Capítulo 28
Recuerdo que contigo fue tan diferente, tan natural.
Jugando me decías que leías mi mente, y era verdad. […]
Yo te adoré con locura y aunque el tiempo todo lo cura
hay amores que se olvidan, hay amores que siempre duran.
Nassim, Ene Rodrigo (versión)
A veces me quedaba trabada en Alexis, observándole. Como aquella mañana mientras él, apoyado en la valla a mi lado, miraba a los caballos. Solía hacerlo a menudo, se perdía entre ellos, no sé si recordando o intentando olvidar. Tal vez pensaba en el futuro.
— Porfi , dame tu móvil para poner música. He dejado el mío por ahí —le pedí a Alexis. Este me tendió su móvil que llevaba en el bolsillo del pantalón—. Dime tu contraseña, please .
—Mejor aún. Además de decirte mi contraseña, vamos a guardar tu huella. Así puedes usarlo cuando te dé la gana, gordi.
—¿Te parece bien? —pregunté escéptica, pues él era muy reservado y desconfiado.
Alexis asintió.
—Vas a ser la primera, amor —Confió plenamente en mí e hizo que mi corazón se llenara de calorcito al darme cuenta de lo que significaba que se fiara de mí.
—Vamos a hacer lo mismo con el mío para futuras ocasiones.
No pensaba que mi petición terminaría siendo una demostración de todo lo que Alexis confiaba en mí.
Nunca tuve la necesidad de cotillear su móvil, de pensar que dentro encontraría más de lo que él me contaba.
Me fiaba de él y no tenía la necesidad de saber lo que decía o hablaba con terceras personas.
Era mucho mejor preguntarle directamente o esperar a que él me lo contara.
Pusimos pienso y forraje a los caballos entre los dos y nos sentamos en la jarapa.
—Desde que vengo contigo me encantan los caballos. No sabía que podían transmitir tanta paz. Si pudiera, creo que elegiría vivir rodeado por ellos.
—Son magia, y mi animal favorito. Llevan una nobleza dentro que no he visto en ningún otro animal. —Me emocioné al hablar.
—¿Es tu animal favorito y no te lo has tatuado?
—Es que no quiero tatuarme cualquier caballo.
—Tienes a Troya. Si no te lo tatúas tú, me lo tatúo yo. Troya tiene que estar en algún trozo de piel, ya sea tuyo o mío —bromeó Alexis.
—O de los dos —continué con su ocurrencia.
—Tienes razón. Uno conjunto —dijo Alexis mientras se le iluminaba el rostro.
—¿De verdad? —pregunté recelosa por el cambio de rumbo de la conversación. ¿En qué momento la coña pasó a ser real?
—Sí. ¿Qué opinas?
Dudé. Lo tendría para el resto de mi vida. Pero deseché mis miedos y hablé:
—Me gusta la idea —dije con una sonrisa ladeada—. Troya me gusta.
Observé al aludido y pensé cómo quería que fuera representado en mi piel.
Alexis se encendió un cigarro y comenzó a entonar una canción entre calada y calada.
En algún momento me giré hacia él para verle cantar.
Me gustaba quedarme trabada en su mirada, en el movimiento de sus labios mientras pronunciaba las palabras de la canción que tocara.
Su voz siempre me atrapaba y no me dejaba hacer otra cosa que escucharle hipnotizada.
Acercó el cigarro a sus labios y aspiró.
Antes de que él lo separara de su boca, cogí el pitillo con sumo cuidado y acerqué mis labios a los suyos.
Le besé mientras expulsaba el humo entre mis labios.
Un beso, dos, tres, cuatro, ocho, diez. Casi olvidé que tenía el cigarro entre mis dedos.
Me separé de él, le sonreí y coloqué el cigarro de vuelta en sus labios.
Buscó en su móvil una canción de Fondo Flamenco y me pidió que la escuchara, que leyera entre líneas cómo se sentía él mediante el sonido de la melodía y la letra.
Que la descifrara. Me puso otras dos más, y todas ellas me las cantó.
Cuando alguna no la entendía, me la explicaba al terminar de entonar.
Alexis vivía a través de la música, de las canciones que me cantaba y me hacía descifrar. Alexis era tan música como yo.
Miércoles, 12 de febrero. Diez y diecisiete de la noche.
Ádriel
¿Sigues pensando en el tatu de Troya?
Alexis
Sí.
Ádriel
Estas loco, pero quiero uno igualito al tuyo.
Alexis
Vale, vamos a pensar en el diseño juntos. A mí me gustaría que estuviera Troya y además añadirle algo que sea nuestro.
Lunes, 17 de febrero. Dos y uno de la madrugada.
Alexis
Llevas un rato sin hablarme. ¿En qué piensas?
Ádriel
En que pasas mucho tiempo conmigo. Y me encanta. Pero a veces pienso que no sé si lo haces porque juntos nos lo pasamos bien o por los besos y los orgasmos.
Alexis
No, cielo, no. Yo estoy tanto tiempo contigo porque me gusta estar a tu lado.
Para reírme.
Recordar.
Llorar.
Besar.
Hacer un puzle, dibujar, colorear…
Lo que sea pero contigo, princesa.