. Prefiero escuchar y cargar primero con lo de los demás y, si puedo, lo mío. Así no hago que nadie cargue con lo mío.
Ádriel
¿Pero por qué los demás pueden hacerlo y tú no?
Alexis
Porque me siento con la fuerza de tirar para adelante. Prefiero que me vean como un pilar que nunca va a caer.
Ádriel
Hasta que un día no tengas esa fuerza.
Alexis
Tienes razón. Igual por eso me decepcionan siempre. Yo estoy, pero igual ellos no.
Ádriel
¿Y quién es tu pilar?
Alexis
Yo mismo. Desde bien pequeño he tirado yo solo. Me he ido haciendo fuerte a mí mismo. Con ver bien y felices a los de mi alrededor yo sonrío, aunque por dentro esté roto. No quiero hacer sentir mal a nadie por verme así.
Ádriel
Sigo sin entender tu manera de pensar. Si yo estoy mal, Gelo o Ainhoa están para mí. Y cuando ellos lo pasan mal me tienen a mí. Nos ayudamos. No somos fuertes constantemente. Eso es agotador.
Alexis
Miro por los demás. No quiero arrastrar a nadie al pozo en el que esté metido.
Ádriel
Si tú ayudas, a ti te tienen que ayudar. Eso funciona así. Quiero que cuentes conmigo. Y si tengo que ser fuerte, lo seré. No me importa con tal de que tú estés bien. Necesito que tú lo estés para que mi parte que te pertenece, también esté bien. ¿Lo entiendes?
Alexis
¿Sabes por qué no cuento con nadie, amor, y solo soy capaz de contar contigo?
Porque siempre que he contado con alguien me ha utilizado para su bien.
Y me ha dejado a mí destrozado. Las veces que he querido yo un pilar había dos opciones: que me escuchara y en vez de ayudar me hiciera daño, o que esa persona que creía especial no estuviera cuando me hizo falta.
Entonces me veía solo y aprendí a no contar con nadie. Solo conmigo.
Ádriel
¿Por qué nunca has pensado que hay una tercera opción? Una persona que te escucha y te ayuda.
Alexis
Porque nunca la había, cariño. Nunca había nadie que se preocupara por mí.
Ádriel
Ahora estoy yo. Da igual lo que pase entre nosotros. Siempre que me necesites, seré tu pilar.
Alexis
Gracias. Ahora que te tengo a ti sé que puedo romperme y que no vas a juzgarme.
Alexis
Siento mucha confianza en ti y eso me da un poco de miedo.
Ádriel
¿Por qué? ¿Porque puedo hacerte daño?
Alexis
No es eso.
Es que vas a saber cómo hundirme en un pozo sin fondo con dos palabras. Y eso me da miedo.
Ádriel
¿Qué dos palabras? ¿Y por qué voy a hacer eso?
Alexis
Lo de las dos palabras es un decir, cari.
Alexis
No te digo que me lo hagas. Pero siempre me ha pasado igual.
Ádriel
Yo no soy igual. ¿No ves que estoy un poco loca?
Alexis
Sí, amor. Pero eres mi loca favorita.
Ádriel
Ves. Me dices sí como a los locos… Te quiero.
Alexis
Nooo. Sí de que tienes la locura perfecta para mí.
Ádriel
Nunca (conscientemente) voy a hacer algo que te pueda hacer daño. Nunca jamás.
Quería demostrarle que no todo el mundo era igual. Que no todo el mundo desaparecía de su vida, dañaba o miraba solo para sí mismo. Quería demostrarle que nosotros seríamos diferentes. Que siempre nos tendríamos el uno al otro como apoyo.
Domingo, 22 de marzo. Una menos cuarto de la madrugada.
Ádriel
Cuéntame algo bonito que te haya pasado. Y con eso me voy a dormir.
Alexis
Lo mejor y lo más bonito que me ha pasado en toda mi vida ha sido conocerte. Ha sido como si el sol saliera en medio de una tormenta y me deslumbrara un rayo de luz
Alexis
Oseasé , lo mejor.
Ádriel
¿Estás seguro?
Alexis
Sí, gordi. Sin dudarlo.
Me tienes enamoraíto perdido