DIECISIETE #2
—Sí, pero entiendo que esta es una situación súper especial, y te confieso que me encantaría estar tan enamorada como lo estás tú.
—Gracias, Brianna—Se inclinó para palmear su rodilla—. Bueno, para no dejarlas en ascuas, les diré qué él se mostró entusiasta y generoso, y que dio mucho más de lo que tomó, aunque prometió que en el futuro tratará de cobrar aquello en lo que invirtió.
—Un relato muy económico que te delata como la financista que eres—rio Tina.
—Generoso... Dio más de lo que tomó... Acciones sin penetración...—Sofía pareció hacer una suma de evidencia, y de pronto abrió la boca al entender las implicancias—. ¡Joder! Si es lo que pienso, entiendo que estés tan animada.
—Creo que todas podemos hacernos una idea de por dónde discurrió el final de la noche, y no discutiremos que es una de las situaciones más agradables entre dos—dijo Amelia.
—Dependiendo del nivel del ejecutante—dijo Sharon, mirándola, buscando más.
—Superior— contestó Cheryl, una sonrisa pícara en su cara.
—Todo dicho. ¿Cómo prosiguen ahora?
—Él está empeñado en seguir sorprendiéndome y mimándome con detalles, al parecer, pero le dije que la próxima vez que nos encontremos los aspectos de la cita correrán por mi cuenta.
—¡Qué bonito!—suspiró Sofía—. Las primeras salidas y experiencias con la persona que amas son tan exhilarantes.
—Coincido. Lo mío no empezó así, pero de todas formas… Hay tanto por hacer y tanto que conocer del otro—dijo Amelia—. Me encanta la pareja que hacen.
—No veo la hora de verlos juntos—indicó Avery.
—Espero que no te moleste que le cuente a Alden sobre esto—dijo Tina—. Se preocupa por Matt, lo conoce desde niños, y me ha contado cómo se ensombreció su carácter como consecuencia de su etapa como soldado y su herida, así como la forma en que su ex rompió con él.
—Fue muy feo—dijo Avery.
—No conozco los detalles, aunque algo dijo. ¿Qué sabes?
Cheryl se adelantó para escuchar detalles. Conocía lo básico, no había ahondado nunca en aspectos concretos.
—Liam y Alden dijeron que esa mujer, ni siquiera recuerdo el nombre…
Nunca les gustó demasiado. Al parecer era muy bonita y Matt la conoció en el colegio, y se enamoraron y fueron novios por años.
Ella siempre estaba de mal talante, exigiendo la atención constante y gastando el dinero de Matt.
Eran jóvenes, pero ella insistió en comprometerse antes de que él viajara a Medio Oriente.
Me enteré luego de que lo engañó más de una vez cuando él estaba en misión.
—¡La muy zorra!—dijo Cheryl, sintiendo una ola de indignación recorrerla.
—Fueron varios años de separación, aunque ella siguió usando su tarjeta y vivía en su piso.
—Una descarada total—dijo Sharon.
—Cuando Matt volvió, muy herido, ella apenas estuvo a su lado. Aprovechó para pegarse a un amigo de la familia de Matt, un tipo adinerado, y entonces lo dejó de lado. Sé que le envió la noticia de que ya no lo quería y rompía el compromiso por correo electrónico.
—¿Cómo?
—¿Qué?
—¿Se puede ser tan desalmada?
—Flipo. Yo estaría devastada.
La indignación las embargó a todas, sus caras evidenciándolo, y Cheryl sintió que su corazón sufría por Matt.
¿Cuán horrible tenía que ser que alguien en quien confiabas, a quien querías y con quien te habías imaginado un futuro, te decepcionara y traicionara de una manera tan vil?
Toda la desconfianza de él, su temor a sufrir, su frialdad ante sus avances, tenían fundamento, decidió.
No había sido bonito, la había hecho sufrir sin ser responsable, pero había una causa.
Lo habían herido en lo más hondo, y las decepciones se cobraban parte de nuestras personalidades.
Aunque no nos cambiaban, en esencia; generaban máscaras, que el amor y la lealtad podían hacer caer.
Eso pasaba entre ellos, entendió, con maravilla.
—Suena horrible. Deben haber sido meses de dolor y pesadumbre—Dijo—. Pero, ¿saben qué? Esa idiota malagradecida no lo merecía, y gracias a su crueldad, él ahora es mío.
—Wooow, me encanta que lo veas así—dijo Sofía.
—Pues sí. Voy a darle a Matt todo el amor que se merece, y le voy a demostrar que no hay nadie mejor que yo para él.
—¡Sí, señor, la Cheryl segura de sí y combativa está de vuelta!
Brianna hizo un gesto de puño triunfante al aire y las demás rieron.
Se sintió confiada y más alegre, y cada minuto que pasaba abandonaba inhibiciones y se volvía a sentir como antes, era tal como Brianna lo dijo.
Estaba segura de lo que quería, dispuesta a arriesgarse, considerando que las palabras y acciones de Matt le ofrecían una seguridad y convicción que no había tenido antes. Una sonrisa amplia le cubrió el rostro.
—Uy, uy. Me da miedo—dijo Tina—. Conozco esa sonrisa, y anticipa problemas.
—Nada de eso. Solo que siento que tengo las cosas mucho más claras y el camino libre. Y no veo la hora de planificar con qué sorprenderlo.
—Pues a mí se me hace que una jornada de compras se impone—señaló Brianna—. Porque estoy segura de que mucha lencería va a ser necesaria en esos planes.
—¡Sí, señor! Victoria´s Secrets, ahí vamos—dijo Sharon—.
No nos va a hacer mal renovarnos también a nosotros para mantener a nuestros mariditos contentos.
Y zapatos, Cheryl, necesitas tacones que puedan elevarte para estar más cerca de esa torre que es Matt.
No hay nada más sexy que la lencería fina con los tacones de Jimmy Choo.
—No me extraña que aproveches la oportunidad para tener un par más, Sharon—dijo Amelia, sacudiendo la cabeza—. En serio, hija, ¿dónde los pones?
—Ethan hizo construir una habitación para ellos—dijo ella.
—Pues ese es un lugar que me gustaría visitar—dijo Brianna.
—Podemos hacer nuestro próximo encuentro en mi casa y les muestro—dijo Sharon—. Y seguimos conociendo que pasa entre Cheryl y Matt.
—Hecho. Pero primero, sincronicemos agenda para que esa tarde de compras sea lo antes posible.