Serie Siempre: Colección completa 12. Sofía
71%

12. Sofía

Sofía

En cuanto entro en casa, el olor a comida me envuelve y pienso en la suerte que tuve de que Magda decidiera alquilar la otra habitación que hay en el piso.

No solo porque es un amor de persona, que también, sino porque sabe cocinar y me deja táperes en la nevera cuando nuestros horarios no coinciden.

En serio, si me gustasen las mujeres, ya le habría pedido que se casara conmigo.

Me apoyo en el quicio de la puerta y la observo mover el culo mientras remueve algo en la sartén.

—¿Te he dicho alguna vez lo mucho que te quiero? —Me río cuando pega un salto del susto que le dan mis palabras y me fulmina con la mirada—. Un día llegarás al techo.

—Un día me moriré por culpa de lo sigilosa que eres. En serio, ¿quién te enseñó a caminar así? Llevas unas Martens, por el amor de Dios, debería notar cuándo entras en casa.

—Y escuchar los cascabeles de las llaves —me mofo. Me los regaló hace dos navidades para que no le ocurriera esto. Spoiler : no ha servido de nada.

—Hablando de sustos, ¿cómo está tu abuela?

—Enfadada porque no quise conocer a su inquilino.

—¿Aún? —pregunta extrañada y asiento—. Pero a él sí lo ha perdonado por casi matarla. Yo veo un doble rasero ahí. ¿Estás segura de que no se acuestan?

—Joder, tía, ¡qué asco! ¡Que es mi abuela! —Me froto los ojos para olvidar esa imagen mental que me ha generado.

—Es una mujer preciosa para la edad que tiene —suelta como si fuera algo obvio.

—Y él tiene nuestra edad.

—Peores cosas hemos visto.

—Gracias por crearme pesadillas innecesarias —escupo y se ríe—. En fin, ya se le pasará.

—¿Vas a ir este fin de semana a verla?

—Seguramente, sí. ¿Por qué?

—Me lo imaginaba —canturrea y alzo una ceja—. Eres incapaz de soportar que tu abuela esté enfadada contigo. Hazle una foto al vecino, anda, que tengo curiosidad por saber cómo es.

—Eres lo peor. No sé por qué sigo siendo tu amiga.

—Porque sé cocinar, y lo sabes.

Nos reímos, ya que, aunque es mentira, un poco de razón tiene. Va a decir algo, pero el sonido de mi móvil la interrumpe. Frunzo el ceño al ver que es un número desconocido.

Desconocido

Hola, Sofía. Soy Fer, el vecino de tu abuela, nos conocimos el otro día. No quiero molestarte. Tu abuela me dio tu número de teléfono por si pasaba algo y quería que tuvieras el mío por el mismo motivo. Si alguna vez necesitas algo, puedes llamarme o enviarme un mensaje. Un saludo.

—Qué tierno. —Ni siquiera me había dado cuenta de que Magda estaba leyendo mi móvil—. Me gusta. Agranda la foto, que quiero ver cómo es.

—¿En serio?

—Me preocupo por el bienestar de tu abuela.

—Se encoge de hombros y hago lo que me pide.

En la foto sale Fer con gafas de sol y una chica, supongo que su novia, subida a su espalda sacando la lengua, parece hecha desde el suelo.

La complicidad que tienen es asombrosa—.

Ya no me gusta, le pone los cuernos a tu abuela. Eso está mal.

—¡Tía, vale ya!

—Es broma, idiota. —Se ríe y vuelve a centrarse en lo que está cocinando. Guardo el móvil—. ¿No vas a contestarle? Es guapo, aunque tenga novia.

¿Guapo? Guapo se queda corto para describir lo atractivo que es.

La verdad es que no lo imaginaba así para nada.

Los inquilinos de mi abuela solían ser personas de mediana edad, por lo que, aunque me avisó de que era más joven de lo habitual, en mi mente no hice el cambio.

Sin embargo, eso no puede eclipsarme, si mi abuela no es capaz de ponerse firme con él, tendré que hacerlo yo.

Saco el móvil, guardo su número y le respondo rápido.

Sofía

Hola, Fer. Agradezco el detalle, pero no eres el vecino de mi abuela, eres su inquilino. Me gustaría que vuestra relación se quedase en ese sentido. Gracias

Inquilino Abuela (Fer)

Bueno, en realidad soy las dos cosas, ¿no?

De todas formas, si te incomoda nuestra relación, creo que deberías hablarlo con ella

Sofía

Lo he hecho, no me hace caso

Inquilino Abuela (Fer)

Ya, bueno, no me sorprende

Es una persona muy tenaz

Sofía

Y cabezota

Inquilino Abuela (Fer)

¿Puedo preguntarte por qué no quieres que me relacione con tu abuela?

Hago una mueca y Magda se acerca para cotillear. Le enseño la conversación y me mira a los ojos. Sé lo que va a contestar antes de que lo haga:

—Dile la verdad, no tienes nada que perder. Y sabrá a lo que atenerse si lo hace.

Suspiro mientras tecleo.

Sofía

El antiguo inquilino se hizo amigo de mi abuela. Dejó de pagarle el alquiler porque consideró que entre amigos no se cobran esas cosas. Me costó seis meses echarle.

Fer deja de contestar, aunque sale «Escribiendo…» en varias ocasiones. Pasados unos minutos, en los que aprovecho para poner la mesa, el móvil vuelve a sonar.

Inquilino Abuela (Fer)

No sé cómo contestar al mensaje anterior sin decir muchas cosas poco bonitas del antiguo inquilino.

Pero sí puedo decirte varias cosas de mí: la primera es que nunca jamás le haría eso a tu abuela (bueno, ni a nadie).

Es una mujer maravillosa que se merece todo lo bueno que le pase, y sé que no alquila la casa por gusto, así que puedes estar tranquila con eso.

La segunda es que, para mí, tu abuela solo es mi vecina.

El alquiler sale de mi cuenta cada mes de forma automática, y no pienso en a quién se lo pago.

Y la tercera es que si vuelve a pasar lo mismo, me avises, mis hermanos y yo te ayudaremos a invitar al inquilino a marcharse de allí.

Siento mucho la experiencia de mierda, pero te garantizo que no pasará mientras yo viva en la casa.

Por alguna razón que no logro entender, le creo.