Si por separado somos geniales, juntos podemos parar el mundo (A través de tus orejas 1)… Capítulo 19
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Capítulo 19

Dementes, nuestra historia crece.

Tú eres loca, yo soy loco.

¿Qué más quieres? ¿Qué más quiero yo?

Si contigo encontré el amor.

Beéle, Ovy On The Drums

Aquel domingo mis mejores amigos, Juli y el crío me acompañaron a Finca Deva.

Alexis no vino, él nunca lo hacía si íbamos todos.

Prefería quedarse en su casa, o se iba a hacer la compra.

No le insistí, pero era inevitable preguntarme ¿por qué no quería estar con nosotros?

, ¿por qué prefería la soledad a nuestra compañía?

Me hubiera gustado que pasara su tiempo conmigo en vez de preferir el aislamiento.

Les enseñé todo lo que Troya y yo éramos capaces de hacer. Ya solo me faltaba tener la confianza suficiente como para poder salir de la pista de quince por veinte en la que trabajaba. Gelo corrió hacia mí en cuanto bajé del caballo. Me abrazó, elevó del suelo y dio una vuelta conmigo en brazos.

—Estoy orgulloso de ti, niñita —dijo antes de besarme en la frente. Él solía besarme allí y no en la mejilla, como si fuera de protección. Era algo solo nuestro.

Cuando volvimos a casa, Alexis me esperaba en la cocina, ya había empezado a hacer la comida. Cada sábado por la noche me preguntaba qué quería comer al día siguiente, siempre elegía yo. La mayoría de las veces le pedía que me cocinara platos suyos, pues era una manera de conocerle mejor.

En cuanto estuvimos solos en la cocina le besé en los labios, me senté en la encimera y quité su lista de reproducción para poner una de las nuestras.

Cuando Alexis se acercaba a los cajones que había entre mis piernas, le cazaba con ellas y le besaba sonoramente.

Sonreíamos como bobos por estar simplemente en la misma habitación.

En un momento dado, Alexis se puso a bailar al ritmo de una de sus canciones mientras la cantaba y yo me excité.

Tanto que bajé de la encimera y me pegué a él mientras seguía bailando y cantaba mirándome de lleno a los ojos.

Me importó un bledo que alguien nos pudiera pillar.

Éramos magnéticos. Volví a subirme a la encimera cuando acabó la canción, pasándole algunas cosas que me pedía, besándole cuando estaba cerca, o limpiando lo que él ensuciaba y no queríamos meter en el friegaplatos.

En nada y menos la comida estuvo hecha y la mesa puesta. Alexis se sentó frente a mí y le sonreí con timidez antes de echar un vistazo a la mesa. Mi familia. La mejor del mundo.

Domingo, 27 de octubre. Dos y media de la tarde.

Ádriel

Tengo una pregunta.

Alexis

Sabes que estamos sentados en la misma mesa, ¿no?

Venga, va, dime que nos van a pillar y ya sabes que en la mesa no se usa el móvil si no es una emergencia.

Ádriel

Pero esto es una emergencia.

Es cuestión de vida o muerte

que sepa tu respuesta.

Ádriel

¿Si tuvieras que elegir entre tu padre, tu madre o tu hermano con quién te quedarías y por qué?

Alexis

Con mi hermano. Siempre con mi hermano.

Alexis

Mis padres me han hecho muchos desplantes. Es muy largo de explicar.

Si quieres mañana te lo cuento.

Ádriel

Estaré encantada de escucharte.

Alexis

¿Y tú con quién te quedarías?

Ádriel

No podría elegir. O todos o ninguno, supongo. Son un pack .

Alexis levantó la mirada de su móvil y sus ojos verdes y dorados tropezaron con los míos. No desviamos la mirada el uno del otro hasta que Gelo llamó mi atención para que le pasara el agua para Angelito.

La comida estuvo exquisita, como cada plato que él cocinaba. Nunca había probado el arroz con queso y pimientos amarillos y era un manjar de dioses.

—Ha quedado perfecto ca… —Me atraganté cuando estuve a punto de llamarle «cariño». Me aclaré la garganta—. Alexis. —Sonreí al chico.

—Gracias, cielo. —Alexis me guiñó un ojo.

Gelo nos miró a uno y a otro. Quería saber qué pasaba entre nosotros. Su mirada le delató. ¿Tanto se notaba que nos gustábamos? Le sonreí para calmar sus pensamientos, su mirada se suavizó y habló:

—Anda, apúntame esta receta para hacérsela a Angelito y a la niña.

Elegimos una película mala de domingo por la tarde tras la comida y con la excusa de darle «una cosa» a Alexis, le acompañé a la puerta para besarle infinidad de veces antes de dejar que se fuera a su parte de la casa.

Nuestros besos casi siempre eran así. Nunca encontraba el momento de parar.

Lo quería todo de él hasta que él decidía separarse de mí.

Dejé de prestar atención a la película y divagué sobre qué estaría haciendo Alexis.

Abrí su chat y le hice la pregunta, pero no le di a enviar.

Sentía curiosidad, pero no quería incomodarle.

Angelito, a mi lado, se giró hacia mí preguntándome qué hacía y en el proceso me propinó un codazo que hizo que mi pulgar pulsara por error «enviar».

«¡Mierda!» Me quedé como una boba mirando mi mensaje. Lo seleccioné lista para borrarlo, pero los dos tics azules aparecieron. Vi el encabezado «escribiendo…» y dejé mis ojos clavados en el móvil, esperando su respuesta que parecía no llegar nunca.

Domingo, 27 de octubre. Cuatro menos cinco de la tarde.

Alexis

Eres un poco cotilla, ¿no?

Ádriel

Es posible

Alexis

Hablo con mis dos primos y mi hermano.

Ádriel

¿Hablas mucho con ellos?

Alexis

A diario.

Ádriel

Cuéntame algo de ellos.

Alexis

Mi primo mayor tiene la edad de mi hermano, 4 más que yo. Mi otro primo es de mi edad.

Alexis

¿Qué tal vuestra peli de domingo?

Ádriel

Es malísima. Como buena peli de

domingo. Te dejo con tu familia

Supuse que mantenerse lejos de su familia le pasaba factura en su día a día y hablar con ellos podía ser un suave bálsamo.

¿O tal vez no? Porque no me pasó desapercibido lo superficial de su respuesta acerca de sus primos y su hermano.

Sin decirme sus nombres o alguna anécdota graciosa.

¿Tal vez no las había? ¿Tal vez solo estaba unido a ellos por obligación?

Por tener la misma sangre. ¿O eran buenas personas con él?

Pero si lo fueran, ¿por qué se marchó y les dejó?

Martes, 5 de noviembre. Nueve menos cuarto de la mañana.

Ádriel

¿Sabes que ahora cuando me visto no paro de reírme? Te tengo a ti en la cabeza diciendo: ¡eso no pega!

Ádriel

¿Marrón, rojo y fucsia conjunta? ¿O es una aberración?

Alexis

Aberración.

Ádriel

Pues voy así. Vas a tener que llevar los ojos cerrados para que no se te caigan. O no cogerme la mano por la calle…

Alexis

Ja, ja, ja. Haré la vista gorda.

Con el paso de los días, mi barullo mental, lejos de empequeñecerse, creció tanto como lo hizo lo que sentía por Alexis.

«¿Cómo le digo a Gelo que tengo algo más que una amistad con él si cada vez que nos ve juntos se tensa?

», «¿a qué espero para que se desate el caos entre Gelo y yo y contarle la verdad?

». «Cuanto más esperes, será peor, ¿lo sabes?

». Mis preguntas me agobiaban y una sensación de traición hacia Gelo y Angelito se instauró en mi pecho.

Jueves, 7 de noviembre. Doce y veinticinco de la madrugada.

Alexis

¿Cuando nos conocimos pensaste que sería así?

Ádriel

Nop . De otra manera.

Alexis

Pero ya has visto que soy un cachito de pan

Ádriel

Bueno, ¡un poco malo! Me haces rabiar mucho con las cosquillas.

Alexis

Pero me hago querer.

Alexis

Nah, es broma soy uno más del montón en verdad.

Ádriel

No lo creo. La gente del montón es… gente. Corriente. Y tú además de guapo y genial, eres raro.

Alexis

¿Qué tengo de raro para ser tan especial?

Ádriel

Lo que tienes de raro eres tú. Tú eres especial.

Alexis

Me encanta hablar contigo. Me siento muy a gusto y feliz