Capítulo 13 #2
No entendí de dónde venía. Tal vez de otro planeta.
Yo nunca había sentido que contar mis cosas fuera una debilidad.
Se me hizo extraño que él guardara sus sentimientos para sí mismo.
Que no se permitiera ser visto, ser transparente.
Aunque he de admitir que enmascaraba sus sentimientos muy bien.
Siempre parecía contento, feliz. Se me encogió el corazón al pensar que las risas eran una mera fachada.
Evité mirarle durante un largo rato. Me agobió no entenderle o llegar a descifrarle nunca.
Que siempre se refugiara en sí mismo. Que tras tantos años siendo él contra el mundo, no contara con el sustento que le ofrecía mi amistad.
Podíamos ser dos contra el mundo. Incluso, si les dejaba también a mis amigos, podíamos ser cuatro contra el mundo entero. Si él nos dejaba.
—¿Cuántos cigarros sueles fumar ahora?
El cuerpo de Alexis se relajó por el cambio de tema.
—Unos diez o quince. Tengo la rutina de fumarme un cigarro al levantarme, tomarme el café y luego otro cigarro. Y a partir de ahí, los que sean durante el día.
—Son muchos.
—Lo sé. —Alexis se revolvió incómodo.
Me perdí un instante en sus ojos verdes y dorados y le hablé sobre mi gusto por el humo del tabaco.
Le admití que nunca había probado ni una sola calada por si me gustaba y me enganchaba.
¿Cómo sería su aliento tras un cigarro? ¿Sabría como huele el humo?
Entonces seguramente podría volverme adicta a ello.
—Dime algo que te guste mucho —me instó Alexis.
—Las chuches y el chocolate. En casa lo escondo porque si no Gelo y Angelito se lo comen todo.
—Mañana compro chuches y te las comes antes de volver a casa.
Sonreí como una boba y un calorcito me embargó tras su cariñoso gesto.
—Gracias, pero no tienes por qué hacerlo.
—Me apetece hacerlo, gordi.
Trabajé con Neo y Capri y di de comer a los caballos. Después me llevé a Troya a la pista y trabajamos pie a tierra bajo la atenta mirada de Alexis.
—Enséñame todo lo que sabes sobre ellos —dijo el chico cuando di por finalizada la sesión con Troya.
Me debatí entre si debía o no hacerlo. Si lo hacía perdería tiempo de trabajo con Troya, pero Alexis les entendería mejor y podría interactuar apropiadamente con ellos.
Al final primó el que Alexis aprendiera a quererlos como Gelo me había enseñado a mí y le propuse no solo hablarle de ellos, sino enseñarle un poco de doma de cuadra.
Aprendió con Neo, el jubilado castaño. Se lo puse fácil, pues Neo es de esos caballos que te leen la mente y, aunque tu cuerpo no lo pida bien, ellos hacen caso a su intuición.
Sonreí a Alexis, orgullosa de él cuando terminamos la clase.
Eso hizo que me animara a montar a Troya, al paso y sin salir de la pista.
Y salió bien. Troya percibió mi energía positiva y mi confianza.
Mis emociones se convirtieron en una extensión de mí y le llegaron, inundándole, haciendo que nos entendiéramos como si fuéramos uno solo.
Sábado, 16 de septiembre. Doce menos diez de la noche.
Alexis
Cada día tengo más claro que necesitas esas clases de cocina.
Ádriel
¿Y cuándo empezamos?
Alexis
El domingo.
Ádriel
Vale. ¿Cuántos años tenías cuando cocinaste por primera vez?
Alexis
Doce. Me quedaba solo en casa.
Ádriel
Tienes un hermano mayor, ¿no? ¿No te cocinaba?
Alexis
No. Él era el mayor, él mandaba. Además, me llena cocinar para los demás.
Domingo, 18 de septiembre. Once y siete de la noche.
Ádriel
¿Mañana vas a venir?
Alexis
Si no te importa. Le estoy cogiendo el gustillo a acompañarte. Los caballos transmiten mucha paz. O tal vez sea estar en el prado contigo.
El caso es que me sirve para despejar un poco la mente. Más que caminar solo por el campo.
Ádriel
¡Me voy a poner colorada!
Alexis
Ja, ja, ja. Es que es muy fácil hacerlo.
Ádriel
Qué graciosillo estás. ¿Cuántos payasos has cenado?
Alexis
Ja, ja, ja. Esta vez ni uno
Miércoles, 21 de septiembre. Una y ocho de la madrugada.
Ádriel
¿Cuándo va a empezar a darme miedo el libro de Cujo ? El perrito va a morder a alguien, ¿verdad?
Alexis
Eso no da miedo. Y sí, Cujo morderá.
Ádriel
Pobrecito. Me cae bien.
Alexis
¡¿Te hago un poco de spoiler ?
Ádriel
Si me cuentas algo no lo voy a leer.
Alexis
Entonces, ¿cómo sabes lo que te escribo si no lo lees?
Ádriel
¿Por qué tienes que ser tan listillo? ¡Pero no me digas nada!
Alexis
Seré bueno. Esperaré a que termines.
Puedo afirmar sin ningún tipo de duda que Cujo es el libro que más me ha durado en toda mi vida. Lo leí muy poco a poco a pesar de tener unas ganas locas por descubrir qué pasaría. Tal vez fue porque no quería que terminara. Porque sentía una conexión especial al leer el libro favorito de Alexis.
Jueves, 22 de septiembre. Una menos veintiocho de la madrugada.
Ádriel
Creo que eres la primera persona con la que tengo tantos emoticonos de caritas descojonándose. Me lo paso genial.
Alexis
Cosas que pasan una vez en la vida y que luego igual no se vuelven a repetir.
Ádriel
Por eso pienso conservarte.
Alexis
Y yo a ti. Sería estúpido no conservar nuestras risas.